#3: Yo te lo explico: estamos en contra porque los lobbies han insistido en vendernos los transgénicos sin dejarnos escoger si los compramos o no. Se niegan a permitir que en la etiqueta ponga si algo es transgénico. Ello hace ahora mismo "sospechosos" a todos los productos que lleven maíz y soja, entre otros.
Y este tema, el de "las empresas insisten en no dejarnos saber si lo que compramos es transgénico o no", es lo que NO trata el autor del artículo en su blog. Mientras no me dejen escoger, boicot total, porque me están privando de mis derechos. Cuando pueda escoger si compro o no, que cada uno intente vender lo que quiera.
Me estoy acordando de una frase del Atlas Shrugged de Ayn Rand, que no es que esté de acuerdo en todo, pero aquí viene que ni pintada porque precisamente esa mujer era muy defensora del liberalismo económico.
-Señor Rearden, ¿no reconoce usted el derecho del público a coartar sus beneficios?
-Claro que lo reconozco. El público tiene derecho a coartar mis beneficios: negándose a comprar mi producto.
Pues el tema es que las grandes empresas defensoras del liberalismo se niegan a dejarnos escoger esa opción: no podemos negarnos a comprar transgénicos porque nos han impedido que sepamos dónde rayos los han puesto. "Yo le meto un transgénico, pero exijo a los gobiernos que no pongan en la etiqueta que está ahí". Si van a jugar así, se van a encontrar toda la oposición que yo pueda ofrecerles y más. Porque además, semejante forma de intentar esconder la verdad es tremendamente sospechosa: si no quieres dejarme escoger, por algo será. Primero etiquetado correcto, y después hablamos. Mientras las compañías se empeñen en no etiquetarlo, yo me empeñaré en ponerlas a parir de un burro.
#1 Te dejo la historia de Melchor Rodriguez. En su funeral cantaron "A las barricadas" y lo enterraron con la bandera anarquista, todo muy normal si no fuese por que sucedió en Madrid en 1972. Una historia increíble, si hubiese sido judío, comunista o estadounidense ya hubiese tenido tres películas.
os voy a contar un secreto: el conductor del camión en estos casos no frena, porque si lo hace es él el que muere.
explicación: normalmente la carga no va lo asegurada que debería, y en caso de frenado brusco, por la inercia se echará encima de la cabina, aplastando al conductor.
si no frena tan bruscamente se comerá al coche que tiene delante, pero al estar mas elevado no sufrirá daños. El de delante morirá aplastado por un motor de 16 litros y cientos de kilos de peso,
Curioso tiempo en que los ladrones manejan bancos, los delincuentes llevan uniformes, los mentirosos dirigen medios de comunicación y los estafadores gobiernan. Siempre con la bendición católica y la absolución de cualquier pecado garantizada.
#3, sí. Y además, no sólo les importa un huevo hacerlo, buscarán cualquier excusa para metérnosla doblada. De hecho, aunque se apruebe, acabarán intentándolo. La habitación 101 no anda tan lejos como nos gustaría creer.
Mis razonamientos son bien sencillos. Nosotros -los escépticos- somos los verdaderos tolerantes y antes de hacer daño o entrar en conflicto con la parte intransigente de nuestras familias -la que ha vivido épocas de imposiciones involuntarias y 'religiones obligatorias', la que está a punto de abandonar este mundo-, decidimos hacer un poco 'el payaso' por el bien de la conservación de la estructura familiar. Es lo que menos daños hace. Pero es importante no confundir la tolerancia y el respeto por nuestros mayores con el sometimiento, por favor.
Y este tema, el de "las empresas insisten en no dejarnos saber si lo que compramos es transgénico o no", es lo que NO trata el autor del artículo en su blog. Mientras no me dejen escoger, boicot total, porque me están privando de mis derechos. Cuando pueda escoger si compro o no, que cada uno intente vender lo que quiera.
Me estoy acordando de una frase del Atlas Shrugged de Ayn Rand, que no es que esté de acuerdo en todo, pero aquí viene que ni pintada porque precisamente esa mujer era muy defensora del liberalismo económico.
-Señor Rearden, ¿no reconoce usted el derecho del público a coartar sus beneficios?
-Claro que lo reconozco. El público tiene derecho a coartar mis beneficios: negándose a comprar mi producto.
Pues el tema es que las grandes empresas defensoras del liberalismo se niegan a dejarnos escoger esa opción: no podemos negarnos a comprar transgénicos porque nos han impedido que sepamos dónde rayos los han puesto. "Yo le meto un transgénico, pero exijo a los gobiernos que no pongan en la etiqueta que está ahí". Si van a jugar así, se van a encontrar toda la oposición que yo pueda ofrecerles y más. Porque además, semejante forma de intentar esconder la verdad es tremendamente sospechosa: si no quieres dejarme escoger, por algo será. Primero etiquetado correcto, y después hablamos. Mientras las compañías se empeñen en no etiquetarlo, yo me empeñaré en ponerlas a parir de un burro.