A partir de 1992 se sostuvo el mantra de que no había que dejar crecer más al sector hotelero y que lo que había que hacer era más turismo residencial. Que todo el mundo se pudiera beneficiar. No se aplicó con rigor el urbanismo y, en el momento en el que metieron actividad turística en zona residencial, el lío estaba servido. El gran efecto perverso se produjo entre los propietarios al dedicar residencial a vivienda turística, quitando esa oferta de la vivienda habitual y provocando el rechazo de los residentes”. (Accesible en modo Lectura)
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Una fábrica debe seguir 129031249102494140 regulaciones, un bar otras tantas, un local de "ocio" tipo laser tag otras tantas, un hotel ni decimos...
Pero una persona pone su casita en airbnb y no tiene que darse alta de autónomo, no tiene que regular nada dentro de la casa, no tiene que permitir el descanso de los vecinos, no tiene que hacer un checkeo de los huespedes, no tiene que seguir regulaciones sanitarias (puede tener el aseo con moho que lo peor que le puede caer es una mala reseña)...
Es un chollazo.
Había que hacer justo lo contrario.