A Luisa la encerraron en un manicomio por soñar con querubines. A Juana la ingresaron para arrebatarle su patrimonio. A Julia la confinaron por mostrarse irritable, enérgica y tener comportamientos impulsivos. Carmen estuvo recluida, a petición de su marido, pese a no tener ningún síntoma. La pintora Leonora Carrington acabó también en un sanatorio mental, por orden de su padre, después de iniciar una relación con un pintor casado mayor que ella. ¿Los diagnósticos? Locura genital. Psicosis melancólica. Perturbación mental. Depresión postparto.
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etiquetas: marisol donis , criminóloga , manicomios , herramientas , control social
"Por fumar, por beber, por estar “chocantemente alegres”. Por tener “conversaciones cínicas e insensatas”. Por ser “raras” o “caprichosas”. Por leer. Cualquier excusa valía para encerrarlas, describe Donis en el libro: “El diagnóstico inicial de todas es histeria. Los manicomios eran herramientas de confinamiento y control social”. Muchas estaban sanas y perfectamente cuerdas, pero habían transgredido los roles de género establecidos. Y la directriz era “enderezar… » ver todo el comentario
Es como lo de curas y monjas...pues ambos tenían también la salida laboral...
Son excusas para quitarse a gente de enmedio. Y afectaba a ambos sexos.