Concurso de microrrelatos de Menéame
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Ningún cabo suelto

Adelantándome al albor que entra por la ventana, tomo con mi mano el estrecho que conforman tus muslos. Caliente, como el viento de levante entre Tánger y Tarifa.

Desde el este te levantas y trazas la misma trayectoria que el sol, alzándote sobre mí. El único cabo suelto lo guías a buen recaudo. Comienza el terremoto y le siguen réplicas exactas que sacuden los montes y el oscuro Delta del Okavango. El Río Amazonas.

Ningún cabo suelto ni golfo por explorar.

menéame