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Otra marcianada de Trump en Truth Social, ahora amenazando a Minnesota

De verdad la gente de Minnesota quiere vivir en una comunidad en la que hay miles de asesinos ya condenados, traficantes de drogas y adictos, violadores, presos violentos liberados y fugados, gente peligrosa procedente de instituciones mentales y manicomios extranjeros y otros criminales letales demasiado peligrosos como para mencionarlos. Todo lo que los patriotas de ICE quieren hacer es retirarlos de vuestros barrios y enviarlos de vuelta a las prisiones e instituciones mentales de donde vinieron, la mayoría en países extranjeros, que entraron ilegalmente en EE.UU a través de la HORRIBLE política de fronteras abiertas del Soñoliento Joe Biden. Cada sitio al que vamos, desciende el crimen. En Chicago, a pesar de unos débiles e incompetentes gobernador y alcalde que se enfrentaban a nosotros todo el tiempo, se hizo una gran mejora. ¡Se retiró a miles de criminales! A los demócratas de Minnesota les encanta la tensión que crean los anarquistas y agitadores profesionales porque así se desvía la atención de los 19.000 millones de dólares que se robaron por parte de de gente muy mala y desquiciada. ¡NO TEMÁIS, GRAN PUEBLO DE MINNESOTA, SE ACERCA EL DÍA DE LAS CONSECUENCIAS Y LA VENGANZA!

truthsocial.com/@realDonaldTrump/posts/115888070937502023

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Analicemos la idea del mes: "la IA no cumple las expectativas"

A lo mejor soy demasiado viejo ya para estas cosas, o puede que lleve demasiados años encima y debajo del márketing, pero esta idea, tan actual y tan repetida de que la inteligencia artificial no cumple con las expectativas me resulta muy sospechosa. Y lo voy a explicar desde la vieja mentalidad, la de mi época.

El primer motivo por el que puede que se esté extendiendo esta idea, es que sea verdad. La IA no cumple con las expectativas que se han puesto en ella, es todo un enorme hype y no van a afectar al mercado laboral ni a la productividad hasta el punto que llegamos a temer. La pregunta, si esto fuese así, es quién está difundiendo esa verdad, porque la verdad no se difunde sola y hay mucho, mucho esfuerzo en dar a conocer este punto de vista. ¿Los perdedores de la carrera de la IA? ¿El público en general, que ve que los modelos publicados no cumplen con las tareas que se les piden? Puede ser, pero no me queda claro y ahí lo dejo.

El segundo motivo es el de Lucky Strike. No, oye, no os preocupéis, que los riesgos que se mencionan para mi producto no son ni mucho menos los que algunos apuntan. Tranquilo, que la IA no va a ser disruptiva, ni va a traer problemas, ni hace falta regularla. ¿No veis que es todo una chorrada y no funciona como se esperaba? Tranquilos, dejadnos seguir invirtiendo, gastar agua y electricidad y esperad a ver a lo hostia que nos damos, porque estamos gilipollas y vosotros no. Tranquis. Y claro que puede que lo digan de todo corazón y con la máxima sinceridad, pero coño, algo me induce a sospechar de estas cosas.

Creo que la respuesta está a medio camino entre la primera y la segunda opción: por una parte, las cosas no funcionan realmente como se espera, aunque sólo veamos el menos avanzado de cuatro niveles de modelos. En esa cuarta división, que es la más visible, las cosas no van como se promete. ¿Pero qué pasa en la tercera división (la de pago) , la segunda (gubernamental) y la primera (desarrolladores)? ¿Tampoco ahí avanzan las cosas o estamos un poco a oscuras de lo que sucede ahí? Supongamos que en parte, no. Y luego tenemos que, aunque funcione, hay que quitarle el miedo a la sociedad, porque al mismo tiempo que la capacidades de la IA estaban creciendo los miedos.

Y para eso, y sabemos, están los que aseguran que no va a pasar nada porque el tigre es un gatito, un poco grande, pero gatito. Un verdadero clásico del márketing.

Ya veremos...

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Cómo funciona Menéame en realidad

Cómo funciona Menéame en realidad

Menéame no es un simple agregador de enlaces: su éxito se esconde detrás de un algoritmo diseñado para filtrar información, condicionar el comportamiento de sus usuarios y alimentar “la Portada”.

El Karma de un usuario: el sistema de crédito social

El corazón del algoritmo es el Karma, un valor numérico asignado a cada usuario (del 0 al 20). Este número determina el “peso” del voto de un usuario.

En función de su actividad, antigüedad y trayectoria dentro de la plataforma, un usuario tendrá más o menos Karma.

El voto negativo

A diferencia de otras redes, Menéame otorga a sus usuarios una “espada”: el voto negativo. Si una noticia o comentario recibe suficientes votos negativos —por “cansina”, “spam” o “irrelevante”— el algoritmo reduce la posibilidad de llegar a Portada.

La gamificación de la atención

El algoritmo de Menéame premia la velocidad y la interacción constante. Para que una noticia llegue a la codiciada “Portada”, necesita lograr votos en un corto periodo de tiempo.

Dopamina y adicción a la validación social

El algoritmo de Menéame está diseñado para explotar los circuitos de recompensa del cerebro humano. La estructura de votos (positivos y negativos) y las notificaciones en tiempo real generan un refuerzo de dopamina constante.

El subidón de la Portada

Llegar a la página principal produce una gratificación inmediata: un aumento de Karma que convierte la participación en una búsqueda de validación externa más que en un intercambio honesto de ideas.

La ludopatía del karma

Al observar cómo el número de karma sube o baja tras cada interacción, el usuario entra en un bucle de refuerzo variable similar al de las máquinas tragaperras. El miedo a perder estatus numérico acaba condicionando qué se dice, cómo se dice y, sobre todo, qué se calla.

Quizá por eso el Nótame es lo más parecido a una conversación: ahí el contenido aparece simplemente por orden cronológico, escrito directamente por los usuarios.

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Para los imbéciles que dicen que las pensiones van contra los trabajadores, y no se que más paridas

Esto de los videos cortos es a lo que se apuntan la mayoría de los chavales que no saben de lo que va la vida y sobre todo las cosas del comer, y claro...Luego aparecen gilipollas como las del video para largar semejante tontá

youtube.com/shorts/Gy-nLVa-W_8?si=zmiD6227mPnMVhlT

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Una simple reflexión sobre la enseñanza y la capacidad de ser docente

A colación de algo que he vivido en el trabajo... de algo que debo aprender y que llevo poco tiempo haciéndolo. Con otros compañeros lo he hecho en alguna ocasión pero nunca con una, siempre he fallado con ella. Y es que la primera vez que me tocó hacerlo fallé, pero no por que me dejara intentarlo, fallé al primer instante y no hubo segunda oportunidad, un "vuélvelo a intentar". Hoy ha ocurrido por segunda vez con la misma persona, después de haberlo conseguido en otras ocasiones con otros compañeros de trabajo. Y antes de que me dijera "apártate" decidí apartarme yo y luego no hubo una explicación docente, un consejo, nada... Fue volver atrás con esta persona que decidió dejar de mirarme a la cara y de hablarme directamente... Y así no se puede aprender, no se puede dejar de ser incompetente cuando tampoco debería sentirme incompetente al estar en periodo de aprendizaje. Y estas cosas te destruyen el autoestima y todo el trabajo hecho hasta entonces, como si hubieses estado construyendo y cuidando un edificio y alguien apareciera para derrumbártelo y es por ello que hoy se me ha ocurrido una frase que resume todo esto:

"Si no enseñas, no culpes a alguien de su ignorancia".

Y lo he pasado por el filtro de la IA que no encuentra una frase famosa similar. Pero me la ha adornado y me ha gustado el resultado, por ello lo comparto:

La ignorancia que reprochas puede ser la enseñanza que negaste

Ha quedado bien, me quedo con esa frase. Ahora toca recuperarse, espero.

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Rudolf Hoss, comandante de Auschwitz, visto por el mismo

...Mi existencia ha sido animada y llena de variedad. Mi destino me ha llevado a las alturas y al fondo de los abismos. La vida me ha sacudido con mucha rudeza, pero siempre he logrado resistir sin perder los ánimos.

Dos estrellas me sirvieron de guía desde el momento en que volví, adulto, de una guerra (191418), a la cual partí siendo muchacho: mi patria, mi familia.

Mi apasionado amor a la patria y mi conciencia nacional me llevaron al partido nacionalsocialista y a los SS.

Considero la concepción del mundo (Weltanschauung) del nacionalsocialismo como la única adecuada a la naturaleza alemana. Los SS eran, a mi entender, los defensores activos de esta filosofía; y eso los capacitaba para conducir gradualmente al pueblo alemán enteró hacia una existencia de acuerdo con su naturaleza.

Mi familia era, para mí, algo igualmente sagrado; a ella me atan lazos indisolubles.

Siempre me he preocupado de su futuro; una granja había de ser nuestro verdadero hogar. Para mi mujer y para mí, nuestros hijos representaban la meta de nuestra existencia. Queríamos darles una buena educación y legarles una patria poderosa.

Todavía hoy mis pensamientos van todos hacia mi familia. ¿Qué va a ser de ella? La incertidumbre que llena mi ser hace particularmente penosa mi detención.

He hecho el sacrificio de mi persona de una vez para siempre. La cuestión está zanjada, ya no me preocupo de eso. Pero, ¿qué harán mi mujer y mis hijos?

Ha sido un extraño destino el mío. Muchas veces, mi vida estuvo pendiente de un hilo, durante la Primera Guerra, durante los combates de los cuerpos francos, en accidentes de trabajo. Mi coche fue arrollado por un camión y estuve a punto de morir. Yendo a caballo, me caí sobre una piedra y me faltó poco para ser aplastado por mi montura: salí con un par de costillas rotas. Durante los bombardeos aéreos, creí muchas veces llegada mi última hora y nunca me pasó nada. Poco antes de la evacuación de Ravensbrück, fui víctima de un accidente de automóvil y todos me daban ya por muerto; una vez más salí ileso.

Mi ampolla de veneno se rompió en el instante de mi detención.

El destino me ha librado de la muerte en cada ocasión para hacerme padecer ahora un final degradante. ¡Cuánto envidio a mis camaradas, caídos en el campo de batalla, como soldados!

Era un engranaje inconsciente de la inmensa máquina de exterminación del III Reich. La máquina está rota, el motor ha desaparecido y yo debo hacer lo mismo.

El mundo lo exige...

Que el público siga, pues, creyéndome una bestia feroz, un sádico cruel, asesino de millones de seres humanos; las masas no pueden hacerse otra idea del antiguo comandante de Auschwitz. No llegarán a comprender jamás que yo también tenía corazón...

Rudolf Hoss

Cracovia, febrero de 1947.

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La Ciudad Teme Despertar

Andrada despertó antes del amanecer, no por disciplina ni por misticismo, sino porque el sueño se le había roto a mitad. La casa estaba fría, y él caminó a oscuras como quien ya no espera nada del día. No encendió luces: la penumbra era un viejo hábito, casi un refugio.

En el espejo del pasillo vio su cara sin adornos: ojeras, piel tirante, un gesto que no sabía si era cansancio o fastidio. Se acercó un poco, como si buscara una grieta en su propio reflejo. No encontró nada. Solo esa expresión que se le había quedado pegada con los años.

—Todo esto es mío —dijo, sin fuerza, como quien repite una frase que ya no sabe si cree.

El café le quemó la lengua. No hizo gesto alguno. El dolor breve le resultaba más honesto que cualquier pensamiento.

En la oficina, el olor a cuero viejo y papeles húmedos lo recibió sin ceremonia. Nada brillaba allí. Todo tenía marcas, desgaste, polvo en las esquinas. Andrada pasó la mano por la mesa, no con cariño, sino con la familiaridad de quien lleva demasiado tiempo en el mismo sitio.

Las pantallas encendidas mostraban la ciudad desde arriba, pero él no veía mapas ni cifras: veía un cuerpo cansado, lleno de parches, respirando a trompicones. A veces pensaba que la ciudad estaba igual que él: funcionando por inercia, sin saber muy bien por qué.

—Que hablen —murmuró—. Que inventen lo que quieran. El miedo siempre hace el trabajo sucio.

La risa que le salió después fue corta, seca, como si se le hubiera atascado en la garganta. No tenía nada de teatral; era la risa de alguien que lleva demasiadas noches sin dormir bien.

En un rincón, un espejo pequeño reflejaba un ángulo de su rostro que no reconocía del todo. Le guiñó un ojo, sin saber si era burla o costumbre.

Antes de salir, apoyó la mano en el marco de la puerta. No buscó épica ni dramatismo. Solo dejó caer un susurro, casi un resto de aire:

—No olviden que yo decido cuándo termina el mundo.

Y la ciudad, allá afuera, siguió respirando, aunque con un temblor leve, como si hubiera escuchado algo que preferiría no entender.

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Estamos solos

Me aparté de gente con dogmas, de la gente que filosofa demasiado, de quienes se aferran a ideologías.

Me alejé de los narcisistas, egoístas y de consumistas impulsivos.

Me aparté de la gente obsesiva, dependiente, desconfiada, de quienes piensan que el mundo les debe algo...

Y de repente, me vi solo.

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