-Dice que si no liberamos a su padre, se dejará morir, y si la liberamos se ahorcará.
-A su padre le va a encantar que lo llevemos a verla ahorcada. Dile que haremos eso. Que dejaremos su cadáver reseco una semana en su celda, para que lo disfrute.
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Así fue como Lina abandonó la huelga de hambre...
Porque el poder también puede protestar contra los ciudadanos. ¿O pensábais que no?
Nylo