Llegas a casa, enciendes la luz del pasillo, pones una lavadora, te haces la cena en la vitro, ves la tele y cargas el móvil. Ninguno de esos gestos huele a vicio. No hay resacas, no hay humo, no hay cirrosis, ni cáncer de pulmón, no hay peligro sanitario que obligue al Estado a desincentivar nada. Y, sin embargo, en España la electricidad se grava con un impuesto especial, esa categoría fiscal que se reserva para productos que generan costes sociales como el alcohol o el tabaco. La luz, ya ven, se trata como si fuera champán o un puro.
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etiquetas: impuesto especial sobre la electricidad , iva
Hace años ya que no se financia, pero todos sabemos que cuando un impuesto se establece, ya no lo quita nadie. Se le cambia el nombre y a correr. Cambian los gobiernos, cambian los relatos, pero el impuesto permanece.
Y, para rematar la jugada, está el tema de la doble imposición. Porque sobre el importe del impuesto especial se aplica después el IVA. Pagas un impuesto y, acto seguido, pagas otro impuesto por haber pagado el primero. Legal, sin duda (el BOE lo escriben ellos). ¿Inmoral?, por supuesto.
¿No hay costes sociales en la contaminacion y las emisiones para generar electricidad (y para construir las centrales) y para importar y extraer combustibles no renovables, combustibles fosiles?
Viva la España cañí!!
No lo pagan ellas, lo pagas tú en la factura por la electricidad que consumes
El impuesto a la electricidad y el iva son impuestos al consumidor