El criterio de los expertos es prácticamente unánime: regenerar playas mediante el vertido masivo de arena no es eficaz, pues esa arena acaba desapareciendo al cabo de poco tiempo, y, además, son operaciones muy costosas económicamente. El retroceso generalizado de las playas debido a la subida del nivel del mar hace, por otra parte, que sea inasumible verter arena en todos los puntos del litoral donde se produce este retroceso. Por ello, cada vez más ayuntamientos españoles, sobre todo en la costa mediterránea, optan por hacer caso a la Natu..