València es una ciudad saturada de tráfico, prácticamente caótica. Las quejas sobre la movilidad en la capital valenciana, el núcleo de un área metropolitana que supera el millón de habitantes son una constante. Lo son respecto al transporte público -municipal y metropolitano-, la red de cercanías, los atascos diarios en el vehículo privado y la red de carriles bici. A ello se suman actores recientes que llegan a entorpecer la movilidad metropolitana: los patinetes eléctricos, los vehículos de 'sharing' y los tuk-tuk turísticos.