Sujeto mi segundo ron en la mano, el primero ni tocó la mesa. Los demás siguen a mi lado, no me dejan solo. Acumulamos meses crepusculares… ya no queda ningún abuelo, muy pocos padres, incluso algún hermano marchó. Hoy soy yo el que no ríe y contesta con monosílabos.
Observo un mundo que no soñé de joven. Este presente es el futuro imperfecto de aquel inmaduro impulsivo. Y, con todo, le diría que no se rinda, que ha valido la pena. Pudo ser mejor, seguro. Pero cada segundo valió la pena.
Tengo que seguir, se lo debo al joven que no se rindió, se lo debo al abuelo que recordará satisfecho mientras se apaga.
Agito el hielo en el vaso, dejaré que se derrita. He de saborearlo. Este ron lo haré durar, os lo prometo.
daphoene