Científicos daneses han conseguido que un desecho peligroso del agua potable sirva para crear un material útil para la fabricación de chips, baterías y otras tecnologías
Desde siempre, el arsénico ha sido sinónimo de veneno. Este es un peligroso contaminante, que está presente de forma natural en acuíferos de todo el mundo y que suele asociarse a residuos de minas, sobre todo de oro y cobre. El ser humano siempre ha tenido claro que el objetivo era eliminarlo del agua potable.