Publicado hace 10 años por Magec a americanizandome.blogspot.com

Estos días me estoy dando cuenta de que hay jóvenes de mi entorno que, aunque son capaces de criticar al partido que votaron (y al que no votaron), no pueden criticar ni aceptan ninguna crítica al movimiento que están apoyando estos días. Pero también estoy viendo lo contrario, a gente moderada que está siendo demasiado moderada y que a la mínima diferencia con lo que es ir por el libro se indigna y pone el grito en el cielo. [...] Estamos hablando de la oportunidad de hacer algo muy grande y no debemos echarla a perder por prejuicios.

Comentarios

JefeBromden

Totally agree; Lo que no se da cuenta esta gente es que la psicología de grupos, biología evolutiva, etc... predice que esto pasará siempre... Cuando creas un grupo para criticar a otro, finalmente te acabas convirtiendo en aquello que criticas... Pero bueno, me fundirán a negativos y todo seguirá su curso natural...

Ps1

#2 Altos, medianos y bajos.
¿Jamás tendremos herramientas intelectuales para deshacernos de semejante tara?
Te he votado en positivo, pero de corazón espero que nos equivoquemos.

D

Sin embargo, estamos en un punto en que quizá todos debamos hacer un esfuerzo por conseguirlo, por ver las cosas como son independientemente de nuestra ideología y por ponernos en el lugar del otro independientemente de a quién apoyemos.

Aplicable también a Menéame.

SoryRules

El eterno debate, nada nuevo.

El problema son (somos) las personas. Carecemos de autocrítica por lo general, defendemos el grupo al que pertenecemos por el simple hecho de formar parte de él. Y esto pasa con todo, partidos políticos, equipos de fútbol, nesquik-cola cao...

Debemos asumir que esto va a pasar siempre porque somos así. Y cuando veamos una actitud de este tipo reprenderla e incitar a los demás a ser un poco más críticos con ellos mismos. Y por supuesto, empezando por uno mismo.

Baro

Nota relacionada: 834598
Y la cosa siguió, pero tampoco me apetecía llenar el nótame de cosas de los demás.

reDtex
editado

Tristemente, estos días me estoy dando cuenta de que hay jóvenes de mi entorno que, aunque son capaces de criticar al partido que votaron (y al que no votaron), no pueden criticar ni aceptan ninguna crítica al movimiento que están apoyando estos días.

Es que no se trata de eso. Se trata de que los medios están manipulando incesantemente y los que defendemos el movimiento no queremos entrar en ese juego.

Nosotros tenemos autocrítica, en las acampadas han surgido decenas de debates sobre la conveniencia o no de realizar determinadas acciones, sobre las propuestas, sobre la forma de hacer las cosas y mil cosas más. Quien ha estado en las acampadas lo sabe bien. Precisamente gracias a eso hemos conseguido rectificar ciertos errores y reforzar el movimiento. El debate y la crítica constructiva es necesaria y bienvenida.

Lo que no es bienvenido es la intoxicación, la manipulación, la generalización como estrategia de criminalización, etc. NO QUEREMOS ENTRAR EN ESE JUEGO. De nada sirve que las acampadas saquen comunicados condenando la violencia si luego los medios lo van a sesgar diciendo: "el 15-M se divide en violentos y pacíficos" o "el 15-M reconoce la presencia de grupos violentos en su movimiento". Ante todo eso, sólo queda defendernos de la manipulación intentando mostrar la realidad, no podemos perder el tiempo con un debate tóxico y que nos pongamos a hablar de que si un chalado ha lanzado una botella, etc. porque eso es lo que ellos quieren.

Tenemos autocrítica, infinitamente mayor que la autocrítica que puedan tener los medios de comunicación (véase telemadrid, que sigue reafirmándose en la manipulación tras el video de ayer) o la propia clase política.

D

Por eso hay que recuperar lo que Arcadi Oliveres ha venido diciendo: las acampadas y las asambleas son el espacio de pedagogía política.

Nadie nos ha enseñado que pensar diferente nos ayuda a mejorar, que el conflicto es positivo y que de la suma de opiniones podemos construir un consenso que nos haga sentir mejor y ayude a construir un marco político en el que nos podamos sentir a gusto.

En mi opinión, el reto del movimiento #15M es justo ese, el de crecer y "contaminar" los cauces de indignación noviolenta y propositiva hacia más personas, de hacer extensiva la indignación al lider sindical, al coordinador del partido X o Y, a la base de militantes de muchos partidos, a la población apolítica, a los abstencionistas, al parado, al comerciante que no mira más allá de la puerta de su negocio, debemos saber llegar a una gran cantidad de personas que piensan diferente que nosotros, pero que dentro de poco tendrán que buscar salida a su frustración, depresión y desesperación, ojalá se pueda hacer porque las otras opciones cuestan mucho.