Te juzgarán solo por tus aciertos (yo no)

Pero tampoco solo por tus errores. Porque no actúo como un trepa, pelota, ni palmero, pero tampoco como enemigo. Tampoco soy un castigador. Decidiré si mereces la pena, o no, pero reconociendo que no todo es pefecto, ni todo malo en tí. Con tus grises e incluso con colores. Por eso la vida y las conversaciones nos acercarán y nos alejarán. Me alegro de no ser juez, y no tener que evaluar solo una pequeña fracción de tí. Y también me alegro de poder tener una opinión compleja. Duermo mejor así.

No puedo seguir, escucho... tus comentarios.

Me juzgarán como un cobarde equidistante.