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Sobre la subida del SMI y los parásitos

Hace poco, la centro derecha y los oportunistas socialdemócratas han logrado por fin ser útiles a la sociedad haciendo algo que de verdad afecta a los obreros y no es un mero gesto como el de sacar a la momia monotesticular de su agujero. Se les ha encendido la bombilla y han subido el salario mínimo interprofesional 300 asquerosos euros. Aún no llega a los mil euros que deberían ser el estándar de ganancia mínimo sabiendo que un alquiler de un cuchitril no te va a costar menos de 400, que la lista de la compra no van a ser menos de 200 y que la necesidad de moverte ya sea en coche si vives en provincias o en transporte público si vives en ciudad se va a llevar otros 60-70 euros al mes y tirando todos estos precios por lo bajo.

Aún hay gente argumentando que va a ser un varapalo para aquellos empresarios emprendedores que van a verse avocados a la ruina más mísera y tendrán que vender su fuerza de trabajo como cualquier sucio proletario para poder mantener sus negocios a flote. Cualquier empresario, autónomo, frutero o peluquero que se queje de que si paga menos de 1000 euros a sus trabajadores va a tener que cerrar merece cerrar y mucho más. Cualquiera levanta un negocio con esclavos, mejor, cualquiera levanta un negocio si la obligación hacia sus esclavos no es dar un techo y una comida caliente como antes sino una cantidad arbitraria de dinero que un gobierno volcado a apoyar a la gran empresa a determinado como el mínimo para la supervivencia del trabajador.

El valor del trabajo que cualquiera de nosotros hacemos es muy superior a 900 euros. El mero hecho de poder trabajar ya te hace un elemento rentable para cualquier trabajo que necesite tu labor. El problema viene cuando tu empleador quiere que generes 2000 euros, pagarte a ti 900 y llevarse él 1100. Cuando asoma la sombra del parasitismo incluso en el más pequeño de los negocios, es más que evidente que no va a ser viable.

Y sinceramente, estoy harto de los parásitos, de sus palmeros que veo comentando por aquí y de cualquiera que crea que el sueldo de un trabajador es menos importante que la ganancia de su empleador.

Tened un par de narices, salid a trabajar de verdad, vended vuestra fuerza de trabajo como hacemos todos y entonces podréis hablar con autoridad sobre lo que debe cobrar un obrero. Mientras seáis los parásitos del trabajo de vuestros empleados sois mi enemigo y el de toda la clase obrera.