Es innegable que la tauromaquia fue cultura en el pasado, en tiempos mas atrasados y primitivos, como también lo fue la vida en las cavernas, o el sacrificar bebés humanos a los dioses para que lloviera. Pero precisamente la mayor prueba que podéis tener de que la tauromaquia solo fue cultura en el pasado y ya no es cultura en el presente es muy simple: que el lobby taurino se niega en redondo a que se haga un referéndum a la ciudadanía, no ya sobre si prohibir o no la tauromaquia, sino siquiera sobre si poner una casilla en la declaración de la renta para que a la tauromaquia la financie solo quien la quiera financiar con sus impuestos.
Últimamente se ha puesto de moda entre los comentaristas taurinos decir que la tauromaquia ha renacido, que se ha puesto en auge otra vez. Cada vez que les leo eso, pienso: "sí, con el dinero ajeno". Sin el dinero de los impuestos de los antitaurinos, ya veríamos cuál sería el "auge" actual de la tauromaquia.
Un taurino tiene la libertad de ir a una corrida de toros si quiere. Sin embargo, un antitaurino tiene que pagar esa corrida forzosamente, quiera o no, con sus impuestos, pues no le permiten expresarse en referéndum. Esta es la famosa "libertad de la tauromaquia" de la que nos vienen hablando últimamente, la libertad, y el "auge", que da el dinero ajeno.
Esta es la mayor prueba que podéis tener de que la tauromaquia ya no es cultura. La tauromaquia moderna es solo un robo de dinero de unos a otros, blanqueado con maltrato animal.
O quizá no esté de mas introducir aquí una especificación conceptual: puede que la tauromaquia siga siendo cultura hoy día, pero si la tauromaquia es cultura de algo en la actualidad, es cultura de la incultura, del atraso, de la irracionalidad, de la bajeza, de la vileza, de la irresponsabilidad, y del maltrato innecesario e injustificable. Es decir, una cultura negativa, regresiva, destructiva. Y por supuesto, aun así, ya no es una cultura de todos, como debe ser toda cultura, solo de un residuo imbécil, que también reinstauraría el sacrificio de bebés humanos a los dioses para que llueva, el echar presos a los leones, o la vuelta a la vida en las cavernas.
Llevamos bastante tiempo hablando de la crisis del periodismo, de cómo los medios tradicionales pierden audiencia y lectores en favor de las redes sociales, los algoritmos y otras opciones más modernas, pero hay un elefante en esa habitación que nadie quiere señalar. Voy a intentarlo.
Empecé a escribir en prensa en 1984, en un preiódico local de la Bañeza (León) llamado Bedunia. En 1987 ya escribía en un periódico provincial y publiqué por primera vez en un periódico nacional en 1991. No os cuento esto para deciros que fui un buen periodista, pero sí para aseguraros que he visto muchos tipos de redacciones y de medios, y las he visto desde más puntos de vista de los que soy ahora capaz de recordar.
La cuestión, tirando de mi archivo y del trastero de casa de mis padres, es que en 1994, el Diario de León de un día cualquiera de Marzo tenía 56 páginas, y contenía 89 artículos, entre los largos y los cortos. En 1998, un día entre semana de septiembre, La Opinión de Zamora tenía 48 páginas y conté 73 artículos.
Cuando escribías una pieza para uno de esos medios, contabas con que la leyese la gente de su ámbito de influencia un día, y que luego el peródico se fuese a envolver bocatas, sin esperanza alguna de que alguien siguiera consultándolo durante meses o años. Y podía haber noticias o no todos los días, pero el periódico salía a diario y había que buscarse la vida para llenarlo con temas que impulsasen a tus lectores a pasar por el kiosco a llevarse el periódico bajo el brazo, con la barra de pan.
Y ahora, cualquiera lo podéis comprobar, pretenden hacer un periódico con 10, 12, o 20 noticias diarias como mucho. Que si digitales, que si el coño de la Bernarda, pero la cifra es esa. Y con los suplementos culturales semanales pasa otro tanto. ¿Cuántas piezas publicaba semanalmente Babelia o XLSemanal, o Interviú (tetas aparte)? Lo he comprobado y andan entre 60 y 80, y contaban con más de 100 páginas por número. Semanal.
Una de las mejores revistas culturales de hoy en día es Jotdown, y citaré luego a Ángel para preguntarle, pero no creo que publique más de 25-30 artículos por semana. Los mismo se puede ver en Revistas como el Cultural o Babelia. Sacan 25-30 artículos por semana como mucho.
Y eso es lo que pasa. Al menos parte de lo que pasa. Los periódicos se han reducido terriblemente, repitiénndose unos a otros, sin tomarse la molestia de añadir temas, de salir de su nicho, de ampliar hasta el absurdo buscando el interés de más y más diversos lectores. ¿Pero qué os pensábais? ¿que en el Diario de León o en la Opinión de Zamora trabajaban cincuenta personas para escribir todo aquello a diario? Había diez, doce, catorce trabajadores, que se hacían el puto periódico entero todos los días del año, y escribían como galeotes. ¿De dónde creéis que salió mi facilidad para, de un modo u otro, escribir un artículo en media hora? ¿Y de dónde pensáis que salió mi maldita indiferencia con las erratas? De que había un tío que lo corregía todo, una especie de Pemán con mala uva, porque lo tuyo era escribir lo que fuese a toda hostia, y llenar el hueco de ese anuncio que se cayó a media hora del cierre.
Y ahora escriben la cuarta parte, ofrecen la cuarta parte, y esperan que el lector los valore igual. Un lector que, además, tuvo aquella experiencia, porque muchos de los lectores de prensa pasan ampliamente de los cincuenta.
Pues no, oye. Pues no, oye, cuando me ofrezcas sesenta páginas con ochenta artículos, en un periódico local, lo hablamos. Cuando me ofrezcas 120 páginas con 100 artículos en un cultural semanal, lo veré de otro modo, incluso cuando no traiga tías en bolas. Mientras vayamos a la reduflación, sólo dejaremos hueco para la competencia amateur, para que cuatro amigos puedan fundar una cabecera digital que se lleve su porcioncita del pastel, para que el producto final se acerque cada día un poco más a lo que la gente no acaba de apreciar del todo.
Y mira que no me beneficia nada decir esto, pero creo que por una vez hay que señalar a este elefante. Es necesario.
Como entiendo a las dos partes, y me ha tocado lidiar con estos problemas desde los dos lados de la mesa, me permito ofrecer mi opinión y mi experiencia, por si le fuese de utilidad a alguien, ya que creo tener buena opinión de ambos.
Livingstone está en su perfecto derecho de publicar lo que buenamente le parezca, sobre el dueño del medio en que publica y sobre María Santísima, si le parece. Le ampara la libertad de expresión y no hay nada que reprocharle.
Imparsifal está en su perfecto derecho de eliminar lo que crea oportuno, porque la responsabilidad civil, la económica y el buen funcionamiento del medio, son exclusiva responsabilidad suya.
¿Tienes derecho a Cantar el Asturias Patria Querida a voz en grito? Sí, pero no en el salón de mi casa. No es que te censure: es que no me sale de los huevos aguantarte, porque es mi salón. Por tanto, no es que conculque tu libertad de expresión, sino que hago uso de mi derecho a mandarte a cantar a otro lado.
Desde hace 40 años, y digo 40 años justos, conozco gente que quiere escribir en los periódicos artículos contra el dueño o contra algún anunciante. Es un puto clásico que debería figurar en los manuales de psicología. El motivo tiene que ver con lo gracioso que resulta, el poco coste que supone para el que lo escribe y el enorme daño que hace a quien trata de mantener la ética periodística. Lo siento, Livingstone, pero me parece una agresión, y una agresión basada, además, en las supuestas virtudes del otro, y no en sus defectos.
Si el otro es un cabrón, no le haces daño. Pero si es una persona recta y cabal, te la follas. Ese es el mecanismo y ese el motivo por el que al final, el director de un medio, quiera o no, acaba por ser un cabrón.
Escribir esa clase de cosas es un puto incentivo perverso. Y tolerarlas, también.
Aquí se escribe contra Elon Musk, y contra Varsavsky se escribe en Twiter, joder. Es de primero de buenos modales con tu anfitrión. De lo contrario, ponemos al administrador en la tesitura de elegir entre ser un censurador o ser un pringado. Un claro juego de tú siempre pierdes.
Y al que pone a otro en esa posición no se le puede presuponer buena fe, coño, Livingstone. Que tonto no eres.
A ver si nos damos todos un poco al realismo. Y no al mágico. Al otro.
En Menéame han salido varias noticias sobre patatas procedentes de Israel en Mercadona www.meneame.net/story/mercadona-vende-patatas-israel-traicionando-agri www.meneame.net/story/patatas-mercadona-israel www.meneame.net/story/patatas-israel-mercadona pero hay más empresas que apoyan los negocios israelíes. Esta vez es LIDL, empresa alemana en la que normalmente las patatas foráneas provienen de Francia pero esta vez he encontrado patatas de Israel.

¿De verdad no hay otro país al que comprar patatas? Por ética y humanidad pero también por ecología, que traer patatas desde tan lejos de ecológico tiene muy poco. La empresa tiene una página dedicada a la sostenibilidad empresa.lidl.es/sostenibilidad pero este y otros ejemplos evidencian que no es más que "lavado verde".
Eso se debe a una técnica de ventas muy común llamada “anclaje”.
Básicamente, consiste en ponerte un producto ridículamente caro justo al lado del que realmente quieren venderte. La idea es que, por comparación, el segundo parezca una ganga, aunque su precio sea totalmente normal.
Básicamente, tu cerebro necesita una referencia para saber si algo es caro o barato. Entonces, si te ponen delante un precio alto primero (el "ancla"), todo lo que venga después parecerá más barato.
Por ponerte un ejemplo, vas a una tienda a ver televisores y te encuentras esto:
Y a continuación:
El de 599 € de repente te parece baratísimo. Pero si no hubieras visto el de 3.000 € antes, probablemente te parecería caro.
Muchas veces, ese producto carísimo ni siquiera lo quieren vender. Está ahí solo para que compres el “barato”.

Y ahora me dirás, "pero Fernando_x, esa técnica de venta es viejísima, claro que la conocía, yo no caigo en esos trucos" "voy a votarte irrelevante"
Estoy seguro de que no conocías esta otra variante.
En este otro caso el vendedor es un periodista que te quiere hacer creer un bulo. La noticia es tan falsa, que no te la vas a creer sin pruebas. Así que coloca junta a esta, otra noticia que es un bulo tan burdo e increíble, que en comparación la noticia original ahora empieza a parecer más creíble.

¿sabías que esto existía? Mira este ejemplo:
Tienes la noticia de que Pedro Sánchez se beneficiaba económicamente del negocio de burdeles de su suegro. Es claramente un bulo, ¿no es verdad? ¿No? ¿Seguro? Y si ahora pongo a su lado la "noticia" de que "Begoña Gómez es un transexual, un maromo con una tranca más grande que su marido" ¿queeeee?
Esta "noticia" es taaaaan burda que en comparación la primera empieza a ser más creíble.
Y la gente cae en este engaño. Lo tienes a diario en redes sociales. Viralizar a diario barbaridades absurdas que luego en comparación cuando sueltan la más moderada, que es la que realmente te quieren vender, en comparación parece creíble. Incluso para los que se creen tan listos que nunca caerían en la trampa del vendedor de televisiones.
Dos cosas a aclarar previamente a entrar en harina:
1- Soy informático y técnico de seguridad, muchas de las cosas que diré, no las digo desde el equivalente a una barra de bar con el palillo en la boca.
2- No pretendo entrar en si porno sí, o porno no, eso se lo dejo a cada persona, no es mi asunto.
La actualidad al respecto de este asunto me obliga a decir unas cuantas cosas, que si no las digo, exploto, así que le ha tocado a las personas que se lean esto.
Para abreviar, la solución que Europa propone para el acceso al contenido para adultos es, de todas las posibles, la peor de todas, dudo severamente que, ni queriendo, se pudiese encontrar una solución peor, y lo desglosaré:
1- Se considere correcto o no, mucha gente no lo considera algo malo, por lo que una ley tan restrictiva la verán como algo innecesario, molesto o incluso inaceptable. A cualquiera que le guste la historia un poco, le sonará todo esto demasiado a la Ley Seca, pues bien, con esto pasará igual, mucha gente verá esta ley como innecesaria, e incluso obscena, y no la cumplirán, o harán todo lo posible por saltársela.
2- Supone, de manera directa o indirecta, crear una base datos de gente que ve porno en Europa, y dependiendo de la implementación de la aplicación, podría suponer incluir en ella, también directa o indirectamente, los gustos sexuales de estas personas. Eso no hace falta ser un experto para darse cuenta que es un atentado contra la privacidad de estas, y que es incluso peligroso, son datos privados que muchos países consideran del nivel más restringido, que incluso nuestro anterior reglamento de protección de datos, prohibía recabar.
3- El hecho de que ahora se recaben esos datos, y que la aplicación o lo que sea esté en el centro de todo, hará que esa aplicación se convierta en uno de los caramelos más jugosos, y valiosos, de la historia de Internet, más vale que estén preparados, porque el medio que usen para controlar los accesos, va a recibir más ataques e intentos de intromisión que el Pentágono, así que más les vale hacer un trabajo impoluto en lo referente a la seguridad.
4- Aunque intenten hacer un trabajo impoluto, con lo que valdría esa información, y los ataques que recibirá, será sólo cuestión de tiempo que alguno triunfe, y entonces las demandas que pueden caer por las filtraciones de esos datos, amén de otras consecuencias, van a tener cifras de escándalo, aunque sea solo por la clase de datos en discurso.
5- Si no lo adopta todo el globo, se podrá saltar con una VPN, y eso hace que cualquier sistema que monten, sea inútil
6- Y la que hace que todas las anteriores sean aún peores: a día de hoy, un sistema como el que están montando, es terriblemente innecesario, existe software de control parental para Android, MacOS, iOS, Windows, Linux, incluso para los propios navegadores web, software que se lleva usando mucho tiempo, está muy testado, y por sus características, ni supone un atentado contra la privacidad de nadie, ni supone tantos riesgos, además de resultar bastante más versátil, ya que permite escoger a qué más cosas no quieres que el menor tenga acceso, sin limitarlo sólo al porno, y además existe por lo menos desde que salió Windows 95, que las incorporaba en sus opciones para Internet Explorer. Teniendo además la ventaja de que al ser los que la deberían aplicar, los propios interesados, es más sencillo asegurar el cumplimiento de una norma que utilizase como base esta clase de software, que la aplicación que tienen planeada.
Existen otras soluciones menos intrusivas y menos problemáticas, además de menos polémicas, para tratar el acceso de los menores a esos contenidos, y no se me ocurre ningún buen motivo para que estén aplicando este, recalco, un buen motivo, para los malos no necesito mucha imaginación. Conforme lo veo, el sistema adoptado es el peor posible.
Si pensabas que ya lo habías leído todo acerca del exaccionista más querido por la comunidad meneante, no te pierdas sus flamantes aventuras veraniegas por la Noruega socialista, el infierno en la tierra con radares y atascos :lol:
Os prometo más diversión que cuando visteis aquel meneo relacionando Martin Varsavsky con con la lista Epstein, que ya es decir. Pero bueno, de ese tema mejor no hablar que está prohíbido y no quiero que me censuren.
Aquí podéis leer sus últimas sandeces:
twitter-thread.com/t/1959320498212426175
Muchas gracias Martin por abrirme los ojos, yo ya no soy el mismo, era un ciego que no sabía relacionar el socialismo con las carreteras de montaña, los límites de velocidad y los túneles. Pero ahora, gracias a ti, he podido ver la luz. A partir de ahora nunca más cruzaré un tunel ni visitaré un país montañoso.
Maldito socialismo, lo está arruinando todo.
Donald Trump exige a los europeos que aumenten el gasto en defensa.
Los USA son el mayor vendedor de armas a la OTAN.
Los cómplices de Trump (y traidores a sus pueblos), tertulianos y periodistas empiezan a "informar y convencer" a la opinión pública de la conveniencia de este inmenso gasto: "cuanto estaremos dispuestos a sacrificar para salvar la libertad y la democracia "
Hay oposición a aumentar el gasto en defensa por parte de la izquierda y de otros grupos en varios países europeos.
De pronto y como caídos de cielo unos cuantos drones rusos entran en el espacio aéreo de Polonia y Rumania y los tertulianos y periodistas encuentran otra razón para reafirmarse en sus opiniones y meter miedo a la gente.
A mi me parece una estratagema bastante burda y evidente para cambiar la disposición de la gente ante la necesidad o no de armarse ante el peligro ruso.
Huele a que Trump y Putin pueden esta conchabados para que los USA se forren a nuestra costa y que los rusos consigan algún beneficio (como por ejemplo una parte de Ucrania).
No sería de extrañar que en los próximos tiempos si siguen las muestras de oposición sucedieran mas actos hostiles, mas simbólicos que realmente dañinos, en un tipo de persuasión mafiosa de gente que hace de la "protección" su negocio.
Recuerdo cuando vi la película sobre la vida de Trump "The apprentice", este empieza a progresar cuando le acoge como discípulo un abogado de la mafia de New York que le enseña como coaccionar y chantajear, lo que el ogro naranja llama "negociar".
La noche antes de beber la medicina, soñé que me ahogaba en un río de tinta.
Esto es lo que no te dicen sobre el sufrimiento: que eventualmente te vuelves adicto a tu propia agonía. Que el ego, esa entidad fantasmal que habita el espacio entre quiénes creemos ser y la nada que realmente somos, se alimenta tanto del dolor como del placer. Que después de suficiente tiempo, ya no sabes la diferencia entre existir y defenderte de la existencia.
Durante años viví como un hombre que construye murallas. Cada logro era un ladrillo. Cada mentira, argamasa. Cada acto de generosidad calculada, un torreón desde el cual observar mi superioridad. Mi belleza, mi inteligencia, mi sensibilidad artística... todo lo que podría haber sido simplemente parte de mí se convirtió en munición para la guerra interminable contra mi propia insignificancia.
La doctrina budista tiene una palabra para esto: dukkha. Occidente la traduce como "sufrimiento", pero esa traducción es demasiado pequeña, demasiado limpia. Dukkha es el roce constante de un hueso dislocado. Es la sed que nunca se sacia. Es el sabor metálico del miedo que acompaña cada respiración cuando vives creyendo que eres algo que debe ser protegido, alimentado, perpetuado, cuando vives creyendo que "eres“.
Mi padre murió un martes.
Los budistas hablan del anicca, la impermanencia. Todo lo compuesto se descompone. Todo lo que nace, muere. Pero cuando tu padre deja de respirar en una cama de hospital mientras tú sostienes su mano, el concepto se vuelve carne. La impermanencia deja de ser filosofía y se convierte en el sonido de un monitor que emite un tono continuo, la temperatura decreciente de la piel, el peso imposible de la ausencia.
Después vinieron las otras pequeñas muertes: el trabajo que se evaporó, el dinero que nunca llegó, el cuerpo que comenzó a traicionarme con síntomas que ningún doctor podía nombrar. Me convertí en un hombre hecho de polvo mantenido junto solo por el hábito de la cohesión.
Y aún así, el ego persistía. Incluso en la ruina, especialmente en la ruina, se aferraba más fuerte. "Mira cuánto sufro", susurraba. "Mira lo especial que es mi dolor."
La neurociencia moderna ha descubierto algo extraordinario: que el cerebro tiene una estructura llamada Red Neuronal por Defecto, un sistema que se activa cuando no estamos enfocados en tareas externas. Es el autor de la narrativa del yo, el guionista que convierte el caos de la experiencia sensorial en la telenovela coherente que llamamos "mi vida". Es la voz que comenta, juzga, compara, planea, recuerda, lamenta.
Cada noche, cuando nos hundimos en el sueño profundo, esta red se silencia. Por unos minutos preciosos, el narrador abandona el teatro. La obra continúa sin protagonista. Pero ocurre en la oscuridad, sin audiencia, y al amanecer el actor vuelve al escenario sin recordar que alguna vez existió algo más allá del papel que interpreta.
La ayahuasca no es iluminación en una botella. Es demolición líquida.
La ceremonia ocurrió en una casa a las afueras de la ciudad, un lugar donde las luces de la civilización aún eran visibles pero ya no importaban. Doce extraños sentados en círculo, cada uno cargando su propio peso de desesperación sin nombre. El curandero -un hombre cuya edad era imposible de determinar- sirvió el brebaje en pequeñas copas de cerámica. Sabía a tierra, a muerte vegetal, a todo lo que las ciudades nos enseñan a olvidar.
"Esto te mostrará lo que necesitas ver", dijo. "No lo que quieres ver."
Treinta minutos después, el mundo se desintegró.
La dimetiltriptamina, el principio activo de la ayahuasca, es la única sustancia psicodélica que el cuerpo humano produce naturalmente. Está en tu cerebro ahora mismo, en cantidades traza. Algunos investigadores creen que se libera en grandes cantidades durante el nacimiento y la muerte, que químicamente hablando, nacer y morir se sienten exactamente igual. Que quizás todo lo que llamamos "vida" es solo el espacio entre dos experiencias de DMT.
Cuando la molécula inundó mi cerebro, no experimenté visiones celestiales o encuentros con entidades cósmicas. Experimenté algo mucho más aterrador: la verdad.
Vi cada vez que había elegido la imagen sobre la autenticidad. Vi la pornografía no como placer sino como anestesia, el onanismo como un intento desesperado de tocarme a mí mismo porque nadie más podía alcanzar al hombre detrás de la máscara. Vi mi generosidad como chantaje emocional, mi inteligencia como un muro, mi dolor como vanidad. Vi que había construido una persona entera a partir de reacciones, que "yo" era solo un contrato social sostenido por el miedo a la disolución.
Los budistas llaman a esto anatta: no-yo. No que no existas, sino que no existes de la manera que crees. Que la sensación de ser un sujeto sólido, continuo, separado, es una ilusión cognitiva, un truco de la conciencia tan convincente que pasamos vidas enteras sin cuestionarlo.
Durante cuatro horas, ese truco dejó de funcionar.
Vomité. Lloré. Grité en idiomas que no conozco. En algún momento, dejé de saber dónde terminaba mi cuerpo y dónde comenzaba el suelo. El curandero cantaba ícaros -canciones medicina- pero sonaban como si vinieran desde dentro de mi propio cráneo.
Entonces llegó el momento que no tengo palabras para describir.
El "yo" simplemente... cesó.
No me disocié. No me desmayé. La conciencia permaneció, más brillante y más vasta que nunca. Pero el punto de vista, la sensación de que había alguien experimentando la experiencia, se evaporó. Era como si toda mi vida hubiera estado mirando el mundo a través de un caleidoscopio, y de repente alguien había quitado el tubo y todo era solo luz, sin fragmentación, sin intermediario.
Los místicos cristianos lo llaman unión mística. Los sufíes: fana, aniquilación. Los budistas zen: kensho, ver la naturaleza verdadera. Pero todos están apuntando al mismo territorio inefable: el momento en que el mapa del yo se quema y descubres que nunca fuiste el cartógrafo. Siempre fuiste el territorio.
No sé cuánto duró. El tiempo había dejado de ser lineal. Pero eventualmente, como una marea, el ego regresó. Excepto que ahora sabía -no creía, sabía- que era una construcción. Útil, quizás necesaria para funcionar en el mundo, pero no más real que un personaje en una obra de teatro.
Los días que siguieron fueron un naufragio en cámara lenta.
La integración -el proceso de tejer la experiencia psicodélica de vuelta a la vida ordinaria- es donde la mayoría de las personas fallan. Tienes el destello, el kensho, y luego regresas al mundo que te exige ser alguien: un trabajador, un hijo, un ciudadano, una identidad. El ego no muere fácilmente. Se reagrupa. Negocia. Incluso trata de apropiarse de la experiencia: "Mira, tuve una experiencia espiritual. Ahora soy aún más especial."
Pero algo en mí estaba roto de una manera que no podía ser reparada. O quizás algo estaba reparado de una manera que no podía ser rota nuevamente.
Durante semanas, caminé en niebla. Perdí grandes franjas de memoria. Personas me contaban historias sobre "nuestro pasado" y sonaban como anécdotas sobre un extraño que compartía mi nombre. No era amnesia en el sentido clínico. Era más como si el pegamento que había sostenido la narrativa de "mi vida" se hubiera disuelto, y los eventos ahora flotaban libremente, sin dueño.
Los neurocientíficos que estudian experiencias místicas han descubierto que pueden causar lo que llaman "interrupción de la continuidad autobiográfica". El sentido de ser la misma persona que ayer, que hace diez años, se basa en redes cerebrales específicas. Cuando esas redes se interrumpen —por meditación profunda, por psicodélicos, por ciertos tipos de trauma— la historia del yo puede fragmentarse, reescribirse, o simplemente dejarse ir.
Entonces, un martes sin importancia, mientras preparaba café en mi cocina, me rendí.
No fue dramático. No hubo decisión consciente. Fue más como exhalar después de contener la respiración durante décadas. El esfuerzo de mantener la persona que había sido simplemente... se detuvo.
Aquí está la cosa extraña sobre la rendición: parece la muerte pero se siente como nacimiento.
Las conductas que habían definido mi existencia -la pornografía, el onanismo compulsivo, la búsqueda desesperada de validación externa- simplemente dejaron de interesarme. No por fuerza de voluntad o represión, sino de la misma manera que dejas de jugar con juguetes de niño. No porque los juguetes sean malos, sino porque has superado la etapa en la que proporcionan lo que necesitas.
Hice algo aún más extraño: comencé a inventar historias falsas sobre mí mismo. Le conté a amigos que había visitado prostíbulos, que había tenido problemas con el alcohol ... cosas que nunca sucedieron. Cuando me preguntaban por qué mentía, no podía explicarlo excepto diciendo que la perfección percibida se sentía como otra prisión. Que si la gente me veía como inmaculado, estaban viendo otro ego, solo que uno más pulido. Y yo quería ser visto como lo que realmente era: nadie en particular. Ordinario. Humano. Imperfectamente real.
Los budistas tienen un concepto llamado upaya, medios hábiles. A veces, para liberarte de una trampa, necesitas una trampa más grande. A veces, para matar al ego espiritual, necesitas profanar la imagen que otros tienen de ti. Incluso si eso significa mentir sobre quién eres para acercarte a no ser nadie.
Hoy, dos años después, vivo en la extraña tierra entre mundos.
Grandes secciones de mi pasado están ahora envueltas en bruma. Miro fotografías de "mí" en eventos que "asistí" y siento la distancia que se siente al mirar fotos de tus abuelos jóvenes. Reconocimiento sin identificación. La sensación de "eso sucedió", pero no "eso me sucedió a mí".
¿Es esto una pérdida? Los neurólogos podrían llamarlo disociación. Los psicólogos podrían preocuparse por fragmentación. Pero el camino budista no tiene como objetivo la preservación del yo. Tiene como objetivo ver a través del yo. Ver que el prisionero y el carcelero son la misma ficción. Que la puerta de la jaula siempre estuvo abierta porque nunca hubo jaula, solo el hábito de actuar como si la hubiera.
No recomiendo la ayahuasca. No recomiendo ningún camino particular. Los budistas tradicionales dirían que tomé un atajo peligroso, que el verdadero despertar viene de décadas de meditación disciplinada, no de una noche de química cerebral alterada. Y tienen razón, hasta cierto punto. El DMT puede romper el ego temporalmente, pero no te enseña cómo vivir sin él. Esa es la obra de toda una vida.
Pero tampoco me arrepiento. A veces necesitas que tu mundo explote para darte cuenta de que está hecho de escenografía. A veces necesitas morir para descubrir que la muerte es solo otra historia que el ego cuenta sobre lo que no puede controlar.
Esta mañana, preparé café nuevamente. Vi el vapor elevarse de la taza, sentí el calor atravesar la cerámica hacia mis palmas. Y por un momento, solo un momento, no había nadie allí para tener la experiencia. Solo la experiencia misma, autoconocida, sin observador. Luego el "yo" regresó, como siempre lo hace, porque esto es lo que hace la conciencia en forma humana: se olvida y se recuerda, una y otra vez, en un ritmo tan antiguo como respirar.
Pero ahora sé la diferencia. Sé que el yo es como las olas en el océano: real en su expresión momentánea, pero nunca separado del agua que lo compone. Y ese conocimiento, ese simple reconocimiento, cambia todo y nada.
Todavía pago las facturas. Todavía siento dolor. Todavía cometo errores. Pero ahora los errores no amenazan con destruirme, porque no hay un yo sólido que destruir. Solo patrones. Solo hábitos. Solo esta extraña, preciosa, ordinaria experiencia de ser temporalmente humano.
Los maestros zen dicen: "Antes de la iluminación, corta leña, carga agua. Después de la iluminación, corta leña, carga agua."
Todo sigue igual. Todo es completamente diferente. Y quizás esa paradoja es la única verdad que vale la pena conocer.
La taza se enfría en mis manos. La bebo de todos modos. Esto, también, es sagrado. Esto, también, desaparecerá.
Y yo, quien sea que sea yo, no podría estar más agradecido de presenciar su desvanecimiento.
Cuando uno piensa en Tokio le viene a la cabeza los rascacielos de oficinas y edificios de pisos donde las viviendas son muy pequeñas o micropisos. Pero para nada esto es el Tokio real. Ese es el Tokio del neón, que aparece en la mayoría de películas, documentales y fotografías que muestran los distritos más icónicos: Shinjuku, Shibuya, Ginza, Akihabara o Roppongi.
Son zonas de altísima densidad, llenas de rascacielos, pantallas y trenes. Es decir, el Tokio más visual y cinematográfico, pero representa menos del 10% de la metrópoli.
Los barrios donde vive la mayor parte de los tokiotas —Setagaya, Nerima, Suginami, Ota, Machida, etc.— son de baja altura y residenciales, pero no aparecen en las películas.
Tokio tiene una alta densidad de población total (unos 6.000 hab/km²), pero una densidad construida relativamente baja: pocos rascacielos residenciales, muchísimas casas de dos o tres plantas con pequeño jardín o garaje, barrios muy extensos, con calles estrechas, árboles y baja altura. Es decir, la densidad se logra por extensión y eficiencia, no por amontonamiento vertical. Nada que ver con la hiperverticalidad de Hong Kong o Shanghái.
Aunque existen microapartamentos en el centro, la media de vivienda en el área metropolitana supera los 60–70 m², y en zonas suburbanas llega a los 90–120 m². Las familias de clase media suelen preferir una casa propia de dos plantas, incluso si deben desplazarse algo más, pero no hay problema porque la mayoría de estos barrios están muy bien comunicados con transporte publico y tren. Tokio cuenta con la red de trenes de cercanías más extensa y puntual del mundo: más de 80 líneas y 2.000 estaciones con trenes cada 2–5 minutos en horas punta, ciudades-satélite (Saitama, Chiba, Yokohama, Kawasaki...) conectadas en 30–50 minutos, eso permite que millones de personas vivan en casas unifamiliares fuera del centro sin depender del coche. Por tanto, el modelo urbano combina densidad, movilidad eficiente y calidad residencial.
Desde los años 80, con el auge económico japonés, muchos medios occidentales proyectaron una imagen de Tokio como ciudad “hiperurbana y deshumanizada”. Pero era un error de lectura cultural: en Japón, las calles pequeñas y las casas compactas no implican pobreza ni caos, son un reflejo de la eficiencia espacial, la seguridad y la proximidad comunitaria.
Tokio no es una ciudad de rascacielos ni de hacinamiento, sino una metrópoli policéntrica donde la mayoría vive en casas bajas y barrios verdes, el transporte público hace posible esa dispersión y la densidad está distribuida, no concentrada.
Barrios / urbes policéntricas de Tokio:

Barrios donde se ve como la zona de oficinas y comercial forman parte del núcleo de viviendas, dando forma a una ciudad policéntrica sin necesidad de grandes desplazamientos de masas hacia unos pocos puntos en el centro o barrios centricos de la ciudad.



Otra zona entre Kawasaki y Yokohama:

Cultura del barrio residencial (jūtaku chiiki)
En Tokio, lo habitual es vivir en casas unifamiliares o pequeños bloques de 2-3 pisos en barrios con tiendas, colegios, parques y templos. No son urbanizaciones cerradas ni suburbios aislados: las calles son estrechas y tranquilas, llenas de árboles y bicicletas. Casi todos los servicios cotidianos están a menos de 10 minutos andando. Hay una identidad de barrio muy fuerte: la gente se conoce y cuida su entorno.
Tokio no creció en torno al coche, sino al tren. Las líneas ferroviarias privadas (Tokyu, Seibu, Odakyu, Keio, etc.) planificaron barrios completos alrededor de cada estación, con viviendas, tiendas, escuelas y parques. Cada estación es casi una “mini ciudad”. Así, en lugar de un centro único como Madrid, Tokio tiene decenas de núcleos autosuficientes interconectados lo que permite que mucha gente viva en su casa a 30–50 minutos del centro sin sentir aislamiento.
El sistema de zonificación japonés es mucho más flexible que el europeo: en la mayoría de zonas residenciales puedes construir tiendas, oficinas o restaurantes pequeños. Eso crea una mezcla natural de usos, sin necesidad de planificar “macrocentros comerciales” o “parques empresariales” con resultado de que los barrios viven todo el día, y nadie necesita cruzar media ciudad para trabajar o comprar pan.
Aunque Tokio tiene mucha población pero la competencia entre promotores han mantenido precios más razonables. Por eso, una familia de clase media puede comprarse una casa de dos plantas con pequeño jardín en zonas como Setagaya o Nerima, a 30 minutos del centro. En comparación, Madrid tiene precios mucho más altos y rigidez urbanística, lo que empuja a vivir hacinados en pisos.
Nerima:

Y es que Tokio no tiene un “monocentro”. Los trabajos se reparten entre Shinjuku, Shibuya, Marunouchi, Shinagawa, Ikebukuro, etc... como se ve en las imagenes. Eso evita los atascos brutales que genera el modelo madrileño de concentrar todo en el centro o en grandes polos únicos como AZCA o Las Tablas, etc.
Tokio demuestra que densidad no significa hacinamiento, y que una megaciudad puede ser humana, verde y funcional si se diseña de manera descentralizada, con transporte público eficaz, barrios autosuficientes, mezcla de usos, viviendas unifamiliares asequibles.
Tokio y, en general, muchas ciudades japonesas encarnan mucho mejor los principios de Ebenezer Howard que casi cualquier ciudad europea del siglo XX, que terminó siguiendo el modelo de Le Corbusier. Tras la Segunda Guerra Mundial, Europa necesitaba reconstruir rápido y barato. Ahí fue donde las ideas de Le Corbusier —la ciudad funcional, zonificada y vertical— se impusieron casi sin discusión.
Características del modelo europeo postbélico: Separación estricta de funciones: vivir, trabajar, comprar, ocio, grandes polígonos de viviendas y torres rodeadas de espacios verdes “sin vida”, dependencia del coche o del transporte público radial., centros históricos saturados y periferias-dormitorio sin servicios. Este modelo dio lugar a ciudades mononucleares y dependientes del centro, donde vivir en un piso se asoció a la clase trabajadora y la casa unifamiliar se convirtió en un lujo suburbano.
En cambio, Japón —que también sufrió destrucción, pero con otra cultura urbanística— no abrazó el corbusianismo puro. En lugar de reconstruir con torres y zonificación rígida, fomentó un desarrollo gradual, denso pero humano, centrado en el barrio mixto y el transporte público.
Características que lo acercan a Howard:
Europa adoptó el modelo que fragmentó la vida cotidiana en funciones separadas y deshumanizó las ciudades, mientras que Japón, de forma casi intuitiva, recreó la visión de Howard:
Una ciudad moderna pero vivible, donde trabajo, ocio, servicios y naturaleza se entrelazan en un equilibrio urbano sorprendentemente humano.
Me he encontrado este hilo en Reddit, en el subrreddit "Leopards Ate My Face":
No hay novedad, cualquiera que lo visite habrá visto cosas parecidas a cientos. Las personas damnificadas por votar a Trump siguen defendiéndose en otro ejemplo más de negación de la realidad e incapacidad para aprender nada. Pero en los comentarios se ven respuestas muy extrañas, como que empiezan a pensar en serio que "ICE es una empresa privada que está haciendo mal su trabajo".
"Casualmente", cuando les corrigen y usaron la frase "Recibiste lo que votaste" parece ser que cerraron los comentarios en facebook. Como la historia parece un muy buen ejemplo de lo que se está viviendo en ese país ahora mismo y de las ideas extrañas que se pasan por la mente de la gente expuesta a medios conservadores os dejo por aquí la traducción (más o menos correcta, hecha con Gemini):
SOS
El 6 de noviembre, mi yerno canadiense, Curtis, que regresaba de un viaje de negocios de 4 días, fue detenido en la aduana a su regreso. Ha sido residente PERMANENTE desde su adolescencia; ahora tiene casi 40 años. Una rápida verificación de antecedentes reveló un delito menor a la edad de 17 años. Esto fue suficiente para marcarlo y detenerlo durante varias horas mientras su familia esperaba en el aeropuerto para llevarlo a casa. Solo que Curtis nunca llegó a casa. Lo llevaron directamente a un centro de detención de ICE a una hora de distancia, le dieron una fecha de corte para el 3 de diciembre y luego lo arrojaron a lo que llaman "la caja de hielo" (the ICE box) durante 36 a 48 horas mientras se procesaba su caso. Esta caja se mantiene a temperaturas bajo cero, sin que se le proporcione manta, cama ni protección de ningún tipo. Durante 2 noches, durmió en un suelo de cemento helado, lleno de muchos más detenidos.
Curtis fue luego puesto en una celda con 30 hombres. La comida y el agua son mínimas. Se le negó el acceso al dinero en su cuenta para el economato (commissary). Una vez que finalmente recibió algunos artículos necesarios, incluidos productos de higiene, fue sacado en la noche, encadenado y trasladado a otra instalación, ahora a más de 4 horas de distancia. La instalación de ICE se quedó con sus artículos del economato (se negaron a dejar que se los llevara con él). Allí, fue arrojado una vez más a la "caja de hielo", con solo una botella de agua y un gofre congelado durante 2 días.
Esta nueva instalación tiene condiciones de vida deplorables. Basura y suciedad por todas partes. Cuando a Curtis se le asignó una cama, tuvo que limpiarla de basura y acumulación de suciedad. Tenga en cuenta que esta es una instalación de propiedad privada (financiada por el gobierno). Este propietario privado está escatimando gastos al no proporcionar suficiente comida, agua potable limpia o servicios de saneamiento para estas personas. El agua es tan mala y el aire mohoso que sale por las rejillas de ventilación del aire acondicionado ha enfermado mucho a Curtis. Se le ha negado tratamiento médico durante varios días mientras lucha contra un dolor de garganta, laringitis y lo que sea que el agua le esté haciendo. En el último día, le han dado medicamentos. Otros detenidos le han ayudado con polvo BC (polvo efervescente contra el dolor) y una pastilla para la tos en agua caliente para ayudar con los síntomas.
Curtis ahora tiene acceso a su economato (commissary), y debe gastar su dinero en agua embotellada, pero no le permiten mucho. Ahora está hirviendo su agua en el microondas para hacerla más segura de beber. La comida es irreconocible y no comestible.
¿QUÉ FUE LO QUE PASÓ?
La Orden Ejecutiva 14159, la "Protección del Pueblo Estadounidense contra la Invasión" que firmó Trump, otorga permiso a ICE y otros componentes del DHS para detener y expulsar a NO CIUDADANOS en la máxima extensión de la ley.
Esto no se refiere a los ilegales que se vuelven criminales violentos. No hay DELIMITACIÓN de lo que significa "no ciudadano". No hay zona gris. Si no eres ciudadano, vas a las instalaciones de ICE.
Curtis ha hecho amigos con otros que están exactamente en la misma situación. (Cometió errores cuando era adolescente y joven, pero ha pagado sus deudas y restitución). Un joven estaba durmiendo en su dormitorio cuando llegó ICE y se lo llevó de la cama mientras dormía debido a una VISA caducada, nada más en su registro. Este chico ha estado en los EE. UU. desde que tenía 1 año, tiene 25. Se enfrenta a la deportación a un país que nunca ha conocido y cuyo idioma ni siquiera habla.
CURTIS NO ES UNA AMENAZA PARA EL PUEBLO ESTADOUNIDENSE. Tiene un buen trabajo, 3 hijos y mi hija que dependen de él al 100%, ya que es el único proveedor de su familia. Busca ayudar a otros en crisis personales; está cerca de DIOS y trata de encontrar el bien mayor en esta situación. Su bebé, Brixley, extraña a su papá y situación. Su bebé, Brixley, extraña a su papá y no entiende el cristal que los separa. Es desgarrador verlo extender la mano hacia él. Curtis está donando fondos a detenidos que no tienen nada y a personas que no tienen familia que los ayude. Muchos individuos también lo han ayudado a él.
La fecha de la corte se ha cambiado al 18 de diciembre. El debido proceso es una broma, al igual que la violación de los Derechos Humanos. Esto es doble enjuiciamiento (double jeopardy). Está haciendo enmiendas.
Actualmente, está esperando poder firmar un formulario que le da permiso para tener representación legal. La instalación ha retenido este formulario por razones antagónicas. Este formulario debería haber estado disponible para él con la primera solicitud. Todavía lo estamos esperando hoy.
¿QUÉ ESTÁ ENFRENTANDO?
¡DEPORTACIÓN! Si Curtis es deportado, mi hija y mi nieta bebé se verán obligadas a mudarse a Canadá para mantener unida a su familia. SIN EMBARGO, esto separaría a Curtis de sus 2 hijos pequeños, a quienes se le ha otorgado la custodia 50/50 al demostrar que puede brindarles la estabilidad y el cuidado que merecen y necesitan. Alejar a su padre crearía una mayor devastación y muchos otros problemas mientras navegan por una situación disfuncional fuera del hogar que él les ha proporcionado.
Mi hija se enfrenta a la posibilidad de ser expulsada de su país, separada de toda su familia y viajando de un lado a otro a los EE. UU. sin Curtis. Sus padres también están devastados y se enfrentan a una terrible separación.
A personas como Curtis NO se les está concediendo la fianza. Él no es un riesgo de fuga. Con gusto se presentará ante el juez y defenderá su caso; sin embargo, estamos escuchando que a estos detenidos no siempre se les permite hablar. Mientras investigo esto más a fondo, siempre pueden dar su versión. A medida que investigo esto más a fondo, encuentro más y más escenarios similares que no tienen sentido.
ESTO NO SON NOTICIAS FALSAS, ES LA REALIDAD.
SI DESEA SEGUIR ESTA SITUACIÓN Y AYUDARNOS A CREAR CONCIENCIA SOBRE ESTA TONTERÍA, ENVÍEME UN MENSAJE Y LO INVITARÉ A LA PÁGINA DE FACEBOOK "FREE CURTIS" (CURTIS LIBRE).
El mensaje termina con una foto de la familia, que no quiero reproducir aquí ya que tiene fotos de niños y datos personales como el nombre del padre. El que tenga curiosidad puede ir a buscarla a Reddit en el enlace que dejé arriba; se trata de la típica familia norteamericana con tres hijos, a pesar de que él es canadiense nadie podría diferenciarlo de cualquier americano medio.
También hay otra captura de pantalla de hace unos meses en la que se puede ver perfectamente como la persona que ha publicado esto era fan de Charlie Kirk.
Pero la cosa no acaba aquí, en los comentarios de Reddit, más o menos al final, se encuentran otras dos capturas de pantalla bastante interesantes. Os pongo de nuevo la traducción:
[Comentario 1, usuario borrado]: Ese pedazo de mierda [TRUMP] es responsable de todo esto, ¿cuándo va a despertar la gente a él? Espero que finalmente obtengas justicia para Curtis.
[Comentario 2, ***********: Hola, soy *************, el padre de Curtis, y me gustaría aclarar algunas cosas... Trump contrató a los llamados "hombres de hielo" (ICE), que deberían saber que son una empresa privada. Fueron contratados para deshacerse de los traficantes de drogas y de personas, y de los ilegales, lo cual hicieron en su mayor parte; sin embargo, estos bastardos de ICE han interpretado la terminología de un crimen para poder mantener su cuota y seguir ganando dinero. Por lo tanto, Curtis, quien fue acusado de un delito menor por una sustancia controlada cuando tenía 17 años (hace 22 años), es un residente PERMANENTE de EE. UU. de 24 años, y ahora es un 'detenido' de ICE. NO DEL GOBIERNO. De hecho, si fuera un asesino o un violador, estaría mejor tratado en las prisiones que tenemos aquí hoy y podría optar a una fianza. Estos ANIMALES, llamados ICE, son las personas más fanáticas y racistas que jamás podrán conocer. Se visten como el Talibán cuando hacen el mal en nombre de Cristo. Las instalaciones de detención son deplorables, y lo único peor que la comida, es el PERSONAL. Los Bastardos... es solo el gobierno el que puede sacarlo ahora mismo, ni siquiera un abogado, ya que aparentemente ni siquiera es elegible para una fianza debido a su crimen cometido hace 22 años. El abogado, con quien nos hemos comprometido, fue un juez de la Corte Suprema que ahora ejerce la abogacía, está bien relacionado, pero no puede sacarlo. Nos ha aconsejado que veamos qué pueden hacer los políticos. Así que estamos intentando todo y a toda persona posible para que nos ayuden, pero sobre todo a los políticos. Queremos que el público sepa lo que estos bastardos de ICE están haciendo a los detenidos, y emitiremos un comunicado de prensa cuando sea el momento adecuado, pero no antes de que Curtis sea liberado.
Nuestros corazones están rotos por lo que le ha pasado a nuestro hijo, pero no permaneceremos en silencio por mucho tiempo; esto necesita ser dicho. Espero que las personas que lean esto puedan enviar un mensaje a sus representados en su comunidad. Cuantas más voces se puedan escuchar, mejor.
Gracias, Danielle, por poner esto en conocimiento de TODOS.
Y en otra captura de pantalla unos mensajes más abajo, justo antes de que aparentemente el dueño del muro de facebook cambiase la configuración para que nadie que no sea de la familia pueda comentar, se ven las siguientes respuestas:
James [Apellido borrado] hace 1 semana Bonnie, Esta es la tercera persona de la que he oído hablar en una situación similar. Nuestro gobierno está actuando fuera de la Ley y la Constitución. Mis oraciones están con ustedes, Jim, Curtis y su familia. ¡Amor para todos! 👍 2
Bonnie [Apellido borrado] hace 1 semana James [Apellido borrado] en realidad ICE es una compañía privada, que hace todo por su cuenta para mantener el flujo de dinero. 👍 2
Conner [Apellido borrado] hace 11 minutos Bonnie [Apellido borrado] Tarde o temprano tendrás que aceptar los hechos. Trump y su administración están detrás de todo esto. Esto no debería haberle pasado a tu hijo, pero estar en negación y defender a la gente que lo puso donde está le está haciendo un gran flaco favor. Responder 👍 2
Andrea [Apellido borrado] hace 11 minutos Bonnie [Apellido borrado] Cariño, ICE significa Immigration and Customs Enforcement (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas). No son una compañía, privada o de otro tipo. Son un brazo de investigación del Departamento de Seguridad Nacional y son, en gran medida, una agencia gubernamental bajo el liderazgo de Kristi Noem, a quien Trump eligió personalmente para liderar Seguridad Nacional. Están haciendo la voluntad de Trump. Recibiste lo que votaste.
A finales del año pasado publiqué aquí una novela por entregas, al viejo estilo del folletón, que tan buenas obras dejó a la historia de la literatura. Eso era recurrir al más antiguo de los métodos de difusión, así que pensé que después tocaba acercarse también a la más moderna herramienta de producción: la inteligencia artificial.
Como prueba, se me ocurrió ampliar la obra con nuevos personajes en las habitaciones, y un añadido a la trama negra. Actualmente tiene unos noventa folios y pensé que estaría bien llevarla al entorno de los ciento treinta, aproximadamente. Hablamos de un incremento del 50%, más o menos.
Lo primero que noté, es lo más importante, es que para que el puñetero artefacto escribiese algo, y hablo de Claude, y de Chatgpt, hay que echarle muchas más horas y mucho más trabajo que al proceso de escribir una historia por el viejo método. A mí, que tengo mucha experiencia y escribo relativamente rápido, no me quita trabajo, sino que me lo da, y además convierte un trabajo más o menos satisfactorio en un trabajo de mierda, en el que tienes que estar pendiente de que los nombres, los sitios y los caracteres encajen.
Por si esto fuera poco, la IA escribe bastante bien, o muy bien, si hablamos de estructuras sintácticas o gramaticales, pero su tono, el ambiente psicológico que transmite, es casi invariable. Puedes cambiar el género y pedirte que te hable de cosas cotidianas, de la vida culinaria de los marcianos o de un grupo de delincuentes, pero lo escribe todo en un registro bastante similar, muy cercano a la novela español del franquismo, aquellas novelas en las que todo el mundo se la agarraba con papel de fumar y caminaba narrativamente por el alambre de lo insustancial. Y quien dice del franquismo español, dice de la novela británica de principios de siglo o de la novela norteamericana de los cincuenta y de los sesenta, o de la novela rusa de los setenta, porque no se trata de un tema político, sino de una estética que evita el riesgo o incluso la ambigüedad como si fuesen esporas de hongo radioactivo.
Las descripciones son ramplonas, la gente se mueve por los escenarios como si estuviese en un ensayo general de unas fiestas patronales de ciudad mediana sin tren. Si le pides un diálogo, todo el mundo habla como si estuviese hablando con la madre de su jefe, y como esperes que alguien haga algo incorrecto legalmente, porque se trata de una novela negra, y en las novelas negras se mata, se pega, se viola y se secuestra gente, prepárate a recibir mensajes moralistas sobre lo que este modelo puede y no puede hacer. Y no digamos el sexo: los personajes pueden besarse y mirrse con deseo, pero como se te ocurre ponerlos a tocarse algo más que la espalda, mejorle pides a una monja de clausura que te lo escriba ella, porque le va a echar más osadía.
Para el que no tiene ni puta idea de escribir, la herramienta puede tener alguna utilidad, igual que nos hace dibujos a los que no tenemos puta idea de dibujar. Lo trágico del asunto es que sucede algo muy similar con los requisitos que actualmente te exigen muchas editoriales, que sólo publican libros cuquis, con los delitos tasados, los achuchones tasados y evitan los temas verdaderamente negros o controvertidos. Y la prosa con cierta audacia. Y los personajes con un poco de profundidad. Lo trágico es que la inteligencia artificial sea tan amiga de los tópicos y tan maniquea como los peores libros que pueden encontrarse hoy en una librería, con el añadido de que se pierde en un costumbrismo mal entendido de gente tomando cosas en las terrazas, coches circulando y pájaros cantando en los árboles. Porque todo eso me salió a mí en mi experimento. En una novela negra. No me jodas.
Y espera que le pida que un personaje se suicide...
Bueno, en resumen: que no sé si ampliaré la novela o no, pero creo que yo en dos semanas puedo hacerlo, a ratos sueltos, y dejarla aceptable. Pero como se lo pida a la IA me va a llevar tres o cuatro meses y otras dos semanas para hacer que el texto nuevo encaje con el existente.
Si alguno queréis probar, ahí está el texto, en el enlace de arriba. Ya veréis qué despelote...

Hubo un tiempo en el que el Partido Republicano tenía un discurso relativamente sencillo de identificar. Mercado libre, Estado mínimo, defensa del comercio internacional, fe en el capitalismo sin trabas. Un conjunto de principios económicos que, con independencia de sus efectos reales, al menos ofrecía coherencia interna. Uno podía estar o no de acuerdo, pero sabía qué esperar.
Eso cambió. No de golpe, pero sí de manera profunda. Y el momento bisagra tiene nombre propio: Donald Trump.
Lo que Trump logró en 2016 no fue solo ganar unas elecciones. Fue reescribir el manual del conservadurismo estadounidense sin apenas disimulo. Y lo hizo con una operación tan audaz como contradictoria: presentarse como enemigo de las élites siendo, él mismo, un miembro destacado de ellas. Un magnate inmobiliario, criado en el privilegio, con contactos en todos los sectores del poder económico y mediático, que supo vender la idea de que representaba al hombre común frente al establishment.
No fue casualidad. Fue cálculo político. Porque Trump entendió algo que sus rivales dentro del partido aún no querían aceptar: que el discurso tradicional republicano había dejado de funcionar para amplias capas de su propio electorado.
Durante décadas, el libre comercio había sido presentado como una bendición universal. Los tratados internacionales, la globalización, la competencia sin restricciones: todo eso, según la ortodoxia republicana, beneficiaba a todos. Pero en las zonas industriales del Medio Oeste, en los pueblos mineros de Pensilvania o en las comunidades manufactureras de Ohio, esa promesa no se había cumplido. Las fábricas cerraban, los empleos desaparecían, los salarios se estancaban. Y mientras tanto, las grandes corporaciones —las mismas que financiaban las campañas republicanas— seguían acumulando beneficios récord.
Trump no inventó ese descontento. Solo supo capitalizarlo. Y lo hizo cambiando radicalmente el mensaje: el enemigo ya no era el Estado, sino China, México, los tratados comerciales injustos, las élites globalistas. De pronto, el Partido Republicano, paladín histórico del libre mercado, empezaba a hablar de aranceles, de proteccionismo, de recuperar empleos industriales aunque eso significara romper acuerdos internacionales.
El giro fue espectacular. Pero lo verdaderamente revelador no fue el cambio en sí, sino su lógica. Trump no abrazó el proteccionismo por convicción ideológica. Lo hizo porque, en ese momento, el libre mercado ya no le beneficiaba políticamente frente a economías más competitivas como la china. Cuando eres el actor más fuerte, defiendes la apertura. Cuando empiezas a perder terreno, cierras las fronteras.
No es principio. Es táctica.
Pero el cambio no se limitó a la economía. Hubo otro desplazamiento, quizá más profundo, relacionado con la forma de ejercer y comunicar el poder.
Antes, incluso los gobiernos más agresivos necesitaban disfrazar sus intenciones. Las invasiones se justificaban con informes de inteligencia, las sanciones con violaciones de derechos humanos, las intervenciones militares con la protección de la democracia. Había un código implícito: no podías decir en voz alta lo que realmente buscabas. Había que mantener, al menos, las formas.
Trump rompió ese pacto. No solo en lo discursivo, sino en lo simbólico. Cuando habló de quedarse con el petróleo de Irak, no lo dijo como desliz. Lo repitió durante años. Cuando su administración dejó claro, por boca de John Bolton, que el petróleo venezolano era parte del interés estadounidense en el cambio de régimen, tampoco hubo eufemismos. Cuando amenazó a países enteros con destrucción económica si no cedían a sus demandas, no lo envolvió en retórica diplomática. Lo tuiteó. Cuando dejó claro que Estados Unidos iría a por los recursos que considerara estratégicos, lo dijo sin rodeos.
Y eso cambió algo fundamental en la política exterior estadounidense: la máscara dejó de ser necesaria.
Los demócratas, mientras tanto, siguen utilizando el mismo lenguaje de siempre. Hablan de alianzas, de multilateralismo, de derechos humanos, de responsabilidad internacional. Mantienen la ficción de que hay un orden basado en reglas y que ellos son sus defensores. Pero cuando se les observa actuar —en Yemen, en Siria, en su apoyo incondicional a ciertos regímenes, en su uso masivo de drones—, la distancia entre el discurso y los hechos es exactamente la misma que con los republicanos. Solo que ellos aún sienten la necesidad de ocultarlo.
Trump y el nuevo republicanismo no mienten menos. Simplemente han dejado de fingir que mienten. Y eso, paradójicamente, les ha dado una ventaja comunicativa inesperada: proyectan autenticidad. Cinismo descarado, sí, pero autenticidad al fin y al cabo.
Lo más inquietante de todo esto no es que Trump haya traicionado los principios republicanos tradicionales. Es que los ha reemplazado sin que el partido, en su conjunto, haya opuesto resistencia real. Porque, al final, esos principios no eran tanto convicciones como herramientas. Funcionaban cuando servían para ganar elecciones y mantener el poder. Cuando dejaron de funcionar, se cambiaron.
El Partido Republicano ya no es el partido del libre mercado. Es el partido de lo que funcione en cada momento. Proteccionismo si es necesario, desregulación si conviene. Apelar al pueblo llano mientras se goberna para los ricos. Romper alianzas internacionales si eso rinde electoralmente, y reforzarlas si no queda más remedio.
Lo que define a este partido ya no es un conjunto de ideas, sino una disposición absoluta a cambiar de forma para conservar el poder. La serpiente muda de piel, pero sigue siendo serpiente.
Y quizá ese sea el verdadero legado de Trump: no haber inventado una nueva ideología, sino haber normalizado la ausencia de ella. Haber demostrado que se puede gobernar sin necesidad de coherencia doctrinal, solo con pragmatismo electoral y con la capacidad de leer, y explotar, el clima político del momento.
Mientras tanto, los demócratas siguen creyendo que la batalla se gana con buenos modales y discursos bien construidos. Siguen hablando de principios, de normas, de instituciones. Y siguen perdiendo terreno ante un adversario que ya no juega con esas reglas.
Porque Trump no cambió solo al Partido Republicano.
Cambió las reglas del juego político.
Y todavía no está claro si alguien, del otro lado, se ha dado cuenta.
Esto de los videos cortos es a lo que se apuntan la mayoría de los chavales que no saben de lo que va la vida y sobre todo las cosas del comer, y claro...Luego aparecen gilipollas como las del video para largar semejante tontá
Estoy construyendo, además de todo lo que estoy haciendo, uno de los más grandes y hermosos Salones de Eventos de cualquier lugar del mundo, con más de 300 Millones de Dólares del dinero Grandes Patriotas Americanos, y trabajando muy de cerca, desde el comienzo, con las Fuerzas Armadas de EE.UU y el Servicio Secreto. Esto es un REGALO (¡CERO dinero de los contribuyentes!) a los Estados Unidos de América, de 300 a 400 millones de dólares (¡dependiendo del alcance y calidad de los acabados interiores!), de un espacio que se necesita desesperadamente, ansiado por 150 años de administraciones presidenciales precedentes, para que la Casa Blanca no se vea obligada a usar "carpas" baratas e inseguras para grandes e importantes EVENTOS DE ESTADO, Cenas, Reuniones, Convenciones, y las ya agendadas futuras INAUGURACIONES (¡por razones de protección, seguridad, y aforo!) en un patio de la Casa Blanca muy húmedo y a merced del tiempo. Hacer un regalo así de grande a los EE.UU se consideró, por parte de casi todos, como "UNA COSA MARAVILLOSA". ¡Pero no, como de costumbre he sido demandado por el Izquierdista Radical Consorcio Nacional (¡no!) para la Conservación Histórica, un grupo al que no podría importarle menos nuestro país! Todo el Acero Estructural, Ventanas, Puertas, Equipos de Calefacción o Aire Acondicionado, Mármol, Piedra, Hormigón Prefabricado, Ventanas y Otros Cristales Blindados, Tejado Antidrones y mucho más ya ha sido pedido (o está a punto de serlo) y no hay forma razonable o práctica de dar marcha atrás. ¡ES DEMASIADO TARDE! ¿Por qué estos folloneros y obstruccionistas no presentaron antes su demanda? ¡El Congreso nunca intentó o quiso detener el Proyecto del Salón de Eventos! Todos sabían lo que estaba ocurriendo en la Casa Blanca, ¡un gran, gran hermoso regalo para los Estados Unidos de América! Para quienes tengan interés, la pequeña Ala Este estaba tan "bastardizada" y cambiada que no tenía el menor parecido o relación con la original. A los sedicentes "conservacionistas", que reciben dinero de los sitios más inusuales, no se les debería permitir detener este añadido desesperadamente necesitado a nuestra GRAN Casa Blanca, un lugar que ningún Presidente ha necesitado permiso para cambiar o mejorar a causa del especial terreno en el que está, sin importar lo grande (¡o importante!) que sea la mejora.
Además, en este caso, se está haciendo con el diseño, consentimiento, y aprobación de los más altos niveles de las Fuerzas Armadas y el Servicio Secreto. El mero hecho de presentar esta demanda ridícula ha sacado a la luz el hecho hasta ahora secreto. ¡Detener la construcción, en una fecha tan tardía, sería devastador para la Casa Blanca, el País, y todos los implicados! Gracias por vuestra atención a este asunto. Presidente DJT
Este artículo requiere de varias asunciones previas, como que Trump vaya a estar vivo en 2028 y que el Partido Republicano tenga mayoría en el Senado después de las midterms y las elecciones de 2028 (donde se tendrá que renovar un tercio del Senado), pero supongamos que así sea.
De buenas a primeras, la Constitución de los Estados Unidos impediría de manera clara que Donald Trump pueda ser presidente por tercera vez si leemos las enmiendas XXII y XII, que dicen lo siguiente:
XXII Enmienda
Ninguna persona será elegida más de dos veces para el cargo de Presidente [...]
XII Enmienda
[...] Mas ninguna persona constitucionalmente inelegible para el cargo de Presidente puede ser candidata a Vicepresidente de los EE.UU
Además, tendríamos que sumar a esto la sección e) de la Ley de Sucesión Presidencial de 1947 como elemento complementario que regula la sucesión presidencial en caso de ausencia de presidente y vicepresidente:
e) Las subsecciones a), b) y c) sólo serán aplicables a cargos públicos que sean elegibles para el cargo de Presidente según la Constitución.
Esto parece un grupo de obstáculos absolutamente insalvables, pero uno siempre puede confiar en los Siniestros Seis (Roberts, Alito, Thomas, Gorsuch, Kavanaugh, y Coney Barrett) para hacer interpretaciones creativas de la constitución y las leyes a beneficio del GOP.
Donald Trump no podría acceder al cargo de presidente de los EE.UU, pero una interpretación creativa de los textos constitucionales cortesía del Tribunal Supremo podría permitirle concurrir a las elecciones, asumiendo que presentarse a candidato no es garantía alguna de resultar electo, con lo que una derrota electoral prevendría una inconstitucionalidad.
Conviene recordar que el Congreso, o sea Cámara y Senado toman posesión el 3 de enero, algo más de dos semanas antes de la toma de posesión presidencial, que tiene lugar a las 12:00 hora de Washington DC del día 20 de enero. El 6 de enero es el día en que el Congreso certifica los resultados electorales transmitidos por cada uno de los estados.
Con una mayoría republicana en el Senado, y por si acaso con una turba a las puertas del Capitolio como recordatorio no amistoso, el Senado certificaría a Donald Trump como presidente por mucho impedimento constitucional explícito que hubiese.
La idea puede parecer algo estrafalaria y depende de varios hechos previos que tendrían que producirse, pero tiene una probabilidad superior a 0 de ocurrir, con lo que no se puede descartar que Steve Bannon, el Moriarty del Fascio, tenga algo así en mente.
Hace años los artistas no solían hablar de salud mental. Hoy, nadie lanza un proyecto sin hablar de ella.Y aunque visibilizar importa, convertir el sufrimiento en trampolín comercial puede ser más dañino que el silencio. The Guardian lo llamó “La mercantilización del trauma”.

La salud mental se ha transformado en contenido. La depresión, da engagement. La ansiedad, impulsa los clicks. Y las lágrimas, si son a cámara y justo antes de una gira, cotizan ya mucho más que el talento. No exagero. Selena Gomez, Billie Eilish, Dani Martín, Ángel Martín… la lista es infinita. Todos han compartido sus batallas. Lo relevante no es que lo cuenten, sino cuándo y para qué.

Especialmente polémico fue el caso de Demi Lovato que convirtió su trastorno bipolar en narrativa de marca de la forma más impúdica y medida: confesiones públicas, discos, series, documental y merchandising de resiliencia. El dolor como lifestyle dentro del capitalismo emocional.

La industria del entretenimiento ya no oculta las crisis. Se producen, se publicitan y se monetizan con precisión quirúrgica. Vivek Shraya lo llamó “La Industria de los Payasos del Trauma” al autodefinir su pasado.

Las agencias de representación lo tienen claro: la “vulnerabilidad selectiva” es la forma más rentable de conectar sin exponerse. El storytelling del sufrimiento vende. Y ya si viene con arco de redención, miel sobre hojuelas.

El propio Leiva (que paradójicamente ha hablado de ansiedad y salud mental en el lanzamiento de sus TRES ÚLTIMOS DISCOS) ve clara la paja en el ojo ajeno.

¿Tienes un nuevo disco, un libro, una serie o un documental? Perfecto. Solo falta la confesión emocional en una entrevista y la portada con mirada quebrada. Agencias de representación y discográficas han entendido el poder del trauma. No importa si la narrativa del dolor es previsible, si la historia personal emociona. Una “buena depresión” puede tapar un disco mediocre o mejor aún, relanzar una trayectoria artística carente de vigor.

La desigualdad o la precariedad están desapareciendo de las letras de la mayoría de artistas. Se sigue cantando sobre dolor o tristeza, pero siempre desde una perspectiva absolutamente personal, nunca colectiva. La lucha contra la injusticia ya no vende como antes y eso es algo que el mercado ha entendido a la perfección. Porque solo se habla de salud mental desde un contexto de privilegio, en un ejercicio de profundo narcicismo, evitando analizar marcos o causas. Y una confesión con intenciones de conversión no es activismo. Es contenido de consumo. Es transformar la concienciación en pura frivolidad.
Al hablar Hitchcock sobre el inmenso poder que el suspense tiene sobre el drama en el cine (y en la vida), dijo: “Si no quieres que el espectador piense en el origen del problema, haz que se obsesione con sus consecuencias convirtiéndolas en relato o en obstáculo a superar, logrando que se identifique fuertemente con ellas”.
Hasta no hace mucho, los artistas creaban para compartir su visión del mundo con la gente, fomentando el talento y la evolución cultural. Ahora los artistas comparten traumas y dramas para que la gente pueda creer que son como ellos, fomentando una identificación tan manipuladora como paralizadora. Esa que logra que pongamos el foco en la consecuencia (la salud mental) y nunca en la causa (precariedad, empleo, vivienda y servicios sociales).
De esta forma, los medios han naturalizado que la gente empatice mejor a través de la admiración que a través del entendimiento del sufrimiento de un igual.
No hace falta mucha imaginación para entender a quién beneficia esta nueva forma de relacionarnos con la salud mental.
El asesinato de Charlie Kirk ha levantado un vendaval mediático. Portadas, horas de tertulias, políticos rasgándose las vestiduras. Mientras tanto, en 2024 hubo 39 tiroteos en escuelas K-12 con 69 muertos y 194 heridos. En lo que llevamos de 2025, ya van 9 tiroteos, con 4 niños muertos y 35 heridos.
Esos niños no ocupan el prime time. No hay especiales ni despliegue internacional. Son tratados como una estadística más, un ruido de fondo.
La diferencia es sencilla: cuando la víctima es alguien del poder, alguien de su mismo círculo, los medios y la política tiemblan. Porque de repente sienten que puede pasarles a ellos. Entonces todo se vuelve urgente, todo se dramatiza.
Pero cuando las víctimas son niños, familias corrientes, ciudadanos sin micrófono… silencio. Un par de titulares y a otra cosa. Como si la vida de los hijos de nadie valiera menos que la de un político.
Esto no es casualidad, es sistema: perro no muerde a perro (o perro defiende a perro). Mientras sigamos aceptando que la vida de unos cuenta más que la de otros, la injusticia seguirá siendo noticia solo cuando toca a los de arriba.
El cuadrado rojo es el área de lectura de la web en mi teléfono.
Seguro que puedo ganar unos pixels que se come el navegador pero ¡gensanta!
Ale, ya me voy.


Las variaciones porcentuales sobre variaciones porcentuales se están convirtiendo en una de las herramientas estrella para manipular la realidad en los medios. Y aquí ya no se puede alegar que haya errores en los cálculos, ya que aritméticamente son correctos, pero no deja de ser una manipulación. En el ejemplo anterior de El Mundo se ve una intención clara, hay que oscurecer que la productividad crece y para ello se compara el aumento actual con el de hace un año: si en el tercer trimestre de 2024 crecía un 2,44% y en el tercer trimestre de 2025 ha crecido un 0,82%, el crecimiento ha bajado (ya este concepto chirría un poco) un 67% (0,82/2,44=0,336).

Cuando se comparan variaciones porcentuales es mejor hacerlas en valores absoluto (en este caso habría sido mejor decir que el crecimiento es 1,62 puntos inferior) porque hacerlo en valores relativos es engañoso, y esto se puede apreciar con un sencillo ejemplo: si se hubiera pasado de un crecimiento de 0,03% a un 0,01%, donde la bajada porcentual es la misma que en el artículo (0,01/0,03=0,333), pero todos entendemos que la situación no es la misma.

Tres gráficos peculiares publicados en Actualidad Económica, el suplemento económico de El Mundo. En los primeros nos dicen que están mostrando una correlación, pero a la vista de los datos y sin poner cuanto es R^2, podrían haber marcado esas rectas o casi cualquier otra. En el tercero no dicen que es un porcentaje que muestra la variación de la desigualdad, pero ¿de verdad hay un estudio económico sobre sueldos que permita apreciar una variación de 0,0008%?. Eso supone poder apreciar una variación de menos de 1 en 100.000.
Las ideas impopulares, según se ha visto, pueden ser silenciadas y los hechos desagradables ocultarse sin necesidad de ninguna prohibición oficial. Cualquiera que haya vivido largo tiempo en un país extranjero podrá contar casos de noticias sensacionalistas que ocupaban titulares y acaparaban espacios incluso excesivos para sus méritos. Pues bien, estas mismas noticias son eludidas por la prensa británica, no porque el gobierno las prohíba, sino porque existe un acuerdo general y tácito sobre ciertos hechos que “no deben” mencionarse. Esto es fácil de entender mientras la prensa británica siga tal como está: muy centralizada y de propiedad, en su mayor parte, de unos pocos hombres adinerados que tienen muchos motivos para no ser demasiado honestos al tratar ciertos temas importantes. Pero esta misma clase de censura velada actúa también sobre los libros y las publicaciones en general, así como sobre el cine, el teatro y la radio. Su origen está claro: en un momento dado se crea una ortodoxia, una serie de ideas que son asumidas por las personas biempensantes y aceptadas sin discusión alguna. No es que se prohiba concretamente decir “esto” o “aquello”, es que “no está bien” decir ciertas cosas, del mismo modo que en la época victoriana no se aludía a los pantalones en presencia de una señorita. Y cualquiera que ose desafiar aquella ortodoxia se encontrará silenciado con sorprendente eficacia. De ahí que casi nunca se haga caso a una opinión realmente independiente ni en la prensa popular ni en las publicaciones minoritarias e intelectuales.
Sun Tzu, El arte de la Guerra, “La mejor victoria es ganar sin combatir”
Existen diferentes guerras: militar, comercial, financiera. En las guerras es fundamental elegir el terreno en el que puedas ganar. Europa no puede tener un ejercito capaz de competir con EEUU ni en 100 años; el rearme solo nos puede arruinar.
El punto fuerte de Europa es el consumo, la moneda y el comercio.
Veamos las reacciones más inteligentes de Rusia y China, a la bravuconada de EEUU: Rusia entiende que la mejor manera de responder a la agresión estadounidense no es con más violencia, sino acelerando el sistema financiero que hará irrelevante la violencia estadounidense.
La respuesta china ha sido extremadamente estratégica y silenciosa. En los últimos días, mientras las bombas caían en Caracas, Beijing ha firmado contratos preliminares para importar gas natural licuado de Qatar, pagado en yuanes, acuerdos de refinamiento conjunto con Kuwait y lo más significativo, ha acelerado las conversaciones con Arabia Saudita para establecer un 'hub' energético en el Golfo Pérsico que operaría completamente en monedas no occidentales. www.meneame.net/m/actualidad/ataque-venezuela-operacion-salvamento-pet
Luego los europeos podemos combatir con la misma estrategia:
Los ciudadanos evitando comprar y consumir productos estadounidenses.
Y las empresas que puedan, empezar a comerciar en monedas diferentes al dólar, … en el momento en que el dolar deje de ser la moneda principal de intercambio internacional, EEUU pierde poder, no podría mantener su presupuesto militar.
El sistema petrodólar le permite a EEUU imprimir dólares infinitamente sin sufrir inflación porque hay una demanda global constante de dólares para comprar energía, en el momento que el dolar dejaría de ser hegemonico, Trump y sus amigos ricos-riquisimos americanos sufrirían grandes pérdidas, Trump está defendiendo su fortuna personal.
Europa debería adherirse a los BRICKs, que si sería un golpe definitivo a EEUU.
El inconveniente es que los dirigentes europeos son simples títeres de las corporaciones estadounidenses; Merz mismo es un CEO de Blackrock!!
Y ahora que nos damos cuenta de que es EEUU nuestro enemigo, quizá deberíamos pedir ayuda a Rusia!
Y más teniendo en cuenta el plan del Rand Corporation: El plan estratégico de Estados Unidos contra Rusia fue elaborado hace tres años por la Rand Corporation [: boltxe.eus/2022/03/todo-estaba-escrito-en-el-plan-de-la-rand-corporati | Boltxe
Ante todo, estipula el plan, Rusia debe ser atacada en su flanco más vulnerable, el de su economía fuertemente dependiente de la exportación de gas y petróleo: para ello utilizaremos sanciones comerciales y financieras y, al mismo tiempo, haremos de manera que Europa reduce la importación de gas ruso, sustituyéndolo por gas natural licuado de Estados Unidos. En el ámbito ideológico e informativo, es necesario fomentar las protestas internas y al mismo tiempo socavar la imagen de Rusia en el exterior. En el campo militar, es necesario operar para que los países europeos de la OTAN incrementen sus fuerzas en una función anti-rusa. Estados Unidos puede tener altas probabilidades de éxito y grandes beneficios, con riesgos moderados, invirtiendo principalmente en bombarderos estratégicos y misiles de ataque de largo alcance dirigidos contra Rusia. El despliegue de nuevos misiles nucleares de alcance intermedio dirigidos a Rusia en Europa les otorga una alta probabilidad de éxito, pero también conlleva grandes riesgos. Al calibrar cada opción para obtener el efecto deseado —concluye el Rand — , Rusia terminará pagando el precio más alto en el enfrentamiento con Estados Unidos, pero este último y sus aliados tendrán que invertir grandes recursos quitándolos a otros objetivos. Bajo esa estrategia, el plan de 2019 de Rand Corporation preveía, «entregar ayuda letal a Ucrania explotaría el mayor punto de vulnerabilidad externa de Rusia, pero cualquier aumento en las armas y el asesoramiento militar proporcionado por Estados Unidos a Ucrania debe calibrarse cuidadosamente para provocar los costos para Rusia sin provocando un conflicto mucho mayor en el que Rusia, debido a la proximidad, tendría ventajas significativas». Es justamente ahí —en lo que Rand Corporation definió como «el mayor punto de vulnerabilidad externa de Rusia», explotable armando a Ucrania de una manera «calibrada para aumentar los costos para Rusia sin provocar un conflicto mucho mayor»— en donde llega la ruptura. Atrapada en el cerco político, económico y militar que Estados Unidos y la OTAN estrecharían cada vez más, ignorando las reiteradas advertencias y propuestas de negociación de Moscú, Rusia reaccionó con la operación militar que destruyó en Ucrania más de 2.000 estructuras militares fabricadas y controladas en realidad no por los gobernantes de Kiev sino por los mandos de Estados Unidos y la OTAN. El artículo que informaba sobre el plan de Rand Corporation hace tres años terminaba con estas palabras: «Las “opciones” previstas por el plan no son en realidad que variaciones de la misma estrategia de guerra, cuyo precio en sacrificios y riesgos pagamos todos». Lo estamos pagando ahora, los pueblos europeos, y lo pagaremos cada vez más, si seguimos siendo peones sacrificados en la estrategia USA-OTAN.
Regresaba anoche a Toy Story 3, una obra cumbre de Pixar en la que se cuenta la historia de unos juguetes que son olvidados por un post-adolescente que se va a la universidad. Hay en Woody, el vaquero protagonista, una lealtad rayana en el esclavismo. Algo muy protestante: el hecho de que tu vida solo pueda tener sentido a través de tu trabajo. De tu deber.

Al final, Woody y los demás acaban recobrando el sentido de su existencia aceptando que pueden cambiar de dueño y pasando de un adulto a otro niño que hará, en un futuro no muy lejano, lo mismo que hizo su amado dueño: abandonarlos.
La película les enseña que la belleza de la vida radica en su utilidad y en la lealtad sin preguntas. Los juguetes no se plantean en ningún momento ser libres, solo batallan por seguir haciendo lo que les toca. Casi sin darnos cuenta, el guion defiende conceptos que son antítesis de lo que debe ser una infancia sana y libre: no preguntes, no pruebes, no tengas curiosidad, haz lo que se te diga, da todo por tu deber aunque no lo comprendas. Lucha por los sueños que te han impuesto.
El único personaje que cuestiona este sistema es Lotso, el oso violeta, el villano. Él propone liberarse del ciclo de abandono. Su argumento, que además es verídico, es: "Los niños crecen, te olvidan, te descartan. En Sunnyside hay un flujo constante de niños nuevos. Nunca te quedarás sin propósito. Aquí nadie es abandonado." Es decir, propone sustituir la dependencia de un amo individual por una comunidad donde los juguetes no están a merced del capricho de un solo niño. Una especie de mutualización del riesgo donde se liberan de la tiranía del abandono inevitable.
Pero —y aquí está la jugada maestra de Pixar— Lotso reproduce exactamente el mismo sistema de opresión que dice combatir. Crea una jerarquía donde él y sus favoritos están arriba (en el Butterfly Room, con niños mayores que son menos agresivos) y los nuevos abajo (en el Caterpillar Room, con bebés que te destrozan). Es el mismo capitalismo que denuncia, con él como nuevo patrón.
Al presentarlo como villano, la película desacredita toda idea de autonomía y rebelión sin tener que argumentar contra ella. No necesita defender el sistema amo-esclavo directamente. Solo necesita mostrar: "¿Ves? Intentaste liberarte, buscaste independencia aplicaste tu capacidad crítica, te olvidaste de tu deber y ¿qué conseguiste? Crear un tirano. No hay salida. La rebelión, la independencia, te hará terminar mucho peor que si obedeces.
Es La Granja de Orwell pero sin la autoconsciencia política. Los cerdos se vuelven granjeros, ergo mejor quedarse con el granjero original. No hay en la película ni un solo momento donde se plantee si los juguetes podrían simplemente ser libres, si podrían no necesitar ningún dueño. Esa opción no existe en el universo moral de Toy Story. Y así, centenares de millones de niños aprendieron que la felicidad es obedecer el plan establecido. Disfrazada de bonita parábola sobre la pérdida de la infancia y la inocencia, Toy Story 3 es una defensa dulce y amable del liberalismo más genuinamente estadounidense: el contrato individual es sagrado, el contrato social es una trampa. Si trabajas tus 40 horas tu vida tendrá sentido, si cuestionas el sistema comenzarán los problemas.
En España, millones de niños vieron esta película, como la vi yo, sin plantearme el trasfondo ideológico de este espanto. Como varias generaciones crecieron y formaron una idea del amor romántico a través de las películas de Disney.
Y este es el gran drama, que nos hemos emocionado con el individualismo más peligroso, el sibilino. Ese que tiene un halo maravilloso de ternura (Toy Story 3) o de épica (ahí están Marvel o DC) sin entender que el inmenso poder cultural de Estados Unidos siempre ha radicado en hacernos creer que todos, salvo ellos, estamos equivocados y que la libertad no es más que el derecho a tener miedo y defendernos y no a hacernos preguntas.

Nota: Este será mi último artículo en mucho tiempo. Voy a contar mi historia desde niño en la URSS hasta la "modernidad". Algunos detalles seguramente no los recuerde con exactitud y puede que mezcle recuerdos con lo que me contaron. Pero bueno, lo importante es que refleje lo que vivimos, ¿no? Hay partes que me saltaré por no ser relevantes y no me meteré mucho en lo que hice en los últimos años.
Mi abuelo nació en una aldea perdida de Galicia a principios del siglo XX. No sé exactamente cuándo, él nunca hablaba mucho de fechas, pero creo que fue por 1905 o así. Galicia en aquella época era un sitio muy rural donde apenas llegaban las ideas políticas modernas. Bueno, según parece ser excepto en Coruña y Santiago, donde ya había grupos de trabajadores que hablaban de aquella Revolución. Qué irónico pensar que aquel acontecimiento que mi abuelo veía como la aurora de un mundo nuevo acabaría siendo para mí el símbolo de uno de los mayores errores de la historia.
Mi abuelo era carpintero, y bastante bueno según contaba mi padre. Parece ser que metió en la CNT porque en aquellos tiempos si eras obrero o estabas con los sindicatos o la cosa estaba difícil. A través de esto, durante la República se involucró en huelgas y manifestaciones y evidentemente le traería consecuencias. Mi abuelo nunca entraba en detalle sobre su juventud, así que no hay muchos datos al respecto.
Cuando estalló la Guerra Civil, mi abuelo sabía que era buena hora de marcharse. No recuerdo bien cómo me contaba que huyó, pero sé que fue de los pocos que consiguieron plaza en unos barcos soviéticos que salieron de Gijón hacia Leningrado. Él siempre decía que "tuvo suerte" porque la mayoría acabaron en campos de concentración. Aunque visto lo que le esperaba en la URSS, a veces me pregunto si realmente tuvo tanta suerte.
Lo mandaron a Khabarovsk, casi en China. Un gallego que apenas había salido de su comarca, de repente en el fin del mundo soviético. Siempre se reía cuando contaba cómo los rusos no entendían su acento cuando intentaba hablar ruso. En esa ciudad trabajó de carpintero en las fábricas que estaban construyendo como locos durante los planes quinquenales de Stalin. Recuerdo que no hablaba mucho de Stalin pero una noche, ya muy mayor y en confidencia, me confesó que había visto cómo se llevaban a compañeros suyos, otros españoles, acusados de "trotskistas" o "saboteadores". Nunca volvió a verlos. Aquello le hizo darse cuenta de que el paraíso obrero no era lo que le habían prometido, pero ya era demasiado tarde para volver. Aún así nunca llegó a desengañarse del todo.
Conoció a mi abuela Masha dando clases de español a un grupo de maestros(si soy sincero, nunca entendí muy bien esto). Era maestra de primaria, mitad rusa mitad ucraniana, y poco más conozco de ella. Se casaron justo antes de que Hitler invadiera la URSS, pero no tengo fecha exacta. Mi abuela contaba que durante la guerra pasaron tanta hambre que llegaron a hacer pan mezclando harina con serrín.
Mi padre nació en plenas purgas de Stalin. Menos mal que estaban en el culo del mundo. Creció hablando ruso con todo el mundo y español solo con mi abuelo y conmigo que tenía muy metido eso de mantener el idioma. "La lengua es lo único que no te pueden quitar", decía. Curiosamente lo decía en español y no en gallego.
Mi padre era muy bueno con los números (o de eso presumía). Se formó como ingeniero en el Instituto Politécnico y luego lo mandaron a Corea del Norte a trabajar en unas centrales hidroeléctricas. Estuvieron reconstruyendo ese país después de la guerra. Ahí conoció a mi madre, que era traductora. Ella hablaba coreano, ruso y algo de español que había aprendido porque habían llegado algunos cubanos. Se supone que eran asesores o consultores, pero el dato me extraña para la época. Se casaron en Pyongyang, pero aparte de esto no tengo mucha información sobre el evento.
Nací en Khabarovsk durante el discurso de Jruschov denunciando a Stalin.
No sé si podéis imaginaros mi casa: mi abuelo empeñado en hablarme en español, mi madre mezclando ruso y coreano, y mi padre intentando poner orden en aquel caos lingüístico. Ahora me río, pero de niño me liaba muchísimo y nunca llegué a dominar del todo el ruso y el coreano hasta hace unos años lo hablaba con un acento "sospechoso" para los del sur.
Lo bueno es que aprendí tres idiomas casi sin darme cuenta. Lo malo es que a veces mezclaba palabras o construía frases con una gramática imposible que hacía que mis profesores me miraran regular.
Nuestra casa era un pequeño apartamento en un bloque de esos horribles que construyeron durante la época de Jruschov. Los llamábamos "jrushchobas", un juego de palabras entre Jruschov y "trushchoba" (tugurio). Eran enanos, con techos tan bajos que mi padre, que no era especialmente alto, tenía que agacharse en algunas zonas. Las paredes eran tan finas que escuchábamos hasta los ronquidos del vecino. Recuerdo que en invierno, cuando la temperatura bajaba a -30°C, se formaba hielo por dentro en las esquinas de las ventanas y mi madre ponía trapos para absorber la humedad. El baño lo compartíamos con otra familia, y teníamos turnos estrictos para usarlo. Pero bueno, era nuestro hogar, y comparado con la mayoría, teníamos suerte de tener ese espacio. Al menos eso nos decían, y nosotros nos lo creíamos... hasta que empecé a ver cómo vivía la gente en otros países capitalistas.
Ya desde niño notaba que había cosas "raras" en casa. Por ejemplo, mi abuelo guardaba un par de libros como si fueran tesoros. Un día le pregunté por qué los escondía detrás del armario, y me dijo algo así como: "Porque algunos libros son peligrosos para quien no sabe leerlos". No entendí nada entonces, claro.
Recuerdo perfectamente cuando las tropas soviéticas entraron en Checoslovaquia. Yo tendría unos 10 u 11 años. En la escuela nos explicaron que habíamos ido a "ayudar a nuestros hermanos checos contra los imperialistas". Pero esa noche escuché a mis padres discutir en voz baja en la cocina. Mi padre decía algo como: "Es lo mismo de siempre, no han aprendido nada". Mi madre le reñía para que bajara la voz. A la mañana siguiente, mi padre ya no estaba y nunca más supimos de él. Dos meses después mi madre murió de depresión.
A los 17 conseguí entrar en la Universidad Estatal del Extremo Oriente, en Vladivostok. Estudié economía política, que era la versión marxista-leninista de la economía. Aburrido como solo podía serlo memorizar las teorías del valor-trabajo de Marx hora tras hora.
La suerte fue que, con mis tres idiomas, me metieron en un programa especial para formar "expertos para el comercio exterior". Básicamente, necesitaban gente que pudiera hablar con extranjeros sin meter la pata.
En Vladivostok había más libertad, se respiraba otro aire. Era puerto y tenía ese "nosequé" de las ciudades portuarias. Contrabando, historias de marineros, pequeñas transgresiones... Me asignaron como intérprete para algunas delegaciones comerciales. Y ahí empezó mi verdadera educación.
Recuerdo a un marinero cubano, no diré su nombre (aunque han pasado más de 40 o 50 años y supongo que ya no importa). Me pasaba ejemplares de revistas “imperialistas” cuando nadie miraba. Las escondía en mi habitación de la residencia, debajo del colchón como un adolescente con revistas porno. Pero en vez de chicas desnudas, lo que escondía eran noticias sobre la muerte de Franco y la transición española.
Me eligieron para ir con una delegación a Cuba durante tres meses. El paraíso socialista del Caribe… o eso nos decían. La verdad es que La Habana me impactó muchísimo. Era socialismo, sí, pero con una alegría caribeña que nada tenía que ver con la seriedad soviética. Y también con esa misma miseria que ya conocía bien, solo que con palmeras y sol.
Recuerdo especialmente a unos comerciantes chinos con los que tuve que negociar en representación de nuestra delegación. Me sorprendió que todos tenían nombres españoles: Francisco Wong, Antonio Chen, Miguel Liu... Me explicaron que sus familias habían llegado a Cuba hacía generaciones para trabajar en las plantaciones de azúcar y habían adoptado nombres cristianos. Era fascinante ver estos rostros asiáticos presentándose con nombres tan españoles y hablando con acento caribeño. Uno de ellos, José Huang (que yo al principio entendí como José Juan y así le llamé hasta hace relativamente poco) se convirtió en mi guía no oficial por el "otro lado" de La Habana, el que no mostraban a las delegaciones oficiales.
Los cubanos eran mucho más relajados con el tema ideológico, o al menos eso me pareció. Había más contacto con ideas del exterior. José me llevó a una librería de segunda mano de esas medio clandestinas que había en un callejón cerca del malecón, donde encontré varios libros prohibidos en la URSS. Entre ellos, uno que cambiaría mi forma de pensar: un viejo ejemplar de "La acción humana" de Ludwig von Mises, en una traducción española bastante deteriorada escrita a mano y con notitas. Recuerdo que lo leí a escondidas, por las noches, con una mezcla de fascinación y miedo. Era como si alguien hubiera puesto en palabras todo lo que yo había estado observando durante años: la imposibilidad del cálculo económico bajo el socialismo, la inevitable ineficiencia de la planificación centralizada, la superioridad del mercado como mecanismo de información... Fue como si se encendiera una luz en mi cabeza.
Volví a Vladivostok transformado. No es que me hubiera convertido en un disidente abierto, porque no me apetecía morir todavía, pero internamente ya no creía en el sistema. La pobreza que había visto tanto en la URSS como en Cuba no era accidental, era sistémica, inevitable bajo el modelo colectivista. Empecé a reunirme con unos compañeros de confianza para discutir "temas alternativos". Éramos extremadamente cuidadosos. Nos llamábamos en broma "el círculo de estudios comparativos", lo cual sonaba lo suficientemente aburrido como para que nadie sospechara que estábamos cuestionando los fundamentos mismos del sistema soviético y socialista.
Me gradué y me asignaron al Departamento de Comercio Exterior en Vladivostok. Era un buen trabajo, de los mejores que podías conseguir en la época. La era de Brezhnev fue rara... todo el mundo sabía que la economía iba cada vez peor, pero nadie decía nada. Era como un pacto de silencio. Tú fingías trabajar, y el Estado fingía pagarte, como decíamos en aquella época.
Mi conocimiento de idiomas me convertía en alguien útil. Servía de intérprete cuando venían delegaciones extranjeras. Tenía acceso a información que la mayoría no tenía, y eso me daba perspectiva. Veía las diferencias entre lo que nos contaban y la realidad.
Más adelante me enviaron a La Habana con una misión comercial por un año entero. Parecía un cangrejo con tanto sol ya que mi piel siberiana no estaba hecha para aquel clima. Mi español mejoró muchísimo, claro, ya que lo utilizaba a diario. Pero lo más importante fue que hice amigos españoles que estaban allí por negocios. Recuerdo largas noches hablando de política, literatura, y Julio Iglesias. Fueron conversaciones que me abrieron los ojos a muchas realidades que el sistema soviético nos ocultaba.
Me trasladaron a Moscú. Fue el año en que Gorbachov empezó con la famosa perestroika. De repente, se podía criticar cosas, proponer cambios... dentro de unos límites, claro. Trabajaba en el ministerio, en un edificio gris y deprimente de la Avenida Kalinin.
Pero lo mejor llegó en 1989. Me seleccionaron para una misión comercial en España. La tierra de mi abuelo. Recuerdo que cuando se lo dije, se emocionó. Tenía ya más de 80 años y sabía que nunca regresaría. Me dio una carta para su hermana, por si seguía viva, y una pequeña medalla de plata de la Virgen del Carmen que había conservado todo aquel tiempo.
España me dejó alucinado. Era como si todo lo que me habían contado sobre el "fascismo franquista" se hubiera esfumado. Veía un país moderno, vibrante, con gente que hablaba sin miedo. En Madrid me sentí extrañamente en casa, a pesar de no haber estado nunca allí. Y cuando visité Galicia... madre mía, no tengo palabras. Olía igual que en las historias de mi abuelo. El verde, la lluvia, el mar...
Lamentablemente, no encontré a la hermana de mi abuelo. Me dijeron que había muerto unos años antes. Pero conocí a unos primos segundos que me acogieron como si fuera familia cercana. Tenían fotos de mi abuelo de joven que yo nunca había visto. Fue desgarrador y en aquel momento me prometí no volver jamás a Rusia, no hablar jamás ruso, e intentar borrar por completo el error que había cometido mi abuelo.
Sin embargo, sí que volví una vez más. Volví a Moscú justo cuando todo se derrumbaba. El Muro de Berlín había caído, y con él, todas nuestras certezas. 1990 y 1991 fueron años frenéticos. Aproveché mis contactos para montar una pequeña consultora que ayudaba a empresas extranjeras a navegar el caos de las nuevas repúblicas post-soviéticas. Literalmente, las leyes cambiaban cada semana. Era el Salvaje Este, como lo llamábamos nosotros.
Después del golpe fallido contra Gorbachov y la disolución final de la URSS en diciembre del 91, todo fue un caos. La "terapia de choque" económica nos dejó a todos en el limbo. Mi abuelo había muerto y la gente hacía cola durante horas para comprar pan, igual que mis padres habían hecho durante la guerra. La diferencia es que ahora tenían dinero, pero no había nada que comprar. Una locura.
Mi empresa sobrevivió a duras penas. Había tanto potencial y tanta corrupción. Cada negocio requería sobornos, y aparecieron esos "nuevos rusos" con sus Mercedes y sus trajes brillantes, muchos eran ex-KGB o ex-funcionarios del partido que se habían apoderado de empresas estatales por cuatro rublos. Era la confirmación viviente de lo que había leído en Mises: sin propiedad privada legítima, sin estado de derecho, lo que emerges no es un "mercado libre" sino un capitalismo de camaradas, un sistema donde el poder político simplemente se transforma en poder económico.
En 1994 participé en una feria comercial en Barcelona y entre una cosa y otra acabé viviendo en Madrid y más adelante me instalaría ya definitivamente en Hong Kong, pero eso es otra historia.
Es fascinante cómo la vida da vueltas.Mi abuelo huyó de España buscando el paraíso comunista, y yo huí de ese "paraíso" de vuelta a España. Él murió creyendo en un ideal que nunca se materializó. Yo he vivido lo suficiente para ver el colapso de ese ideal y buscar respuestas en otro lugar. No en otro colectivismo, sino en la libertad individual y la cooperación voluntaria.
Con los años, he evolucionado desde un simple escepticismo hacia el socialismo hasta convertirme en un convencido defensor del anarcocapitalismo. No es una posición popular, y menos a mi edad, pero es el resultado de décadas de reflexión y experiencia directa. He visto los dos sistemas: el colectivismo llevado al extremo en la URSS y el intervencionismo estatal (ya no tan) moderado en Occidente. Y mi conclusión es que el problema no está en el grado de control estatal, sino en su misma existencia. La planificación central no falla por mala implementación sino que falla porque es imposible que funcione, porque ningún comité central puede procesar la información dispersa que el mercado coordina de forma espontánea.
A veces pienso qué diría mi abuelo si levantara la cabeza y viera dónde he acabado y lo que pienso ahora. Probablemente me llamaría "burgués reaccionario" o alguna de esas expresiones que usaban en su época. Pero luego, quiero creer, reflexionaría sobre su propia experiencia en la URSS, sobre cómo aquel sueño se convirtió en pesadilla, y quizás entendería. Al fin y al cabo, él también fue una víctima del colectivismo, aunque nunca lo admitiera.
menéame