as Fallas de València vuelven a situar en el centro del debate la convivencia entre la actividad festiva y la vida cotidiana en el centro, agravada por el turismo de borrachera, una realidad que cada año es más evidente. Comerciantes y vecinos denuncian un modelo que, a su juicio, ha derivado en una ocupación descontrolada del espacio público, con especial impacto de las verbenas, las churrerías y otros puestos instalados por las mismas fallas, o independientes, sin el debido control. "El bando municipal de las fallas es una vergüenza, porque a
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Que si los guiris que si los mascletá que si las fallas que si las carpas que si los meados.
No hay una solución porque no interesa, los hoteles, bares, restaurantes, comercios quieren más turismo. El ayuntamiento pepero quiere toros y borrachos. Los falleros quieren su espacio (y a ser posible que el gasto se compense vendiendo mojitos, churros o sangría).
Cada año es peor que el anterior y todas las propuestas se… » ver todo el comentario
A esto suma que Mercadona, con la comida preparada ha reventado los restaurantes. Así que, aunque los restaurantes funcionan, funcionan MUCHO menos. He salido a cenar todos los días de fallas y no he tenido ningún problema en tener mesa, casi, donde he querido. Ayer hubo que ir a 3 porque éramos 10 y eso complica la vida, pero nada exagerado. Eso sí, los bancos repletos de gente comiendo preparados de supermercado.