La confortable extinción

Lo que más me decepciona es este futuro tan anodino y vulgar. Hace cien años (en el siglo XXI) se especulaba con apocalipsis nucleares, catástrofes, superpoblación, fin de los recursos... y nada ha llegado. Todo ha sido nefasto, pero insulso. Pocos recursos, artículos escasos y caros, comida desagradable y nociva, más obstáculos para desplazarse, más vigilancia, pero nada catastrófico, sólo una degradación suave hacia un gris cada vez más plomizo y mullido. Confortable, diría yo.

Me parece mentira que hace tan poco tiempo uno pudiera comprar alimentos por kilos, o salir a caminar fuera de la ciudad sin permiso. Es verdad que no está prohibido, pero los pasos burocráticos son trabajosos y agotadores. Uno pierde el interés por el campo, por todo, en realidad.

La libertad muere en silencio. La vida y la felicidad también. Voy a dormir un rato hasta el toque de queda.