La sabia Fortuna

El reportero tuvo que pelear con colegas, guardaespaldas y un perro de aguas para llegar hasta Salustiano Colmíllez, recientemente agraciado con el bote, el bidón y el tonel de la Lotería Primitiva Mundial y Cósmica. 

Porque no eran unos milloncejos. Eran nada más y nada menos que ocho mil cien millones de euros. 

Amparado por el temor reverente al directo, nuestro cronista logró arrastrarse hasta las botas del protagonista y formular la pregunta decisiva: 

—¿Qué va a hacer con los ocho mil cien millones, Salustiano?

El interpelado, más pelado que inter a juzgar por los derrapes de las moscas sobre su cráneo, se aclaró la garganta y miró a la cámara.

—¿El dinero, me dice? Pues juntarlo con los otros nueve mil quinientos millones de euros que ya tengo en el banco. ¡Vaya pregunta! ¿O se cree que la Fortuna no sabe bien lo que hace?