Las heces se usan en la medicina desde hace miles de años y también las emplearon los romanos. Hacían ungüentos para aliviar heridas, infecciones, lesiones inflamatorias y problemas tanto dermatológicos como intestinales. Queda constancia de ello de los registros de Galeno y de Plinio El Viejo. Y ahora se han encontrado ampollas alargadas con incrustaciones oscuras en su interior que, gracias a métodos como la gascromatografia y la espectrofotometría de masas se sabe ahora que eran excrementos y que empleaban a modo de trasplante fecal.
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Y se lo transplantas a otro