La Marina de los Estados Unidos ha solicitado 17.000 millones de dólares para su primer acorazado de la clase Trump, el USS Defiant (BBG-1), lo que supone un giro importante hacia una nueva generación de buques de combate de superficie de alta gama, diseñados para recuperar las capacidades perdidas de los cruceros y ampliar drásticamente la potencia de fuego en el mar.