¿Recuerdan el olor del heno? Un aroma de hierba segada, con tintes de tierra impregnada de sol, un dulzor picante en la boca… es como si el verano quedase condensado en ese cúmulo de hierbas casi secas. En realidad, fue una innovación de las comunidades campesinas y pastoras, que descubrieron que dejando actuar al sol sobre algunos vegetales, conseguían disponer de alimento para el ganado cuando llegara el invierno o cuando las sequías no dejaran crecer al pasto. El heno más habitual y el más apreciado para dar de comer a vacas, caballos...