Concurso de microrrelatos de Menéame
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Pudretteita

Los mineros del valle de Cabotes, cerca de la frontera con Surinam buscan la codiciada pudretteita entre el barro y los aguaceros tropicales, trabajando de sol a sol por una paga diaria: "Heroína", dice Marcos García Utiel enseñando su boca desdentada. El pago con droga garantiza que los trabajadores regresarán al día siguiente para seguir extrayendo los pocos kilos conseguidos cada mes. La pudretteita permite crear unos circuitos especiales que destruyen todo tipo de baterías modernas hasta en cien kilómetros a la redonda.

-Habrá que ajustar la paga a estos desgraciados, a ver si encuentran ya una veta nueva –dijo entre dientes el encargado de la zona minera, mientras le daba un sobrecito a Marcos.

Marcos se fue corriendo a su choza. Tras inyectarse la dosis diaria comenzó a pensar que mañana encontrarían una buena veta, mañana... Mañana... Maña...

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Sobre tierras

 Algunas son raras.

Exóticas, cargadas de microbiota, perfectas para alimentar orquídeas y hongos azules. O antiguas y herméticas como un sepulcro. Muertas por la sal, yermas para la vida y fructíferas para la belleza y la contemplación. También hay tierras que se alargan; pasas sobre ellas y te ven pasar, sembradas de álamos y lavanda.

Algunas son extrañas, irradiadas. La tierra que mató al granjero de Hirosima luego lo envolvió en su lecho. Y, con el tiempo, hubo un perdón, y de aquel abrazo atómico brotaron otras plantas, y nacieron otros granjeros.

Y a todas puedes amarlas.

Pero hoy han venido a decirme que la tierra que se escurre entre mis dedos no es mía. ¿Te imaginas, después de tantas generaciones? Replico, pero nadie escucha. Luego, sin más explicación, hay una descarga, y entre mis dedos la tierra se ha licuado y ahora es roja. Y luego nada.

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Smartdios

Me gustan los viajes espacio-temporales a lugares desconocidos. Aterrizar sin saber dónde me encuentro ni qué me espera.

Había estado en tierras extrañas, pero ninguna como aquella.

Recordaba mi visita a Egipto, cuando la gente adoraba a Ra, el Dios del Sol. Sin embargo, aquí la devoción era todavía mayor a un dios material e insignificante.

Si alguien estaba solo, lo normal es que estuviera postrado ante Él, con la cabeza inclinada.

Los agricultores en lugar de mirar al cielo para ver el tiempo, lo miraban a Él.

La adoración era tan grande que, los niños lloraban y los jóvenes enloquecían, si no le rendían pleitesía una media de cinco horas diarias.

No había sacrificios humanos como cuando viaje a Machu Piccu, pero de igual manera le entregaban vida en forma de tiempo.

Al regresar, comprobé que mi destino había sido el año 25 después de la IA

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Abriendo puertas, rompiendo diques

Indomable y presumida; mi abuela se enfrentó a la Trinidad de poderes del pueblo encarnada en: alcalde, cura y marido; para que yo pudiera ser “monaguilla”, —privilegio reservado exclusivamente a los niños varones—.

Mi abuelo se atragantó con la sopa y el sacerdote con el vino, cuando les dijo: — ¿Acaso la niña sólo puede pasar el cepillo en la iglesia cuando por turno de limpieza nos toque barrerla? —“Privilegio” reservado a las mujeres—.

Escribió al Obispado y amenazó con presentarse en el mismísimo Vaticano en el próximo viaje del Imserso, si no atendían a su pretensión.

Hoy, luzco por primera vez la sotanilla y ayudo en misa al señor cura; quien cada vez que dice amén, me mira de soslayo al no poder disimular la sonrisa triunfal que se dibuja en mis labios.

Lástima que mi abuela, tan indomable como presumida, le tocó contemplarme desde el cielo.

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Tu padre en Eurovisión

Tu padre en Eurovisión

Tamara aún no ha digerido que su padre, ingeniero industrial, participe en Eurovisión. ¡En la final!

Anuncian el turno de España. Don Eduardo aparece levantando los puños cerrados en señal de saludo victorioso. Está en ropa interior. Calzoncillos de abuelo, tradicionales del siglo XX, tipo slip, blancos con abertura delantera. Camiseta de tirantes del mismo color ligeramente amarillento. La panza asoma entre ambas prendas.

Comienza a moverse torpemente por el escenario. El holgado calzoncillo deja entrever el movimiento pendular del flácido saco escrotal. Los potentes focos revelan su silueta. Canta su conocida y divertida canción.

Tamara sabe que oculta algo en los puños. La emisión se interrumpe antes de que Eduardo despliegue en el suelo una bandera oficial de República de Xionachi y defeque sobre ella. Pero este desconcertante final inesperado se difunde rápidamente en redes sociales.

España permanecerá varios años expulsada del festival. Aquí se castigan los comportamientos agresivos.

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La mirada infiel

Una inspección ocular debería ser algo rutinario, pero aquella no lo era. A veces, cuando vemos mal por un ojo, ni siquiera somos conscientes, porque el cerebro interpola la información de ambos y reconstruye una imagen nítida, incluso se inventa la imagen del punto ciego. Pero María Ferro tenía un problema más grave: Su ojo izquierdo veía las cosas tal y como son, y había comprobado que el cerebro se inventa demasiado: hasta la propia luz era mentira.

Le dirían de nuevo que era neurológico, malformaciones oníricas, tanto la luz plateada y metálica, como las ondulantes proyecciones del pensamiento ajeno; las figuras pesadamente intensas sostenidas por filamentos, la extrusión de otros sentidos mezclándose con la imagen en una orgía de sinestesia policromada, polisensitiva, polilobulada, polisémica...

Pero ahora veía igual por el derecho, y los perfumes eran canciones. 

Y tanta belleza era insoportable.

Y un tanto plata cremosa allegro moderato.

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Punto Nemo

En octubre de 2026 los ocupantes de un yate decidieron gastar una broma (no sé si llamar así a este crimen), una venganza o simplemente un acto malvado. La noche en que pasaban por el lugar más remoto del Pacífico, aquel en que existe la mayor distancia a cualquier trozo de tierra firme y que es conocido como Punto Nemo, dejaron abandonado en una balsa de goma a otro pasajero que no gozaba de sus simpatías.

Las retorcidas intenciones del grupo no se aclararon en el juicio posterior, pero fue evidente que nunca imaginaron que la víctima podría alcanzar las costas de Perú remando con las manos durante días, como hizo.

El hombre no atendió a arrepentimientos ni súplicas de perdón. Tampoco pidió penas severas o reparación alguna. Como los abandonados por el amor, había estado solo demasiado tiempo en el mar y al alcanzar de nuevo tierra, nada necesitaba.

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Romanticismo a 40 grados

Dicen que el musgo sienta bien a los recintos abandonados, y que los pintores, especialmente los románticos, adoran esas ruinas verdosas impregnadas de niebla.

Y con esa esperanza vine hoy a este recinto nuestro de los relatos, pero no hay musgo que resista los cuarenta grados, ni niebla, ni siquiera tema de la semana.

Poco romanticismo se ha pintado representando un solazo de parrilla, gente sudorosa, y perros con la lengua fuera. Imaginaos a Drácula, acojonado en lo más hondo de su tumba. Imaginaos a Frankenstein, huyendo al desierto de Argelia en vez de a las brumas y los hielos del Norte. Nada cuadra, nada encaja en esos escenarios de calor.

Salvo el Infierno, claro. Pero esa ya sería otra historia.

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La conversación

-¡No me chilles!

-¡Que no estoy chillando, sólo me estoy riendo! Porque hoy estás muy bonita……

-¿Lo dices en serio?- respondió arrobada. -Bueno, tú también estás muy guapo, ese pelo te queda muy bien.

-¿Te gusta? Me lo han puesto esta mañana, de una bufanda que había en el armario.

-Oye, pues ni tan mal, ese color rojo te favorece…

-Pues lo mismo que el jaspeado de tus ojos, te queda muy bien.

-Gracias, son de un abrigo antiguo, ya no se ven de éstos.

-Ni sin éstos, jajajaja.

-Qué tonto eres, jajajaja.

-¿Quieres venir a dar un paseo conmigo?

-¡Por supuesto! Pero habrá que pedírselo a ellos, ¿no?

-¡Pues claro, tonto! Chicos, ¿nos lleváis a dar un paseo?

-Por supuesto- dijeron tanto él como ella. Y se cogieron de la mano para irse a dar un paseo, mientras sus otras manos seguían con su conversación.

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Cuando el poder protesta contra los ciudadanos

-Dice que si no liberamos a su padre, se dejará morir, y si la liberamos se ahorcará.

-A su padre le va a encantar que lo llevemos a verla ahorcada. Dile que haremos eso. Que dejaremos su cadáver reseco una semana en su celda, para que lo disfrute.

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Así fue como Lina abandonó la huelga de hambre...

Porque el poder también puede protestar contra los ciudadanos. ¿O pensábais que no?

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La gran depuración

El palacio-fortaleza resistió dos días. Al tercero los desharrapados arrasaron los parterres, y tras reventar los portones, se aplicaron a la destrucción, convirtiendo siglos de refinamiento en guijarros irreconocibles. El herraje dorado de una cómoda sirvió para degollar al Archidux y su familia.

El Deoemperador supo días después que otros nobles de orgulloso linaje y altos palacios corrieron similar suerte.

— Divino Señor, la Corte se pregunta dónde están los soldados para defenderla de la turba de asesinos y agitadores. — dijo el chambelán.

— Eres un simple, Basilis. Qué mejores soldados que esos miserables. No nos han costado una moneda, apenas unos rumores retorcidos, y gracias a ellos hemos mandado al olvido a las sanguijuelas que algún día habrían deseado usurparme el trono.

El chambelán no entendía. El Deoemperador habló nuevamente:

— Ahora sí, que salgan los soldados y limpien de chusma las ciudades. Que no dejen ninguno vivo.