Mientras que el 85% de las personas de ascendencia asiática posee una alteración genética en el gen ABCC₁₁, que protege frente al olor corporal, entre europeos y africanos sólo está presente en el 3% de la población. Esto explica por qué en el Lejano Oriente no se usa desodorante. El gen ABCC₁₁ codifica una proteína en las glándulas sebáceas que ayuda a las células a liberar lípidos al sudor. Después, la flora presente en nuestra piel los descompone dando como resultado olor axilar. Pero los asiáticos al tener el gen disfuncional no huelen.