China, en la práctica, siempre ha estado por encima de las alternancias. Y aun cuando un líder político español en la oposición critique a un presidente en ejercicio por cuidar la relación con China, lo cierto es que allá donde es gobierno, hace lo propio (..) es indudable que, atendiendo a ciertos principios característicos de nuestra política exterior de larga data, pese a la “rivalidad sistémica”, es más fácil acordar cosas con China que, por ejemplo, con la Administración Trump, instalada trágicamente en el disparate continuo.