En mayo de 1845, 129 oficiales y tripulantes británicos partieron en busca del Paso del Noroeste a bordo del HMS “Erebus” y el HMS “Terror”. Ninguno regresó. Pero para el siglo XX, los críticos dejaron de ver a Franklin como un héroe, argumentando que la arrogancia imperialista les impidió a él y a sus hombres adoptar las costumbres de los inuit, que habían sobrevivido en el Ártico durante miles de años. "Era imposible que hubiera suficiente comida para tantos hombres en esa zona, y los inuit podrían habérselo dicho si les hubieran hecho caso"