Existen diferentes formas de medir el hedor de forma científica. La primera consiste en llenar una bolsa con el aire que se quiere analizar y llevarlo a alguno de los pocos laboratorios que realizan olfatometría dinámica en España, utilizando narices humanas. En estos centros, un grupo de panelistas o catadores de olores son expuestos al contenido de la bolsa, empezando por una dilución mínima, que se aumenta de forma gradual.
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etiquetas: mal olor , contaminación odorífera
No he olido cosa más nauseabunda.
Una delicatessen.
Vale para untar tostadas.
La permanencia del olor de una blefa en un ascensor
es un valor objetivo y mensurable.
Todo lo demás, puro subjetivismo...