La guerra provoca la subida de precios del petróleo, del gas y dispara los costes de vida para todo el mundo. Estamos viendo bombardeos a plantas petroleras, la mayor planta de Gas del mundo y el impacto en el precio de subidas del 10% en pocos segundos, en estas materias.
El gasoleo a 2 euros en muchas estaciones, camioneros diciendo que no sale rentable algunos trabajos por el alza en los carburantes. La inflación se dispara y lo pagamos todos.
A su vez los satélites de Israel en cada país, los agentes pagados por el mossad, que según cuentan algunos han tenido retrasos en los pagos este mes y por eso andan algo callados, tiran mensajes sobre los precios que señalan a los estados y su recaudación por impuestos.
Todos los países la extrema derecha sionista tira el mismo mensaje: ¡El precio sube! ¡Bajen impuestos! de manera coordinada. Enfrentando al ciudadano con hacienda en vez de con quién provoca el conflicto.
A su vez dicen que durará unas 3 semanas más, si los gobiernos bajan los impuestos de manera permanente para aliviar la crisis energética y de inflación, ¿Qué pasa en 1 mes? que todo vuelve a ir bajando de precio, no tanto como debería, pero baja de precio y la recaudación del estado disminuye ya que bajó los impuestos.
¿Qué permite esto? Pues que el hueco que deja de ocupar el estado de cualquier país por esa menor recaudación, lo ocupen empresas. Y ya estamos viendo los correos de Epstein cómo comentan dónde hay hueco para hacer dinero, o cómo hacen dinero hundiendo los mercados con posiciones cortas.
La historia es cómo suben los precios y luego los influencers de extrema derecha financiados por Israel presionan para que se bajen impuestos y reducir el tamaño del estado. Que si se reduce, permite que Israel y EEUU tengan más capacidad económica en comparación con el resto de países que van a recortar su recaudación.
Un golpe a todo el mundo.
Cuando hablamos de Roma, normalmente nuestra mente va a dos o tres épocas concretas de la larga y fascinante historia de esta civilización: las Guerras Púnicas, la transición entre República e Imperio (esas guerras civiles entre César y Pompeyo, y Augusto y Marco Antonio), y los dos o tres primeros siglos de la época imperial, conocidos como el Principado. Sin embargo, cuando hablamos del ejército romano, nos vamos directamente a la época de las grandes legiones, aquellas surgidas en las reformas de Mario, y que prolongaron su utilidad durante siglos. Pocos recordamos los ejércitos ciudadanos de la monarquía y de la primera época republicana, y mucho menos los ejércitos comitatenses y limitatenses del Imperio Tardío.
Hay una imagen que diría que es general cuando alguien piensa en esos ejércitos tardorromanos y es la de pérdida de calidad y compromiso. Yo mismo, durante mucho tiempo, pensaba que su disminución en el número de efectivos, y los cambios en el armamento, responden a una mayor decadencia del ejército. Pero nada más lejos de la realidad. Si bien el imperio acabó cayendo, no fue por la menor calidad de sus tropas o armas, sino por sus propios conflictos internos, es decir, por ser incapaz de superar las contradicciones que se arraigaron en su seno.
La realidad, lo que sabemos, es que los cambios que desde el siglo III d.C. sufre el ejército, responden a algo que en nuestros tiempos contemporáneos estamos viendo: la adaptabilidad. Se suele decir que la guerra nunca cambia, y en esencia, esta afirmación es cierta cuando hablamos de la experiencia humana. Sin embargo, cuando se trata de ir a un plano menos ético y moral, y más pragmático y estratégico, la guerra ha evolucionado mucho a lo largo de la historia. Y aunque las experiencias pasadas siempre sirven de base para trazar nuevas estrategias, las nuevas tácticas ofensivas, los nuevos tipos de armamento, y las nuevas estrategias, obligan a adaptarse.
En pleno siglo XXI estamos asistiendo al fin del dominio de los portaaviones y los grandes ejércitos como reflejo del poder. Las guerras están evolucionando a un nivel en que una nación más pequeña y pobre, como Ucrania o Irán, puede aguantar el pulso a una gran potencia gracias al armamento barato, a los drones, a la organización descentralizada, a la geografía y, en fin, a la adaptabilidad. Y eso mismo es de lo que hablamos cuando analizamos el cambio que en el Imperio Romano Tardío sucedió con el ejército, y vamos a desglosarlo a continuación.
Antes de adentrarnos en los pormenores del ejército tardorromano, conviene hacer una breve exploración de las fuentes. Hay cientos de artículos académicos sobre el tema, pero, ¿de dónde han obtenido la información sobre la evolución y forma del ejército tardorromano los historiadores que escribieron esos artículos? Pues bien, la principal fuente disponible es la Notitia Dignitatum, un documento oficial que enumera toda la jerarquía de cargos tanto políticos o civiles como militares. En ella se detalla el orden de batalla del ejército romano al final del siglo IV, se exponen las bases militares y guarniciones, las insignias de cada unidad. Este documento está redactado entre el 395 d.C. y el 427 d.C. Es posible que pasara por diferentes actualizaciones. De hecho, cabe señalar que el original ha desaparecido, pero hay cuatro manuscritos de los siglos XV y XVI en Oxford, París, Viena y Munich.
A parte de esta fuente vital, disponemos de las Res Gestae de Amiano Marcelino, soldado veterano e historiador del siglo IV y considerado una de las fuentes más fiables y valiosas del período. Sus textos abarcan el período del 353 al 378. Otra de las fuentes importantes son los decretos imperiales publicados en el Imperio Romano de Oriente entre los siglos V y VI, básicamente el Código de Teodosio, del año 438d.C.; y el Corpus Iuris Civilis del 528-539 d.C. A esto tenemos que añadir la obra Epitoma Rei Militaris de Vegetius Renatus. Fue fechada a finales del siglo IV. Es un tratado en el que se describen los usos militares del ejército romano, y contiene bastante información sobre el ejército tardío, aunque realmente se centra en el ejército de la República y del Principado. Vegetius, por cierto, no se identificaba como militar, sino como vir illustris et comes, es decir, un personaje cercano al emperador. Sabemos poco de él, la verdad.
Todas estas fuentes se contrastan y completan con otro tipo de fuentes documentales como la epigrafía, los diplomas militares, los epitafios y las consagraciones (honoríficas, religiosas o conmemorativas), así como fuentes numismáticas. Adicionalmente, la arqueología no proporciona solamente inscripciones y monedas, sino que el estudio de los monumentos funerarios y de las construcciones militares (fortalezas, murallas, etc.); así como el estudio comparativo de estas con las de otras épocas, nos proporcionan información importante para completar el puzle.
Uno de los primeros cambios que vamos a ver en el ejército tiene que ver con la composición de su cadena de mando, es decir, quién va a dirigir las tropas. Aquí vemos una tendencia clave que se va a dar a partir del siglo II y es que los caballeros comenzarán a asumir las funciones de comandancia. Con caballeros me refiero a aquella clase social, conocida como eques, que se situaba entre los plebeyos y los patricios. Demasiado acomodados para los primeros, demasiado carentes de nobleza para los segundos. Esta clase irá ocupando cargos de poder y funcionariales a lo largo del Imperio, y eso incluirá roles de oficial en el ejército.
La dirección de los ejércitos siempre había recaído en los senadores, y es por eso que, normalmente, a los ecuestres se les incluía en el orden senatorial antes de obtener estos puestos. Sin embargo, a partir del siglo III dejó de hacerse. El prefecto ecuestre reemplazó al legatus senatorial al mando de una legión. A finales del siglo III hubo una fase dominada por un conjunto de oficiales ecuestres de las regiones danubianas que implantaron emperadores propios de su clase social. A veces ellos mismos acababan con los emperadores con la misma rapidez.
En cualquier caso, otro de los grandes cambios que sufrirá el ejército tendrá que ver con la división territorial. En el siglo IV las grandes provincias fueron reducidas a numerosos mandos regionales, de menor entidad. Con ello, el ejército se dividió en dos tipos de fuerza: los comitatenses, unidades de campo móviles; y los limitanei (no se traduce por limitaditos, sino por fronterizos), fuerzas estáticas de frontera.
Los limitanei concentraban la mayor parte de efectivos asignados a la guarnición de un área determinada. En el caso de fronteras fluviales, nos referimos a ellos como ripenses. Eran tropas reclutadas localmente, bajo el mando de oficiales ecuestres, duces de cada región o praepositi limitis. Su mando no siempre coincidía con los límites territoriales de la provincia, es decir, que podían tener mando sobre territorios de varias provincias. Y sí, de ahí viene el concepto posterior y nobiliario de “duque”.
Los comitatenses eran unidades de campo, o comitatus, sujetas a las órdenes inmediatas de uno de los emperadores o de sus directos subordinados. Eran tropas selectas, de élite, para la realización de ofensivas y campañas en el extranjero y dónde el principal protagonismo recaía en la caballería. Aquí con caballería nos referimos a soldados a caballo. La Notitia Dignitatum nos informa de que en el Imperio Oriental se contaba con cinco ejércitos de campo, dos de ellos asociados a la corte imperial y siete scholae regimientos de caballería de la guardia imperial, cada uno bajo el mando de un Maestro de soldados, supeditado al emperador.
Por su parte, el Imperio Occidental, contaba con siete, tres de los cuales eran relativamente pequeños. Estaban bajo el mando de un comes, que se traduciría como “amigo” o “compañero” y del que derivó la palabra “conde”. Estos comes respondían ante un Maestro de Infantería y un Maestro de Caballería, siempre bajo las órdenes del emperador.
Las unidades comitatenses estaban establecidas bastante al interior de las provincias, y han sido consideradas reservas estratégicas móviles capaces de desplazarse a donde los problemas los requiriese. Esta estrategia resolvía dos problemas. El primero eran las dificultades y riesgos que suponía movilizar tropas de la frontera cuando un enemigo conseguía traspasarla. La segunda es que ya en época del Principado, en esos dos primeros siglos de Imperio, las legiones realizaban tal cantidad de funciones que resultaba difícil desplazarlas a otras áreas para el combate, por lo que se recurrió al uso de destacamentos de legionarios en lugar de legiones enteras. Es decir, que ya empieza a conformarse esta idea de ejércitos más pequeños y móviles, preparados para el desplazamiento.
Muchas veces, la historiografía ha representado a los limitanei como milicias locales que desempeñaban un papel de soldados-campesinos de manera no continuada. Pero la realidad es que eran tropas regulares entrenadas cuya única diferencia con los comitatenteses era su estatuto. tenían la función de guardar las fronteras y ocasionalmente zonas con problemas de desórdenes internos. Los limitanei no tenían que enfrentarse a incursiones de importancia o invasiones, su número no era adecuado, sino que se enfrentaban a conflictos de menor escala dónde eran muy eficaces.
La Notitia Dignitatum recoge una amplia gama de unidades diferentes según el tipo de ejército. Las tropas comitatenses se dividían en infantería y caballería. Dentro de la infantería tendríamos la infantería legionaria, que sería la infantería pesada, divididas a su vez en senior, es decir, veteranas; y iunior, es decir, noveles. Adicionalmente entre la infantería tenemos a la auxillia pallatina similares a las cohortes auxiliares del principado. No parece que hubiera demasiada diferencia entre la infantería legionaria y la auxiliar en lo que concierne al equipamiento y tácticas. Parece que fueron una creación de Constantino, y fueron una de las puertas de germanización del ejército romano.
La caballería por su parte se dividiría entre las vexillationes comitatenses, que serían los regimientos regulares, y las pallatinas, que serían regimientos de élite de mayor sueldo y rango. Algunas unidades, pocas, reciben el título honorífico de comites (compañeros). Aparte de esto encontramos unidades especializadas de caballería acorazada llamadas cataphractii (a los amantes del Age of Empires seguro que les suenan) y clibanarii (caballería acorazada). El resto de unidades de caballería se dividían entre scutari, llamadas así por su scuta, su escudo particular, eran tropas de élite, destinadas a la escolta de dignatarios o del emperador; stablesiani, cuyo nombre proviene de establo, sugiriendo que eran originalmente personal de establos o caballería de escolta; y promoti, originalmente formaban el equites legionis, pero fueron promovidas para separarlas de las legiones y poder formar unidades independientes durante el siglo III.
Dentro de los ejércitos comitatenses, algunas unidades de infantería y caballería quedaban vinculadas para formar brigadas que, al parecer, no se separaban. Aparecen a veces como numeri, que es una etiqueta poco clara que en ocasiones se utilizaba también para nombrar unidades extranjeras o foederati (federadas). Se reclutaban dentro de un mismo grupo étnico y solían especializarse en una técnica de combate particular, pero con el tiempo comenzaron a reclutar sin distinción hasta no distinguirse del ejército regular.
En cuanto a los limitanei, la infantería legionaria también se dividía en destacamentos: senior, unidades antiguas; y iunior, las más nuevas. A esto se sumaba el ala auxiliar. La caballería se dividía en escuadrones de 50 a 100 hombres contando con la cunei equitum, o caballería en cuña; y luego los equites también divididos entre seniores y iuniores, así como un caballería auxiliar, alae, dividida en primae y secundae. Se incluirían los numeri, sin demasiada especificación.
Adicionalmente existían otro tipo de unidades, como las fuerzas de segunda línea (pseudocomitatenses), que eran antiguas tropas de frontera, ahora parte del ejército de campo. También los regimientos de la guardia imperial, o scholae, 12 en total de 500 hombres cada uno. En ciertos períodos eran también utilizados como ejércitos de campo. Aparecieron las primeras unidades especializadas de artillería, aunque seguramente la infantería seguía operando catapultas en muchas ocasiones, sobre todo en la defensa de fuertes y ciudades. Disponían de escuadrones navales tanto comitanteses como limitanei, cuando era necesario. Y finalmente los arqueros o sagittarii, unidades a pie o a caballo (mauri o dalmatae). Aunque son mencionados de forma especial en la Notitia Dignitatum, seguramente las unidades de infantería y caballería regulares tendrían hombres entrenados con este tipo de armamento y tácticas.
La verdad es que es escasa la documentación referida al tamaño de las unidades y a su organización interna. Se suele señalar que el tamaño de las unidades es rígido, pero la falta de evidencias quizá signifique que se trataba de algo más flexible. Sí sabemos, gracias a los testimonios, que la legión de unos 5 000 efectivos de épocas anteriores deja de existir. No sabemos con claridad cuándo, ni las causas. Tal vez la mayor movilidad o la necesidad de cubrir mejor el limes, pero parece que no hay una evidencia clara. Según Vegecio, en tiempos de Diocleciano algunas legiones mantenían hasta seis mil efectivos.
En general, el consenso ronda en torno a 1 000 o 1 200 soldados durante el siglo IV para los ejércitos comitatenses. En cuanto a los auxilia pallatina, seguramente rondaban un tamaño entre 500 y 600 jinetes. Tenemos claro el tamaño de las scholae ya citado anteriormente de 500 soldados. Pero todas estas estimaciones son teóricas. En cuanto a las tropas limitanei no tenemos pista alguna. Las estimaciones que daban autores como Arnold Hugh Martin Jones, basándose en los datos de Agatías Scholasticus, un historiador bizantino del período de Justiniano I, han sido desechadas. Rondaría, según Agatías, 645 000 efectivos en total. Jones dedujo que Agatías incluía las fuerzas navales, y basándose en la Notitia Dignitatum estimó unos 600 000 efectivos.
Richard Duncan-Jones calculó que Arnold Hugh Martin Jones (entre Jones quedaba la cosa), había sobreestimado entre dos y seis veces el tamaño de las unidades. Tras revisarlo, apoyándose en un gran corpus de pruebas arqueológicas de todas las fronteras imperiales, llegó a la conclusión de que estas habían sido diseñadas para acomodar guarniciones mucho más pequeñas. Cuando los lugares arqueológicos se logran vincular a los fuertes enumerados en la Notitia, el resultado es que los residentes que allí se reflejan suelen ser también pocos. Algunos ejemplos son la Legio II Herculia, creada por Diocleciano, que ocupaba la séptima parte de una base militar típica de la época del principado. En Abusina, otro ejemplo, la Cohors III Brittonum, ubicada en una fortaleza que constituía solo un 10% del antiguo fuerte de época de Trajano. Todo esto se tiene que analizar con cuidado, porque a veces las unidades reflejadas en la Notitia pueden ser sólo destacamentos (a veces se muestra la misma unidad en dos o tres sitios).
Hoy se sugiere que el ejército regular del siglo II era mucho más grande que el total de 300 000 efectivos asumidos. Se calcula que teniendo en cuenta auxiliares, en ejército del Principado debió llegar a 450 000 (sin contar flotas y foederati). Por lo tanto, para el Bajo Imperio, hablamos de un ejército menor a los 450 000.
Analizando más en detalle el armamento vemos que corresponde a los cambios tácticos. El más famoso, o más visible cuando vemos una representación de un soldado romano del bajo imperio es el abandono del clásico escudo rectangular por uno redondo u ovalado. Adoptado desde el siglo III, es más plano y se adapta mejor a las tácticas de escudos entrelazados, así como a las tácticas de falange de estilo griego que se recuperan en esta época.
En el siglo II vemos también cómo se produce una fusión de las influencias galas e italianas en la fabricación de yelmos para las legiones, estandarizando y simplificando hasta llegar a un modelo caracterizado por la sencillez, la practicidad y el bajo coste, conocido como spangenhelm. El nombre es germánico, por cierto, dado que es un casco que se utilizó mucho durante la edad media. Se trata de un casco semi ovalado formado por tiras de metal que sujetan placas de acero y bronce y con carrilleras articuladas y en algunos casos con cubrenuca.
Las nuevas corazas buscaban resistencia pero también movilidad, ya que debían favorecer el cuerpo a cuerpo de la infantería pesada. Se va abandonando la clásica lorica segmentata siendo sustituida cada vez más por la lorica hamata o cota de mallas; y por la lorica squamata, o coraza de escamas. Algunas unidades de caballería comenzaron a adoptar armaduras más pesadas que las de la infantería, como es el caso de cataphractii y clibanarii, unidades en las que tanto el jinete como el caballo iban acorazados.
En la Lorica Hamata las mangas a veces llegan a las muñecas, y la extensión en su parte superior hasta la cabeza, cubriéndose con una especie de cofia. Era bastante pesada, de ocho a catorce kilos. Ofrecía una buena protección frente a estocadas y cortes de filo, aunque podían producir que las anillas se clavasen en la piel produciendo heridas. Por este motivo, solían añadir una vestimenta protectora debajo. Su mayor defecto es que eran lentas de producir, lo que no las hacía tampoco baratas.
La lorica squamata se fabricaba aplicando pequeñas piezas de metal con forma de escama más o menos grande engarzadas entre sí a una pieza de lino o cuero que actúa como base. Ofrecía menos movilidad y resistencia que las de malla. Las escamas no eran suficientemente gruesas para evitar golpes de filo, y se podía atravesar relativamente fácil con una estocada de espada o de lanza. Pero era barata y fácil de fabricar y mantener, sin requerir artesanos especializados.
Las dos armas más famosas del legionario, el gladius y el pilum, tampoco se salvan y acaban siendo sustituidas por la spatha y la lancea. La lancea era una jabalina más ligera que el pilum, con una punta menor y una capacidad de penetración inferior. Se utilizaba con un propulsor de tiras de cuero para aumentar su alcance. Podía ser utilizada como arma arrojadiza o como una lanza. Se adoptó intentando paliar el alcance del pilum tradicional, así como buscando una reducción del coste de fabricación.
La spatha, por su parte, había sido empleada durante el Principado por parte de las unidades de infantería pesada auxiliar como por la caballería. Desde el siglo II d.C., se extiende entre la infantería legionaria. Era más larga que el gladius, alcanzando entre 60 y 70 centímetros de hoja (añadiendo 15-20 centímetros más de empuñadura), con una anchura de entre cuatro a seis centímetros. Es de clara influencia bárbara. Ahora, el soldado la porta en el costado izquierdo sujeta a un tahalí, una banda de cuero que cruza desde el hombro derecho a la cintura izquierda, o se sujeta al cinturón. Está pensada para atacar con el filo, pero es útil como arma de estoque. No se sabe bien el motivo por el que se adoptó, pero según el historiador Adolfo Raúl Menéndez Argüín, seguramente se deba a que la lancea tiene menor poder de penetración, evitando que el enemigo se vea obligado a arrojar su escudo. Por tanto, la spatha responde a la necesidad de luchar contra un enemigo protegido con un escudo.
A partir del siglo III encontramos también la plumbata, una flecha de un metro de longitud con punta de metal alargada, lastrada en su extremo inferior con un abultamiento de plomo que hace de contrapeso y aumenta la capacidad de penetración. Es un arma arrojadiza que puede alcanzar los 60 metros de distancia. Finalmente, la daga, o pugio, extendida entre los legionarios en el I d.C., experimenta un nuevo auge en el III d.C.
La adopción de tácticas falangísticas (no confundir con falangistas…) en detrimento de la tradición táctica en cohortes se debe a cambios en el estilo de guerra. Cabe decir que las cohortes fueron desarrolladas a partir de la falange etrusca, en uno de los muchos ejemplos de la capacidad adaptativa romana, por tanto, no hablamos de dos sistemas de lucha tan alejados entre sí. La falange es más compacta, y Roma vuelve a eso cuando se ve necesitada. Hay que señalar, también, que hay claras diferencias entre la frontera oriental y la europea. Los partos y persas luchan esencialmente con caballería ligera (arqueros montados) y pesada. Ante estas tropas, la infantería pesada era poco eficaz. Por lo que la infantería ligera y la caballería se vuelven esenciales. Las legiones necesitan formar masas compactas capaces de resistir las embestidas de la caballería y proporcionar un punto de apoyo al resto de tropas durante la batalla. El terreno también era más apto para éste tipo de lucha.
Como el tema es largo y se me iba de madre, lo he dividido en dos. En la segunda parte expondré los cambios en materia de reclutamiento, la barbarización, las relaciones con el mundo civil y el cristianismo; así como la evolución de la guerra y de las estructuras defensivas (las fortalezas y el limes romano).
"El problema no es que existan los Camacho; es que empezamos a pensar que es lo normal."
Imaginen esto: un tipo normal, con una vida normal y una inteligencia dentro de los parámetros terrestres, se somete a un experimento de criogenización. Al despertar, descubre que el mundo se ha vuelto una caricatura de sí mismo. La gente es incapaz de mantener una conversación de más de tres palabras, las marcas se llaman “Pendejo” o “Brawnado”, y el presidente de la nación es un ex luchador de pressing catch llamado Dwayne Elizondo Mountain Dew Herbert Camacho.
La premisa de Idiocracy, aquella joya profética de Mike Judge, solía ser una exageración grotesca para hacernos reír. El problema es que, poco a poco, ha dejado de ser una comedia para convertirse en un documental emitido en horario de máxima audiencia. Y lo peor de todo es que, al igual que el soldado Joe Bauers, muchos de nosotros nos hemos dado un buen pellizco y hemos abierto los ojos con la sensación de habernos dormido en 1995 y despertado en un mundo donde la realidad ha superado a la sátira.
¿Acaso no tenemos nuestros propios presidentes Camacho? No me refiero a una única figura, sino a un arquetipo que se repite como un mantra en la política global. Busquen al líder que promete soluciones imposibles con la verborrea de un vendedor de coches usados, o receta recortes educativos mientras la población debate acaloradamente si la Tierra es plana o si los huevos son lácteos.
Nuestros dirigentes, como Camacho, han entendido que la complejidad aburre y la estridencia engancha. Han sustituido el diálogo por el eslogan, el razonamiento por el grito y la gestión por el espectáculo. Igual que el presidente musculado de la película, que consulta su teléfono para saber qué decir, ellos leen titulares de Twitter como si fueran informes del CIS. La política se ha convertido en un ring de lucha libre donde gana el que suelta el "más fuerte" o el "más loco", no el que tiene un plan coherente.
Y nosotros, mientras tanto, hemos asumido este nuevo mundo como si fuera lo normal. Consumimos felices nuestro "agua electrolítica"; la ciencia es vista con la misma sospecha que un gato en una tienda de canarios.
Lo más aterrador de Idiocracy no es su estética cutre o sus chistes fáciles. Es la reflexión final: la sociedad no colapsó por una guerra o una catástrofe natural. Se fue idiotizando poco a poco, por pura inercia, hasta que lo absurdo se convirtió en la nueva normalidad. Nos hemos acostumbrado al ruido, a la mentira vestida de titular, a que un cualquiera con un micrófono en redes sociales tenga más credibilidad que un experto que ha dedicado treinta años a estudiar un tema.
Despertar, como le pasó a Joe Bauers, es darse cuenta de que estamos rodeados. La solución a nuestros males no llegará en una nave espacial pilotada por un tipo sensato, porque nosotros, los sensatos, llevamos años durmiendo la siesta mientras el mundo ardía.
¿La diferencia? En la película, al final, el tipo normal arregla el mundo con una idea sencilla pero brillante: regar los cultivos. Aquí, fuera de la pantalla, seguimos esperando a ese tipo normal. O quizás, lo que es peor, el tipo normal ya despertó, miró a su alrededor y decidió que era más seguro volverse a dormir y dejar que Camacho y sus secuaces sigan con el circo.
Mientras decidimos si tomar la píldora roja o azul, o leer un libro, el mundo sigue girando. Pero, por favor, que alguien pare la música de fondo, y de paso riegue las plantas con agua y no electrolitos.
El PSOE está en plena campaña electoral; con el mismo descaro que en su día Gonzalez proclamaba "no a la OTAN," y luego nos metío en ella, Sanchez esgrime el "no a la guerra" pero "sí a la OTAN", financiando y alimentado la guerra de Ucrania, aprobó la ampliación de la base de Rota...
A niveles nacional, regionales, y locales YA están enviando propaganda electoral.
Hipótesis: Si al PSOE le va bien en las elecciones andaluzas, pueden adelantar las nacionales. Para aprovechar el slogan"no a la guerra", antes de que la población se sienta engañada; www.meneame.net/m/actualidad/no-tan-pacifista-sanchez-firma-convenio-p www.meneame.net/m/actualidad/gobierno-aprueba-otro-gasto-militar-29-6-
No olviden lo siguiente, para no sentirse engañados una vez más: "El Congreso ha rechazado oponerse al aumento del gasto militar y al plan de rearme de la Unión Europea (UE) con el voto de PP y PSOE, Sumar ha votado en contra de eso y ha apoyado que España abandone la OTAN. " www.meneame.net/story/congreso-avala-aumentar-gasto-militar-planes-def
y sin dar tiempo a que las izquierdas se unan.
Compatriotas si no quieren votar a los grandes partidos corruptos españoles, que han destruído la sanidad andaluza, con graves consecuencias (cribado de cáncer); ellibre.es/la-indignante-politizacion-de-la-sanidad-publica-en-andaluc; causan accidentes por falta de mantenimiento de las infraestructuras,...
Y si no les convencerían los otros partidos: tienen la opción de votar al partido Escaños en Blanco, que dejan los escaños vacios, ahorrandonos sueldos, dietas, privilegios de politicos que ya han probado su ineficacia y corrupción. Votar al partido "Escaños en Blanco" no es votar en blanco sin más: hay que coger una papeleta que reza Escaños en Blanco, los escaños que logran los dejan vacíos. Como votar a Escaños en Blanco: www.meneame.net/story/como-vota-escanos-blanco
No votar, nulo, o votar en blanco sin más, equivale a votar a los grandes partidos (PPSOE), con corrupción e inoperancia demostradas
Vídeo ("STRIKE"): twitter.com/WhiteHouse/status/2031895801064985021

"What a strike!", dice el primero de los videos mientras suena "Free Bird" de Lynyrd Skynyrd
La Casa Blanca reproduce mediante inteligencia artificial el meme de las "animaciones de bolos ofensivas" que se viralizó en 2022:
Y lo publica después de haberse confirmado que un misil Tomahawk asesinó a más de 150 niñas en el colegio de Minab y de que las investigaciones preliminares del propio Pentágono hubieran declarado lo que todos sabíamos: la responsabilidad de USA en el ataque.

Días después de que se viralizara el vídeo de propaganda iraní que ya le achacaba la autoría del crimen a EEUU:
Mientras la propaganda de la Casa Blanca celebra la "eficacia" del ejercito americano, la de la CNN afirma que "el ejército estadounidense atacó accidentalmente una escuela de primaria iraní".

Accidente, señalan, debido a outdated information ("información desactualizada").
Y tan desactualizada (The New York Times):
"Una investigación visual realizada por The Times reveló que el edificio que albergaba la escuela había estado separado de la base militar por una valla entre 2013 y 2016".
Imágenes satelitales revisadas por The Times mostraron que se habían retirado las torres de vigilancia que antes se alzaban cerca del edificio, se habían abierto tres entradas públicas a la escuela, se había despejado el terreno y se habían pintado sobre asfalto las áreas de juego, incluyendo un campo deportivo, y las paredes estaban pintadas de azul y rosa.
[...]
Cuando los datos de objetivos de la Agencia de Inteligencia de Defensa son antiguos, se espera que los oficiales de inteligencia utilicen imágenes o datos de la Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial para actualizar y verificar el objetivo".
Demasiados accidentes...
Demasiados como para atreverse a declarar en sentido heróico "what a strike!" y convertir en meme o en una "partida de la Wii" lo que en muchos de los casos representan crímenes de guerra:


Vídeo ("UNDEFEATED"): twitter.com/WhiteHouse/status/2032115039985881556
¡Qué golpe!
Sí.

Contra el derecho internacional, concretamente.

El Mundo ha publicado un artículo sobre las evolución de los precios de los combustibles en la última semana donde emplea unos gráficos que exageran muchísimo la subida al realizar un truncado del eje vertical. Si no si hubiera realizado esa manipulación, los gráficos tendrían una apariencia como esta:

A principios del siglo XVIII, si un viajero se hubiera detenido en una taberna a 45 kilómetros al este de la Puerta del Sol, es muy probable que no hubiera entendido ni una palabra de lo que decían los parroquianos. No estaba en las montañas de Navarra, sino en pleno páramo castellano. Se encontraba en Nuevo Baztán, el rincón de Madrid donde el euskera fue, durante décadas, la lengua de la innovación y el progreso.
El responsable de este fenómeno fue Juan de Goyeneche, un influyente político y empresario nacido en Arizcun (Navarra). Goyeneche no se limitó a construir un pueblo; trasladó un ecosistema humano completo.
Para poner en marcha sus ambiciosas fábricas de vidrio, paños y sombreros, no confió en la mano de obra local, poco acostumbrada a la disciplina industrial. En su lugar, lanzó una "oferta de empleo" masiva en su tierra natal. Cientos de familias del Valle del Baztán bajaron a Madrid, trayendo consigo sus herramientas, sus costumbres y, por supuesto, su lengua.
En el Madrid de los primeros Borbones, la "Hora de Navarra" (como la definió el historiador Caro Baroja) dominaba la corte. Para esta élite de banqueros y administradores, el euskera funcionaba como un vínculo de lealtad absoluta.
Nuevo Baztán fue un experimento cosmopolita sin precedentes. Mientras en las casas y plazas se escuchaba euskera, en los hornos de vidrio se oía francés (traído por maestros de Reims) y en los despachos de administración el castellano era la norma para tratar con la Corona.
Era un Madrid bilingüe y productivo, donde el euskera no era una lengua de resistencia, sino una lengua de emprendimiento.
¿Por qué dejó de hablarse? La respuesta es puramente demográfica. Nuevo Baztán nunca llegó a ser la gran metrópolis que Goyeneche soñó. Tras su muerte en 1735, las fábricas empezaron a cerrar por la falta de combustible y la competencia de las Reales Fábricas.
Sin el flujo constante de nuevos trabajadores navarros, la comunidad original se fue diluyendo. Los hijos de aquellos pioneros, integrados en la vida de la capital y casados con gente de los pueblos vecinos (Olmeda, Villar del Olmo), adoptaron el castellano como lengua única. En apenas tres generaciones, el euskera se extinguió en el páramo, dejando como único testigo el nombre del pueblo.
La madrugada del 2 de abril de 1982, tropas argentinas bajo el mando del general Carlos Büsser, tomaron con facilidad Stanley, capital de las Malvinas. El día tres tomaban la isla de Georgia del Sur. El gobernador Rex Hunt y la pequeña guarnición cayeron presos. La Operación Rosario había sido un éxito. Las tensiones por las islas Malvinas estallaron y, desde ese momento, ya no hubo vuelta atrás. Se iniciaban así dos meses y medio de conflicto que segaron la vida de más de mil jóvenes, entre británicos y argentinos. Dos países occidentales, dos miembros del mismo bloque, dos gobiernos liberales. ¿Cómo se llegó a esta situación?
Cuando comenzó la guerra la mayoría de los británicos no sabía ubicar las islas en un mapa. Por contra, para los argentinos las Malvinas eran una convicción: la causa más grande del nacionalismo argentino. El reclamo sobre estas islas (casi las podrían llamar “Mal Venidas”) se ha ido enseñando en las escuelas con el paso de los años, y se fortaleció durante la dictadura cívico-militar. La discusión sobre el dominio de estas islas había suscitado muchos pleitos entre los reinos de Francia, España e Inglaterra. Esta última, en mitad de las guerras napoleónicas, aprovechó para obligar a los últimos soldados españoles a retirarse en 1811. Una jovencísima República Argentina reclamó en seguida la propiedad de las islas. Sin embargo, en 1833, los británicos tomaron posesión militar y las rebautizaron como Falklands. En 1946, tras su llegada al poder, Juan Domingo Perón resucitó la polémica en nombre del anticolonialismo y del panamericanismo. Naciones Unidas obligó a Inglaterra a entrar en negociaciones.
Sin embargo, ¿cuál es la verdadera importancia de estas islas? A 550 km al este de la Patagonia argentina, con 11.800 km2. Para 1982 apenas 1830 personas vivían allí, 1550 en Puerto Stanley. 400 de estos habitantes eran británicos, 30 argentinos y el resto gozaban de un estatuto de asociación a la Corona. La industria principal era la cría de ovejas, unas 650.000, bajo gestión de la Falkland Island Company, uno de cuyos directores, por cierto, era el esposo de Margaret Thatcher. Todo queda en casa. Uno podría preguntarse si la lana y la carne de oveja es una industria tan estratégica que justifique la guerra.
Antes de la construcción del canal de Panamá, tenía un interés estratégico. Lord Anson, en 1740 escribió: “El control de las Falklands podría ser útil en tiempo de paz, pero en tiempo de guerra nos daría el control de los océanos”. De hecho, más de siglo y medio más tarde, en 1914, la base naval ubicada allí demostró cierto valor: la Royal Navy hundió cuatro navíos de guerra alemanes operando desde allí. Cabe decir que hoy en día puede alojar una plataforma logística tanto submarina como aeronaval idónea para interceptar las ondas hertzianas (1) y electromagnéticas sobre América del Sur. Además, tienen petróleo que se explota desde 2010.
(1) Conocidas también como ondas radioeléctricas, viajan a la velocidad de la luz y pueden propagarse por el espacio libre o a través de medios como cables o fibras ópticas. Se utilizan para diversas aplicaciones como la radio, la televisión, la telefonía móvil, las redes inalámbricas, y la navegación satelital. Pueden ser reflejadas, refractadas y difractadas, dependiendo de las características del medio en el que se propagan.
En 1974 la asamblea de Naciones Unidas, ese ente famoso por su utilidad, había pedido una solución pacífica. Se propusieron diferentes opciones, como, por ejemplo, un condominio anglo-argentino, o un estatuto como el de Hong Kong, etc. Evidentemente, estas propuestas no salieron adelante. Pero la situación empezó a deteriorarse en cuanto en 1976 la Junta Militar tomó el poder en Buenos Aires, derrocando mediante un golpe de estado a Isabel Perón. De hecho, en 1980 el parlamento británico, por presión de la población de las islas, rechazó una cesión diferida del archipiélago. Esto coincidió con la llegada al poder de Margaret Thatcher.
La Junta estaba compuesta por representantes de las tres fuerzas armadas: Ejército, Marina y Fuerza Aérea. A nivel económico se produjeron profundos cambios en la economía argentina que terminaron por crear un nuevo modelo económico basado en la acumulación rentística y financiera, la apertura externa sin restricciones comerciales ni de capitales y el restablecimiento del mercado como herramienta hegemónica de asignación de recursos. Todo esto acompañado de la reducción de la participación estatal y la apertura a productos extranjeros que entraron a competir con los locales, aunque esto supusiera el sacrificio de la industrial local. En la primera etapa, del 76 al 78, se aplicó un plan de ajuste ortodoxo con devaluación, liberación de precio, congelamiento de salarios, facilidades en las importaciones y cese de la promoción en las exportaciones. Esto se acompañó de una reforma financiera en 1977 que puso a las finanzas en posición hegemónica a la hora de absorber los recursos. Básicamente un modelo neoliberal que provocó una grave crisis económica, con una altísima inflación y un endeudamiento externo brutal. Lo normal del neoliberalismo.
La segunda etapa, iniciada en 1978, comenzó con la aplicación de la “tablita cambiaria”, que consistía en hacer devaluaciones inferiores a la inflación. Agravaron el cierre de las industrias nacionales, incapaces de competir con los productos importados, e impulsaron la salida de divisas, causando déficits comerciales y de servicios. Esto se cubrió con ingresos de capitales y creando una enorme deuda externa que, en 1981, produjo una primera crisis de graves consecuencias. Algunas de estas nefastas medidas aún se arrastraban en los años 90.
La junta se caracterizó por ser un gobierno represivo, mediante el llamado “Proceso de Reorganización Nacional”, caracterizado por una represión brutal que hizo desaparecer a alrededor de 30 mil personas a través de centros clandestinos de detención (el más famoso de ellos fue la ESMA, Escuela de Mecánica de la Armada), y robando más de 400 bebés. La brutal represión impidió cualquier tipo de resistencia social a las transformaciones económicas. Las élites agropecuarias, los grandes grupos económicos y financieros locales y los intermediarios comerciales y financieros fueron los grandes beneficiados. Quedó claro que las Fuerzas Armadas habían asumido el poder político como representantes de estos grupos económicos.
En junio de 1980, un año después de llegar al poder, la administración Thatcher tomó dos medidas respecto al archipiélago: la primera fue desmantelar la base científica en Georgia del Sur. La segunda, más importante para el caso, fue la reducción del presupuesto militar que conllevó la retirada del único buque permanente en el Atlántico sur. Seguramente, desde Buenos Aires, esto se interpretó como una prueba del desinterés briutánico por las islas. A esto se sumó el acercamiento de Ronald Reagan que, en 1981, estableció estrechas relaciones diplomáticas y militares con Buenos Aires.
En diciembre de aquél año, el general Leopoldo Galtieri, comandante del ejército argentino, encabezó una nueva junta en compañía del general Lami Dozo, jefe de la aviación, y del almirante Jorge Anaya, comandante de la marina y principal defensor de reconquistar las Malvinas. Galtieri mostró su mejor carta: la unión nacional argentina sobre una meta simbólica: la reconquista de las islas.
El 29 de diciembre, la junta ya había planeado la invasión, pero se reservó una posible salida política en caso de que las negociaciones fueran positivas. Surgieron dos planes distintos: la Operación Alfa, para Georgia del Sur, que implicaba a un empresario argentino con contactos en Londres (Constantin Davidoff). Él compraría una vieja fábrica ballenera en Puerto Keith, allí mandaría a cuarenta obreros. Entre ellos se infiltraría comandos. La marina argentina le ofreció a Davidoff apoyo material y fiscal con la condición de que esperase al día y ora indicada por el estado mayor. Por otro lado, la operación Azul apuntaba a las Malvinas: desembarcar sorpresivamente en Puerto Stanley y establecer un puente aéreo y marítimo para enviar tropas suficientes como para disuadir a Londres de cualquier reacción militar.
En febrero de 1982 se fijó como fecha de lanzamiento de las operaciones el día 9 de julio, día de la independencia. La base británica de Grytviken ya estaría evacuada y el HMS Endurance se habría retirado. Galtieri había negociado la neutralidad de Uruguay. Pero la sesión de negociaciones diplomáticas con Londres del 1 de marzo de 1982, en Nueva York, dio resultados alentadores. Esto alarmó a los militares, así que al día siguiente la Secretaría de Relaciones declaró que si no se encontraba pronto solución diplomática, Argentina se reservaba el derecho de dar fin al proceso y escoger libremente los medios más adecuados. Es decir, que si hubo alguna posible opción de acercamiento diplomático, aquél día prácticamente dinamitaron los puentes existentes. No sólo eso, sino que el estado mayor general adelantó el día D al 15 de mayo, antes de la siguiente sesión de negociaciones. Sin embargo, todo se adelantó aún más cuando Anaya decidió lanzar la Operación Alfa sin avisar a sus colegas de la junta. Fijaos en este detalle, pues la descoordinación del mando argentino va a ser una constante con mucho peso en el resultado.
A finales de diciembre de 1981 Anaya había puesto a disposición de Davidoff el buque polar Almirante Irízar para ir a Puerto Leith. En marzo, recibió luz verde y el día 19 sus cuarenta obreros se instalaron en el puerto. La vigilancia de Grytviken, situada a 20 km, llegó al poco a Puerto Leith y vio ondear la bandera argentina. Avisaron inmediatamente a Londres, que inmediatamente avisaron a Buenos Aires de la seriedad de éste asunto. El Endurance recibió la orden de ir a Georgia con quince marines. El 23 de marzo el buque polar Bahía Paraíso llegaba a Georgia, pero no para recoger a los “obreros”, sino para desembarcar unos cien comandos más. En ese momento, el buque británico más cercano estaba en Gibraltar, a más de 12.000 km. Dieciséis navíos con cinco mil hombres salieron de Puerto Belgrano: la junta había adelantado la invasión al día 1 de abril.
Londres, en realidad, ya sospechaba algo. El 24 de marzo, el coronel Stephen Love (gran nombre para un militar…); de la embajada británica en Buenos Aires, informaba secretamente a Londres que estimaba probable una acción militar argentina. El 27, fuentes americanas e inglesas ya hablaban de actividad inusual de la marina argentina. Para el 29 Londres ya había decidido mandar con urgencia tres submarinos nucleares. El 31 de marzo la CIA ratificó el plan de invasión y Willian Casey, el director de la Central, muy anglófilo, por cierto, decidió informar a Londres. Probablemente, Chile corroboró ese mensaje. Ese día, el gobierno británico estaba ya convencido del inminente ataque.
El mismo 31 de marzo, Thatcher reunió al gabinete. Los delegados del Foreign Office se manifestaron en contra de una respuesta militar porque podría ser contraproducente en todos aquellos países que habían sido “seducidos” por el discurso “socialista y anticolonialista”. Porque el anticolonialismo es una idea a la que llegas por seducción, no por deducción. Londres, además, no podía contar con sus aliados tradicionales y tres de sus socios europeos estaban demasiado ligados a Argentina: España cultural y socialmente, Francia y Alemania por sus contratos armamentísticos.
El secretario de Defensa, John Nott, presentó todas las razones que hacían aleatoria, imposible, una expedición militar a 15.000 kms cuando se acercaba el invierno austral. Habló de miseria presupuestaria y material de las fuerzas armadas en contraposición con lo que sería una costosa operación. Justo cuando, además, habían retirado el único patrullero de la zona. Además, el presupuesto estaba cargado con dos programas mayores: cambiar los misiles nucleares Polaris por los nuevos Trident y renovar el material convencional de las fuerzas británicas desplegadas en Alemania. Pero la razón fundamental es que temían, y era algo realmente posible que sucediera, un fracaso desastroso.
Para empezar, la RAF no tenía ninguna base a su alcance, la marina Argentina era bastante buena y contaba con los temibles misiles Exocet, además combatían cerca de sus bases y las islas estaban al alcance de su aviación. Las fuerzas terrestres y aéreas británicas estaban masivamente implicadas en Europa Central, en el marco de la OTAN. La cosa no era tan simple como, muchas veces, creemos.
Margaret Thatcher (Margarita Techador), apoyada por Anthony Acland, representante de los servicios de información y seguridad, pensaba de otra forma: había que reivindicar el orgullo nacional. Gran Bretaña tenía por fuerza que reaccionar cuando alguno de sus territorios era agredido, y esto serviría de aviso también a los soviéticos. No es que se negase a negociar, sino que quería hacerlo desde una posición de fuerza, por ello debía mandar un cuerpo expedicionario. Eso y que su popularidad estaba tirando a mal, razón por la cual, ceder sin dar respuesta hubiera sido pegarse un tiro en el pie. La guerra le vino como anillo al dedo, no tan así a todos los hombres que murieron allí, claro está.
El jefe del estado mayor general estaba en Nueva Zelanda, así que en su lugar acudió el almirante Henry Leach, jefe del estado mayor de la marina. Llegó en el momento oportuno, venía de una inspección en Portsmouth. Había movilizado ya a las fuerzas vivas del almirantazgo. Él consideraba que la oportunidad era ideal para demostrar al poder político la utilidad de la RAF, que estaba amenazada por los recortes. A Leach, también le vino como anillo al dedo. Entre 1972 y 1982, la marina había pedido veintiséis buques (tres cruceros y cinco portaaviones). Pero todavía les quedaba uno en servicio, el Hermes. Leach, veterano de la Segunda Guerra Mundial, arguyó que podía reunir una fuerza naval compuesta de destructores, fragatas y navíos de desembarco y apoyo logístico encabezada por el Hermes y el Invencible. Junto a esta, una brigada de marines. Zarparía en 48 horas. Estaba convencido de que era suficiente para retomar las islas. Spoiler, lo fue.
Leach, con su profesionalismo y audacia, convenció a Thatcher que veía en la apuesta un burbuja de oxígeno en su popularidad. Una victoria relanzaría su carrera política, ya que el contexto socioeconómico le era absolutamente desfavorable, pues sus reformas ultraliberales, para sorpresa de nadie, no daban frutos y habían radicalizado a laboralistas y sindicatos. Veía dificil ganar las legislativas de 1983. Así que nada, le digo a Leach: tírale. El 31 de marzo de 1982, 36 horas después del primer disparo en las Malvinas, Gran Bretaña lanzaba su respuesta militar. La junta no había analizado bien la situación política británica.
Las fuerzas armadas Argentinas, con 230.000 hombres, eran el segundo ejército de América Latina. Su material era, en general, anticuado, pero sus hombres estaban motivados y bastante bien entrenados. Eran famosos en la lucha antiguerrillera. El ejército y la infantería marina sumaban 136.000 hombres, casi todos instalados frente a Chile y Brasil. La aviación disponía de 165 aviones de combate (de distintos modelos), pero el estado mayor no era capaz de coordinar más de seis aviones a la vez. La marina disponía de veinte navíos de combate. A las Malvinas enviaron 12.000 hombres, la mayoría de ellos, conscriptos poco entrenados de la tercera y décima brigadas de infantería.
Gran Bretaña contaba con 350.000 soldados profesionales. El cuerpo expedicionario contaba con 28.000 hombres, 110 navíos, de los cuales 33 eran de combate y 60 de apoyo de la Royal Fleet Auxiliary. Llevaban 38 aviones de combate Sea Harrier y Harrier, así como un centenar de aviones y helicópteros de apoyo. Además de los famosos SAS (Special Air Service), SBS (Special Boat Squadron), y los Gurkhas, punta de lanza de las fuerzas terrestres (9500 soldados de la tercera brigada de comandos y la quinta de infantería).
En realidad, vemos un relativo equilibrio de fuerzas, pese a la ventaja naval británica. Hay que tener en cuenta la proximidad de Argentina al teatro de operaciones.
La madrugada del 2 de abril de 1982, tropas argentinas bajo el mando del general Carlos Büsser, tomaron con facilidad Stanley, capital (única ciudad, o pueblo) de las Malvinas. Al día siguiente, Georgia del Sur. La Operación Rosario había sido un éxito. El gobernador Rex Hunt y la pequeña guarnición cayeron presos y fueron repatriados de inmediato a Inglaterra. En Buenos Aires, bueno, estaban eufóricos. Galtieri habló al pueblo desde la Casa Rosada. Si una semana antes las manifestaciones de hostilidad contra la junta llenaban la capital, ahora era todo pura celebración. Como si el hecho de haber tomado el archipiélago hubiera cambiado todo lo demás. Ya se sabe, una conquista y de repente ya llegas a fin de mes. El general Mario Menéndez, nombrado gobernador del archipiélago, declaró que la vida cotidiana de los insulares no cambiaría a excepción de los coches, que tendrían que circular por la derecha.
El gobierno británico, por su parte, lanzó la Operación Corporate, bajo el mando del almirante John “Sandy” Woodward para la parte marina, y del general Jeremy Moore, para la terrestre. La ONU se puso las pilas en ese momento y… bueno, condenó la agresión y reconoció el derecho británico a la legítima defensa. Muy de la ONU. Los diplomáticos, por su parte, buscaban una salida negociada: el secretario de Estado norteamericano, Alexander Haig, viajó muchas veces entre Londres, Nueva York y Buenos Aires, antes de reconocer su fracaso. Para el 12 de abril de 1982, Londres decretó una zona de exclusión de doscientas millas náuticas alrededor de las Malvinas. El 25 de ese mes, sus comandos retomaron Georgia del Sur, y unos días después el cuerpo expedicionario se acercaba. Daba comienzo a la segunda fase del conflicto.
Esta fase comenzó con una batalla aeronaval. El 2 de mayo, el General Belgrano, crucero argentino, fue hundido por el submarino nuclear Conqueror. Este ataque fue aprobado por el primer ministro inglés con dos fines: neutralizar una amenaza y demostrar la determinación británica. Y la verdad, funcionó, las naves argentinas regresaron a puerto. Dos días después el destructor británico Sheffield fue abatido por un misil Exocet, disparado por un Super Etendard argentino. Esto le vino genial a la industria militar francesa.
Las fuerzas especiales británicas llevaron a cabo una serie de golpes espectaculares, fracasando en Río Grande y teniendo éxito en la isla Pebble. Dos viejos Vulcan bombardearon la pista de Puerto Stanley: no tuvo grandes consecuencias militares pero demostraron hasta qué punto la RAF estaba dispuesta a llegar, incluso, a bombardear Argentina. Esto hizo que la mayoría de los Mirage III se quedaran en Argentina para defender Buenos Aires y Puerto Belgrano, y no aparecieron a apoyar el combate en las Malvinas.
El 21 de Mayo desembarcó la tercera brigada comando en la bahía de San Carlos. La aviación argentina multiplicó los contraataques sobre la marina, destruyendo y dañando varios buques, pero perdiendo decenas de aparatos en el proceso. Los británicos, pese a todo, lograron consolidar una cabeza de puente con la quinta brigada de infantería. El 25 de mayo fueron hundidos el destructor Coventry y el transportador Atlantic Conveyor. Tres días más tarde, el 28, los paracaidistas ingleses se enfrentaron con los argentinos en las trincheras de Darwin y Goose Green. Sufrieron fuertes pérdidas, pero, los británicos, lograron imponerse. Durante dos semanas fueron avanzando hacia Puerto Stanley, cercando progresivamente la gruesa guarnición argentina. El 8 de junio, el resto de la quinta brigada desembarcó en Fitzroy y Bluff Cove, y alcanzó a las tropas transportadas en helicóptero desde San Carlos. El 14 de junio, tras los últimos enfrentamientos, el general Menéndez capituló sin condiciones.
Fueron dos meses y medio, en un clima extremo. Se llevó la vida de 746 argentinos y 265 británicos. Argentina perdió 6 buques y 99 aviones, mientras que Inglaterra perdió 6 naves, 12 fueron dañadas y 34 aviones abatidos. Uno mira las cifras de bajas y se plantea que no fueron tan dispares. Cabe decir que la mitad de las bajas argentinas murieron en el hundimiento del Belgrano, lo cuál es bastante excepcional, ya que, normalmente, se rescata a los marineros naufragados. Pero la potencia del ataque, la rapidez con la que la nave se hundió, el frío y la oscuridad dificultaron el rescate. Pero eso significa que, en tierra, las bajas estuvieron más equilibradas.
Podría, sí. De hecho, pese a la ventaja naval británica que ya hemos comentado, las fuerzas en liza están bastante equilibradas. Recalcar, de nuevo, que por mucho que el ejército británico fuera mayor, más profesional y en muchos casos mejor equipado, la geografía equilibraba la balanza. Argentina luchaba, como aquél que dice, en casa. A nivel logístico tenía la ventaja. La logística, en la guerra, es tan importante que puede equilibrar las fuerzas. Esto es algo que uno aprende bien cuando estudia las Guerras de Coalición, anteriormente llamadas Guerras Napoleónicas.
Cabe señalar que la guerra no fue fácil para los británicos. Prueba de ello es el férreo control que aplicaron a los medios de comunicación. Londres había aprendido de la Guerra del Vietnam la importancia de controlar el relato. Elm Estado Mayor británico estableció otra forma de relacionarse con los medios de comunicación. No van a permitir que la población sea testigo de los combates, basándose en que las guerras son crueles y complicadas. Así, seleccionaron un grupo de reporteros bajo su criterio que pudieron acudir al conflicto bajo la protección del ejército. El buque que transporta a los periodistas quedó en la periferia dónde recibe la información a través del estado Mayor. No tienen los periodistas ninguna posibilidad de acceder al conflicto. Se libran batallas que demuestran que la seguridad británica no es tal, que la aviación argentina es eficaz. Los medios hablan de un conflicto fácil. Excepto uno: la BBC no aceptó la manipulación y llegó a amenazar con pedir material a la televisión argentina para mostrar otros puntos de vista. Y es que la victoria fue más ajustada de lo que parece.
La Royal Navy alcanzó el límite de las pérdidas soportables: catorce naves destruidas o fuera de combate, un tercio de sus destructores y fragatas sobre el terreno. El saldo no fue peor porque muchas bombas argentinas de 225 y 450 kg estaban obsoletas. Pero, sobre todo, el gran error del mando argentino fue atacar a los buques de guerra en lugar de a los navíos logísticos y de transporte de tropas, mucho más indefensos. De haberlo hecho, ¿cómo hubiera soportado Gran Bretaña la invasión a las islas? También, si uno de sus dos portaaviones hubiera caído, el golpe habría sido fatal. Pero la destrucción del Belgrano, con una cifra de bajas aberrantemente alta, disuadió al grupo aeronaval argentino de pasar a la ofensiva. Adicionalmente, los servicios secretos argentinos trataron de lograr unos diez misiles Exocet extra. Ya habían disparado los cinco que poseían. Pero no lo lograron. Esos misiles hubieran podido suponer también una diferencia en el éxito o fracaso de la misión británica.
La batalla aérea estuvo bastante reñida. Fue la defensa antiaérea de los buques las que provocaron las pérdidas argentinas. Las fuerzas aéreas argentinas operaban al límite de su radio de acción. Aquí el error fue no aprovechar las siete semanas anteriores al desembarque de los marines británicos para prolongar la pista de Puerto Stanley y desplegar allí los Skyhawks, Mirages y Super Etendards. Esto les habría dado una gran ventaja, porque si bien, a nivel logístico, estaban mejor posicionados para reforzarse, y sus aviones podían operar desde el continente, la distancia entre Argentina y las islas no es pequeña.
Tal vez en tierra fue dónde hubo más errores: retirar las tropas de élite e instalar conscriptos mal armados y poco entrenados. Buscar una defensa estática y no cambiar la estrategia, en lugar de apostar por el movimiento. Los británicos, una vez en tierra, tuvieron siempre la iniciativa. Argentina perdió muchas oportunidades de contraatacar. La reconquista de Georgia estuvo a punto de terminar en desastre con la operación Mikado, que fue cancelada, por suerte para muchos, que pudieron vivir para ver otro día más.
En resumen, Argentina tenía posibilidades de tomar las islas y ganar el conflicto. Pese a la superioridad militar inglesa, la capacidad de despliegue británica a tal distancia era mucho menor. Personalmente, creo que la Junta intentó una medida de presión y salió mal. Nunca se plantearon la guerra seriamente, sino más bien como un ardid y creo además que no se dieron cuenta de que para Gran Bretaña, o al menos para la administración Thatcher, aquello sí era serio. Por eso, la operación Rosario fue tan limpia. Siempre se intentó minimizar los daños (la única baja civil fue provocada por un bombardeo británico). Los soldados argentinos, escasos de suministros, tenían incluso prohibido tocar el ganado de la isla. Quizá la junta sí se dio cuenta de que Gran Bretaña iba a responder, pero no fueron capaces de abortar a tiempo. En cualquier caso, fue la negligencia de los mandos, especialmente de la Junta Militar, la que llevó a Argentina a la derrota. Sobre ellos recaen los cerca de mil muertos que provocó este conflicto.
A nivel internacional, Mitterrand dio todo su apoyo a los británicos. París congeló toda entrega de armas a Buenos Aires. Los códigos de los misiles Exocet fueron parcialmente a los británicos, permitiéndoles tomar medidas electrónicas. Además, los franceses llevaron a cabo ataques simulados sobre la marina británica para entrenarla contra los ataques argentinos. Los servicios secretos franceses cooperaban a fondo, interceptando las comunicaciones de los argentinos mandados a Francia para adquirir más Exocet. Es que uno no puede confiar su defensa en terceros.
Mitterrand usó su influencia para convencer a Togo y Zaire, del Consejo de Seguridad, para votar una resolución favorable a los británicos. Convenció también al canciller Helmut Schmidt de renunciar por un tiempo a los jugosos contratos de armamento argentinos. Bélgica, Holanda, Luxemburgo y Dinamarca se mantuvieron anglófilos, la Comunidad Europea proclamó un embargo comercial contra Argentina e incluso España se olvidó de la solidaridad hispánica para cuidar su negociación de integración a la Comunidad Europea (y a la bienamada y bien querida OTAN). Básicamente, España se abstuvo cuando se votó la resolución 502 en el Consejo de Seguridad, en contra de lo que esperaba Argentina.
Estados Unidos se mantuvo ambiguo en la primera fase del conflicto, para sorpresa de nadie. Atrapado entre su voluntad de evitar una crisis mayor en la OTAN y su deseo de no comprometer sus pactos de seguridad con los estados del subcontinente. El conflicto enfrentaba a dos países aliados sin implicar indirecta o directamente a ningún país comunista. Pero a las cuatro semanas, el Pentágono entregó con urgencia los misiles, radares y material electrónico antimisiles requeridos por Londres. Cuando las operaciones comenzaron, la lógica estratégica de bloque volvió a funcionar, Washington se posicionó claramente del lado de Londres. Moscú se declaró dispuesta a apoyar a “Buenos Aires”, de hecho, buques “pesqueros” soviéticos pululaban ya en el Atlántico Sur.
América Latina en general apoyó la causa argentina, se negaron a calificar de “agresión” la conquista y a cualquier embargo. En el Consejo de Seguridad Panamá apoyó a Argentina y Guyana a Londres. Uruguay apoyó a Argentina pero abrió su espacio aéreo y marítimo a las naves inglesas siempre que fueran desarmadas. Brasil abrió una de sus bases al submarino Vulcan que tenía problemas. Perú se declaró neutral y se negó a vender a Argentina sus Exocet, aunque diplomáticamente fue el más activo de todos los países de la región proponiendo un plan de paz que fue rechazado. Chile sin duda informó a Londres de la inminente invasión argentina.
El 17 de junio de 1982, tres días después de la capitulación, Galtieri renunció, abriendo así el largo proceso que llevaría a la democracia. El 18 de junio, Londres ofreció repatriar a los 14.000 presos de guerra argentinos y el intercambio de prisioneros terminó sin problemas el 12 de julio. La comunidad internacional reintegró a Argentina al concierto de naciones, cancelando el embargo comercial. Francia y Alemania volvieron a entregar material bélico.
En Londres la guerra dio credibilidad y prestigio a las fuerzas armadas, pero aceleró el proceso de reorganización de la Defensa. Los generales se quejaban amargamente de las interferencias constantes de Thatcher durante la campaña. Por ello se creó el Defence Crisis Management Center, que permite al primer ministro manejar los aspectos políticos de las crisis, y el Permanent Joint Head Quarter, que deja a los estrategas militares la gestión de las operaciones desde Northwood. Gran Bretaña construyó cerca de Puerto Stanley una moderna base aérea y mantiene un destacamento de la RAF, una fragata, dos navíos de apoyo y 1500 soldados (15 veces más que en 1982), pese al elevado costo que esto supone.
En 1984 ambos países reanudaron las negociaciones. En 1985 Londres otorgó a las Malvinas una nueva Constitución que reconoce el derecho de autodeterminación. En 1990 se normalizan por completo las relaciones, y en 1995 ambos países firman un acuerdo de reparto de las riquezas petroleras en la zona. En 1999 se establecieron vuelos regulares entre Argentina y Puerto Stanley, y el anuncio “las Malvinas son nuestras” desapareció del aeropuerto de Buenos Aires. En julio de 2001, Tony Blair efectuó la primera visita oficial a la Argentina.
En Argentina, tras la derrota, se crearon Centros de Recuperación. Tenían una doble función: la recuperación y el tratamiento del personal, así como ejercer un control previo a la reincorporación en la vida civil. Entre mediados de junio y los primeros días de julio de 1982, miles de ex combatientes regresaron. La Orden Especial (OE) Nº759/82 “Para la Hospitalización, Evacuación y Apoyo a la Recuperación Integral de los Heridos y Enfermos” del 25 de mayo del 82 reglamentó la organización. Le siguieron otras órdenes que dispusieron la creación de estos centros.
Principalmente buscaban efectuar un examen psicológico y físico y clasificar al personal. Cada uno tuvo una Sección de Inteligencia compuesta por grupos de interrogadores. También un grupo de Contrainteligencia confeccionó las normas del personal. Se establecieron normas para controlar permanentemente la conducta, moral, lealtad, honradez y decoro personal y discreción del personal. Los medios de comunicación sólo debían proporcionar información previamente controlada. La orden de estos centros era realizar una evaluación de los ciudadanos antes de su desmovilización. 6766 personas fueron procesadas por estos centros, dónde se confeccionaban documentos como “actas de recepción” o “fichas de antecedentes y resultados de entrevistas”. Ahí consta la información sobre la situación padecida por la tropa.
En esos documentos se refleja que el personal en un porcentaje elevado no desea volver al frente. La tropa hablaba de la gran desorganización y errores de conducción por parte de los oficiales. El mal trato recibido por parte de los suboficiales que llegaban a esconder comida o tomar mayor parte que la que les correspondía. Algunos soldados manifestaban haber recibido castigos corporales al quejarse. La falta de comida, el frío, la falta de equipo y armamento inadecuado eran también quejas habituales. Esta información se mantuvo reservada. El objetivo de estos centros era cercenar cualquier información que dañara a la institución.
Tras permanecer en los Centros de Recuperación de Campo Mayo, los conscriptos fueron enviados a sus Unidades de origen o dados de baja. Desmovilizados, muchos de ellos comenzaron a organizarse en Centros de Ex Combatientes en busca de contención y de un espacio político desde donde impulsar y tramitar pensiones, asistencia médica y psicológica. El término excombatientes fue adoptado por ellos para diferenciarse de los militares profesionales reconocidos como veteranos de guerra. Llevaron adelante una profunda crítica a las graves violaciones de los derechos humanos cometidas por las Fuerzas Armadas.
Todo esto salió a la luz 25 años más tarde, en 2007, algunas agrupaciones de ex combatientes de Corrientes, Chaco y la Plata presentaron denuncias ante la Justicia Federal por violaciones a los derechos humanos cometidas por oficiales y suboficiales argentinos contra la tropa. Se registraron todos los documentos que hicieran referencia a hechos o situaciones de maltrato, abuso de autoridad, tortura. Se registraron todos los documentos que se refirieron a situaciones arbitrarias en casos de órdenes por parte de superiores que negaran atención sanitaria, prohibición de abastecimiento de comida y testimonios sobre el acaparamiento deliberado de alimentos. Las bajas de la tropa más frecuentes fueron por principio de congelamiento, trastornos vasculares y pie de trincheras, acabando en muchos casos en amputación. Los testimonios reflejan que era imposible cumplir con las órdenes, por ejemplo, la dificultad de mantener una posición permanentemente mojados, sin abrigo adecuado y con hambre, así como torturas.
Por poner algunos ejemplos. Un soldado del RI Mec 3 mencionó la orden superior de no recibir atención sanitaria. Explicó que desde que dio novedad de sus dolencias a su jefe, éste lo agredió en forma verbal y física por medio de movimientos vivos y golpes contundentes y le negó la atención. En otro documento figura que un subteniente lo hico estaquear y caminar descalzo por el agua. Estaquear, para el que no lo sepa, es una tortura que consiste en amarar a alguien de sus extremidades con tiras de cuero entre cuatro estacas. Otro soldados del RI Mec 3 relató que sufrió la amputación de cinco dedos del pie izquierdo y tres del derecho. Denunció a un subteniente que no lo dejó atenderse en la enfermería por pie de trinchera y que por comer un trozo de cordero lo hizo estaquear. El mismo conscripto denunció a un cabo 1º que le pegaba y orinaba en la espalda manteniéndolo en un charco por varias horas.
Imagina que eres un joven que tiene toda la vida por delante y que sueña, qué sé yo, con conseguir un empleo estable, formar una familia… En fin, lo normal. Pero te toca ir a hacer el servicio militar para tu país. Y dices: bueno, me lo tomo con filosofía. Voy, lo hago, aprovecho y me saco el carné de coche, y luego ya me monto mi vida. Pero un día, a tu gobierno, le da por enviarte a unas islas frías y lejanas dónde vas a tener que enfrentarte a una panda de soldados profesionales con muy malas pulgas que vienen a reclamar ese territorio que, aparentemente, es suyo. Y todo ello mal equipado, con hambre y recibiendo un trato vejatorio de tus superiores.
Decía León Gieco, cantautor argentino, en su canción “Sólo le pido a Dios”, que la guerra “es un monstruo grande y pisa fuerte toda la pobre inocencia de la gente”. Me parecen especialmente ilustrativos esos dos versos de la canción, porque, precisamente, a la guerra se le ha aportado siempre un barniz de epicidad y de gloria que muchas veces, los jóvenes inocentes de todas las épocas, han comprado con entusiasmo. Yo he sido el primero que ha disfrutado del cine de acción o de videojuegos tipo shooter cuyos títulos no pronunciaré aquí. No puedo evitar recordar las primeras escenas de una maravillosamente antibélica película alemana de Edward Berger, llamada “Sin novedad en el frente”, basada en la novela homónima de Erich Maria Remarque, en las que unos jóvenes patriotas, entusiasmados, han engañado a los reclutadores sobre su edad para poder ir a luchar, por Alemania, a las trincheras de la Primera Guerra Mundial. Ni qué decir tiene que, el resto de la película trata de cómo tienen que afrontar la realidad del conflicto.
La propaganda belicista ha jugado, a lo largo de la historia, un importantísimo papel en vendernos la guerra como una lucha entre buenos y malos; y curiosamente siempre estamos del lado de los buenos. Pero la guerra no va de eso, sino de intereses geopolíticos clave. A veces, también es una forma de desviar la atención de los problemas internos. Pero sí hay algunos factores o elementos que tienen en común todas las guerras: las atrocidades, la violencia, el descontrol y el caos. Pero hay uno, que se suele pasar siempre por alto, que es la lucha de clases. Hay una frase muy ilustrativa de un piloto alemán llamado Erich Hartmann que dice: “la guerra es un lugar donde jóvenes que no se conocen y no se odian se matan entre sí por decisión de viejos que sí se conocen y se odian, pero no se matan”. Pensadlo, ¿quién pone la sangre y quién se lleva los beneficios?
Para mí, una guerra que creo que ilustra muy bien esto es la de las Malvinas. Puede parecer un conflicto menor. Además, es un conflicto curioso por darse en plena guerra fría entre dos contendientes del mismo bando (el occidental), con dos gobiernos ultraliberales (Thatcher y la Junta Militar Argentina). Ambos gobiernos mandaron a un puñado de soldados a luchar en un conflicto que ni les iba ni les venía, por unas islas remotas y escasamente habitadas. Ambos gobiernos intentaron utilizar el conflicto de forma propagandística, uno, el británico, con éxito. Ambos gobiernos, también, mintieron a sus respectivas poblaciones, y ambos respondieron a intereses particulares. Es cierto que existen particularidades. A Thatcher, aquél conflicto caído del cielo le vino que ni pintado,las fuerzas de ataque británicas eran, en esencia, tropas de élite y profesionales frente a los conscriptos argentinos.
La guerra es terrible. En ella se sacrifican los que menos tienen a ganar, es cruel y violenta y muestra, sin duda, la peor cara del ser humano. Pero, y creo que a nadie le sorprenderá, siempre hay rosas que crecen en la mierda. En mitad de la violencia, del caos, de la desesperación y de la injusticia más grande, también podemos ver la mejor cara del ser humano. Me gustaría cerrar haciendo mención a un hombre del que no hemos hablado, porque nos hemos centrado en otras cuestiones, pero creo que merece al menos ser referenciado. Hablamos de un hombre condecorado por ambos países por su actuación en el conflicto. Me refiero a Richard "Rick" Jolly, un médico de la Marina Real Británica, que se negó a hacer distinciones entre los heridos, atendiendo con indiferencia de la nacionalidad, y priorizando la gravedad de las heridas, salvando a muchos soldados argentinos, y obviamente británicos, de la muerte. Rick es la nota positiva de todo este conflicto: alguien que nos enseña que, incluso en la peor situación de todas, todavía podemos decidir cómo afrontar la realidad.
Como sabeis, nuestros egregios gobernantes no cesan en su intento por socabar nuestra privacidad y derechos digitales.
Desde 2021 cuando la norma original se creo llevamos con esta historia. Chat Control 2.0 fue tumbada en Europa después de campañas masivas de correos a los eurodiputados. Pero como los defensores de los niños no cejan en su intento y este lunes se volvia a votar en la comisión LIBE (Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior del Parlamento Europeo).
Para quien no lo sepa esta comision se encarga de proteger las libertades civiles y los derechos humanos tal como se describen en la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea de cualquier tipo de abuso del que tanto se da en estos tiempos.
Para sopresa de todos, en la votacion de este lunes se rechazó extender la normativa actual. La votación terminó 38 a 28, con 3 abstenciones, bloqueando por ahora la propuesta
www.heise.de/en/news/Setback-for-the-Commission-EU-MEPs-let-chat-contr
La normativa que lleva de forma temporal, desde 2021, permite a empresas como Meta, Google o Microsoft escanear automáticamente mensajes e imágenes privadas para detectar material de abuso sexual infantil. La Comisión quería prorrogar esta excepción, mientras la resistencia critica el evidente riesgo para la privicidad y la deriva tecnofascista de Europa.
Si teneis curiosidad, este fué el voto de los eurodiputados españoles que forman parte de la comision:
www.europarl.europa.eu/committees/en/libe/meetings/votes
Javier Zarzalejos (PP, grupo EPP) → A favor
Juan Fernando López Aguilar (PSOE, grupo S&D) → A favor
Maite Pagazaurtundúa (Ciudadanos, grupo Renew) → A favor
Jorge Buxadé Villalba (Vox, grupo Patriots/ID) → En contra
Si amigos, el calvo del Opus de Vox votó en contra mientras que el PPSOE y Ciudadanos (aún existen?) votaron a favor de darle vuestros mensajes a Zuckerberg and Cia. Asi que a lo que mi respecta chapeau por el.
Aun así, el debate no ha terminado. El Parlamento Europeo en pleno podría volver a tratar el asunto próximamente, otra vez, hasta que salga aprobado por sus cojones morenos.
Queda preguntarse que pasa con los medios de desinformación de este pais. Y a quien se deben.

Acabo de tener una, entre curiosa y surrealista, conversación con mi peluquero. Según sus "fuentes" el dinero recaudado para los damnificados de la DANA se lo han quedado los "golfos del gobierno". Ha insistido cariacontecido y con una inocultable indignación en sus gestos, que han desaparecido 20 millones de euros y nadie sabe dónde están.
Pillado en renuncio, al no estar muy al tanto de los antecedentes, le empiezo a argumentar.
-Me extraña, ¿sabes por qué? Porque la primera que reclamaría su gestión sería la propia comunidad autónoma.-
-Pues lo puedes ver en Internet.-
-No sé, pero eso es mucha pasta como para que la oposición no hubiera salido en tromba contra el gobierno.-
Bien, estaba bastante picado por la curiosidad y me he puesto a indagar un poco, así como perder el tiempo de una forma bastante ignominiosa, para ver qué sacaba en claro para así poder determinar si la información de la que disponía este hombre podría ser una reinterpretación de muchos hechos, algunos un tanto confusos, deliberadamente publicados por medios como El Debate y The Objetive, así como El Plural.
Sintetizando, ha habido dos cantidades distintas recaudadas por cauces administrativos y reglados.
El primero de 12-13 M€ recaudados y gestionado por la Generalitat en la cuenta oficial abierta por el gobierno de Carlos Mazón.
El segundo de aproximadamente 30 M€ recaudados y gestionados Gobierno Central.
Fuentes como Newtral o Maldita aclaran que el dinero no ha "desaparecido", sino que los procesos de fiscalización administrativa son extremadamente lentos, lo que genera una percepción de falta de transparencia.
Obviamente, El Plural ha insistido con el inicial oscurantismo de la Generalitat y El Debate y The Objetive se han cebado con la elafantiásica demora sobre la transparencia y origen de los fondos por parte del Gobierno Central.
Hay una tercera pata en esta reinterpretación particular de nuestro protagonista del dinero recaudado y creo que aquí es donde está la clave de la obtusa percepción de este buen hombre.
Hay organización, La Revuelta, de ideología ultraderechista y vinculada directamente con Vox, que SÍ ha metido mano en la caja del dinero que recaudó supuestamente para los daminificados. Existiendo grabaciones documentadas de algunos de sus miembros afirmando que, de los cientos de miles de euros recaudados, (es una estimación sin confirmar), gran parte se lo quedaron, no para ayudar a los damnificados, sino para uso propio.
Al parecer, mi estimado peluquero, demostrando un extraordinario ejercicio de creatividad y, probablemente, asaeteado por su intenso sesgo regre, ha reorganizado los datos anteriores en su base de datos mentales con el resultado de elaborar una buena mélange de ideas propias en el que el principal protagonista del montante desaparecido eran los golfos del gobierno, a los que habría que echar cuanto antes. Cuando en realidad, si ha habido unos auténticos golfos, han sido los niñatos neofascistas de esa organización vinculada con el partido verde.
Así de bien gestionadas están las molleras del personal.
Esta frase, atribuida comúnmente a Fredric Jameson o Slavoj Žižek, fue popularizada por Mark Fisher, donde describe el "realismo capitalista".
Estoy leyendo su libro Realismo Capitalista. ¿No hay alternativa? y me he dicho de compartir algunos fragmentos iniciales, por no alargar mucho el artículo:
—El pasado se repite una y otra vez bajo la forma de la nostalgia y la retromanía.
—¿Y si los desórdenes en la memoria tan comunes en la juventud no fueran sino la consecuencia de una parálisis en el sentido de la temporalidad y la sensación de estar viviendo dentro de un presente continuo sin comienzo ni fin, día tras día?
—Una cultura que solo se preserva no es cultura en absoluto.
—La ideología capitalista en general, según Žižek, consiste justamente en la sobrevaloración de la creencia en el sentido de una actitud subjetiva interna, distinta de las creencias que manifestamos en nuestra conducta.
—Lo que debemos tener en mente es tanto que el capitalismo es una estructura impersonal hiperabstracta como que no sería nada sin nuestra cooperación.
—Al buscar que una parte de las ganancias de las ventas de los productos particulares se destinen a buenas causas, Product Red encarna la fantasía de que el consumismo occidental, lejos de estar intrínsecamente implicado en la desigualdad global sistémica, puede más bien contribuir a resolverla. Lo único que tenemos que hacer es comprar los productos correctos.
—Solo hay que observar el establecimiento de zonas culturales «alternativas» o «independientes» que repiten interminablemente los más viejos gestos de rebelión y confrontación con el entusiasmo de una primera vez. «Alternativo», «independiente» y otros conceptos similares no designan nada externo a la cultura mainstream; más bien, se trata de estilos, y de hecho de estilos dominantes, al interior del mainstream. Nadie encarnó y lidió con este punto muerto como Kurt Cobain y Nirvana. En su lasitud espantosa y su furia sin objeto, Cobain parecía dar voz a la depresión colectiva de la generación que había llegado después del fin de la historia, cuyos movimientos ya estaban todos anticipados, rastreados, vendidos y comprados de antemano. Cobain sabía que él no era nada más que una pieza adicional en el espectáculo, que nada le va mejor a MTV que una protesta contra MTV, que su impulso era un cliché previamente guionado y que darse cuenta de todo esto incluso era un cliché. El impasse que lo dejó paralizado es precisamente el que había descripto Jameson: como ocurre con la cultura posmoderna en general, Cobain se encontró con que «los productores de la cultura solo pueden dirigirse ya al pasado: la imitación de estilos muertos, el discurso a través de las máscaras y las voces almacenadas en el museo imaginario de una cultura que es hoy global».[ 2] En estas condiciones incluso el éxito es una forma del fracaso desde el momento en que tener éxito solo significa convertirse en la nueva presa que el sistema quiere devorar. Pero la angustia fuertemente existencial de Nirvana y Cobain, sin embargo, corresponde a un momento anterior al nuestro y lo que vino después de ellos no fue otra cosa que un rock pastiche que, ya libre de esa angustia, reproduce las formas del pasado sin ansia alguna. La muerte de Cobain confirmó la derrota y la incorporación final de las ambiciones utópicas y prometeicas del rock en la cultura capitalista. Cuando murió, el rock ya estaba comenzando a ser eclipsado por el hip hop, cuyo éxito global presupone la lógica de la precorporación a la que me he referido antes. En buena parte del hip hop, cualquier esperanza «ingenua» en que la cultura joven pueda cambiar algo fue sustituida hace tiempo por una aceptación dura de la versión más brutalmente reduccionista de la «realidad».

No aprenden en El Economista a la hora de calcular variaciones porcentuales y titulan que el salario en el sector público es un 20,3% superior al del sector privado, cuando es realidad es que el del sector privado es un 20,3% inferior al de sector publico, que no es lo mismo. Si la base media de cotización era de 2.853,5 euros para los empleados públicos y 579 euros menos para el resto, quedaría en 2.274,5 euros, luego la de los empleados públicos es un 25,5% superior (2.853,5/2.274,5=1,255);y, de forma equivalente, la de los privados es un 20,3% inferior a la de los públicos (2.274,5/2.853,5=0,797).
El que voy a exponer no es el único caso, seguramente hay cientos iguales, pero éste me ha llamado la atención tras ver este vídeo:
twitter.com/TuiteroSismico/status/2036877424764547358?s=20
El alcalde de Margaliot, en Galilea, una población en una punta de tierra embutida entre los Altos del Golan y el Líbano, y cercana a la frontera de ésta última, se queja amargamente de que tanto su asentamiento como los de Misgav Am, Teshuba y Gader, limítrofes con el Líbano, están siendo bombardeados y destruidos por los cohetes de Hezbollah, y lo expone a pesar de la censura militar.
Me ha llamado la atención el nombre compuesto de "Misgav Am" y me ha dado por buscar información. Tanto Margaliot como Misgav Am son poblaciones israelíes fundadas poco antes o poco después de 1948, pobladas por gente venida de Irak, de Yemen, de Turquía, de Sudamérica, de Europa…
¿Sobre tierra libre? No, sobre Hunin. Misgav Am se fundó en 1945 en las afueras de Hunin, una población palestina cuyo rastro arqueológico nos lleva a la 1.ª Edad de Hierro, 1.200 años antes de Cristo. Cuenta con un castillo medieval, el Chastel Neuf, construido en el s.XII por los Cruzados:
Hunin pasó por varios mandatos, desde los romanos a los árabes, desde líderes locales hasta el Imperio Otomano, Francia o Inglaterra, pero, que se sepa, siempre conservó a sus habitantes, con idas y venidas, como cualquier población, pero manteniendo población autóctona, básicamente una mezcla de los cananeos y amorreos originales que habitaba la zona desde siempre y los árabes que invadieron la zona en el s.VII. Eran musulmanes chiíes.
Hasta que llegó 1948. El año de la Nakba, "la catástrofe", la limpieza étnica de árabes llevada a cabo por Israel. En agosto de ese año, sabiendo que se acercaban fuerzas israelíes del Palmach, la élite de las fuerzas de asalto de la Hagana, la fuerza paramilitar israelí, casi la totalidad de los más de 1.600 habitantes de Hunin huyeron al Líbano.
Quedaron unos 400 habitantes.
Esos 400, junto con el resto de los habitantes que quedaron, como ellos, remanentes en otras poblaciones cercanas de la región después de que la mayoría de sus pobladores hubiera huido, un total de unos 4.700, con tal de permanecer en su tierra, en sus casas, les trasladaron a los israelíes su voluntad de ser buenos ciudadanos de Israel. Habían vivido bajo muchos señores, no les importaba uno nuevo, siempre que pudieran seguir en sus casas. La petición se elevó al Gobierno israelí, recibiendo incluso el apoyo entusiasta de Bechor-Shalom Sheetrit, Ministro para las Minorías. Éste trasladó la petición, con su apoyo explícito (siendo chiíes, sería bueno para una relación amistosa con el Líbano), a la presidencia.
La propuesta fue rechazada.
El nuevo señor no quería viejos súbditos, quería sus tierras. Iban a llegar judíos de todas partes del mundo, e iban a necesitar sitio.
En este documento, fechado en septiembre del '48, se detallan las órdenes a las tropas que debían asaltar el pueblo otra vez, con una descripción previa de las circunstancias políticas e históricas:
"Esta es la orden de septiembre. Similar a la de Dir Yasin y otros casos. Cualquier intento por parte de los aldeanos de manifestar sus intenciones pacíficas o su disposición a vivir bajo la soberanía israelí resultaba inútil. En muchos casos como estos, estaban condenados tanto si se resistían como si no.
1. Enemigo: La aldea de Hunin fue desalojada durante un intercambio de disparos en los alrededores de Manara (una colonia judía en la Alta Galilea); es posible que sus habitantes hayan regresado entretanto.
2. Nuestras fuerzas: Pelotón G
Dos unidades de zapadores del Pelotón Auxiliar [y algunos detalles más como este]
3. El objetivo: irrumpir en la aldea de Hunin, matar a varios hombres, tomar otros prisioneros, volar algunas de las casas de la aldea y quemar todo lo que sea inflamable [literalmente, todo lo que se pueda quemar].
En el resto del documento se señala que los zapadores llevarían consigo 250 kilos de TNT.
En realidad, «varios hombres» fueron veinte; «algunas de las casas», fueron veinte casas y la mezquita."
En el asalto militar, como dice el documento, pues "lo típico" en esos asaltos militares en los que se pretende aterrorizar a la población para que se vaya: 20 hombres muertos, varias mujeres violadas, una veintena de casas quemadas, la mezquita del pueblo derruida…
Los pobladores de Hunin que sobrevivieron al ataque huyeron al Líbano. Misgav Am, el asentamiento israelí de las afueras, empezó a expandirse sobre lo que fueran las casas y las tierras de los árabes. Margaliot sería fundada en 1951, al sur de la población, también sobre los restos de Hunin.
Así que Misgav Am (y Margaliot, y otros dos o tres asentamientos israelíes más), son Hunin, y Hunin es ahora Misgav Am y esos asentamientos.
Como dije al principio, ésta no es sólo la historia de Hunin, es la de varios centenares de pueblos palestinos que han sufrido exactamente el mismo destino, o incluso peor. Y sus actuales habitantes, muchos de los cuales llegaron cuando ya no había ni casas ni habitantes originales, porque el Estado israelí había empezado a construir encima, ni siquiera conocen la historia de los que allí vivían, de las atrocidades llevadas a cabo por los sionistas para que ellos tuvieran dónde vivir, ni siquiera saben que allí había antes un pueblo árabe, o su nombre.
Es la historia de una usurpación.

En El Economista siguen son su persistente error de confundir que cuando la cantidad A es un tanto por ciento mayor que la cantidad B, la cantidad B es el mismo tanto por ciento menor que la cantidad A. El sueldo de los hombres es un 20% (19,9%) mayor que el de las mujeres; pero el sueldo de las mujeres es un 16,6% menos que el de los hombres.


Publica Cinco Días que Moeve (antigua Cepsa) ha multiplicado sus beneficios por 2,7 al pasar de 92 millones en 2024 a 341 millones en 2025. Es evidente que esto es falso (341/92=3,7) y que los beneficios se han multiplicado por 3,7. El error viene de confundir incremento porcentual con factor multiplicativo: los beneficios se han incrementado un 270% que equivale a multiplicarlos por 3,7.
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Tras leer esta noticia me he acordado de esto.
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Las fechas más sobresalientes de la gigantesca operación de rescate submarino, que ha supuesto el trabajo intenso de ochenta días de la «task-force» en la zona de Palomares fueron las siguientes:
17 de enero. — Al chocar un «B-52», del Mando Estratégico Norteamericano, con su avión nodriza «KG-135» durante una maniobra de repostar en vuelo, sobre la costa española, el avión cayó a tierra y con él cuatro bombas nucleares.
18 de enero. — Los equipos de especialistas encuentran tres de los artefactos en tierra. Falta una bomba.
28 de enero. — El mando norteamericano decide enviar o Palomares los sumergibles de bolsillo «Alvin» y «Aluminant», para intentar localizar la bomba en el fondo submarino cercano a la playa.
5 de febrero. — Un pescador español, Francisco Orts Simó, encuentra la «caja negra» que encierra el sistema secreto del dispositivo detonador del artefacto.
11 de febrero. — E1 submarino «Alvin» resulta averiado al chocar con uno de los navíos de la «Task-Force» a consecuencia del fuerte oleaje provocado por el temporal.
13 de febrero. — Un avión de transporte norteamericano «Globemaster», que transporta vehículos y material para el Campamento «Wilson» de Palomares, se estrella en Sierra Nevada y mueren los ocho hombres de su tripulación.
7 de marzo. — El embajador de los Estados Unidos en España, Mr. Bidle Duke, acompañado del ministro de Información y Turismo, don Manuel Fraga Iribarne, otras personalidades y periodistas se bañan en ía playa de Palomares, cuyas aguas no tienen radiactividad alguna.
13 de marzo. — La tierra levemente contaminada empieza a enviarse en bidones metálicos a los Estados Unidos, al cementerio atómico de Carolina del Sur.
17 de marzo. — La bomba es localizada a cerca de ochocientos metros de profundidad por el submarino «Alvin», que la fotografía aprecia envuelta en su paracaídas e intacta.
21 de marro. — Al romperse el cable con que habían conseguido sujetarla, la bomba se desliza varios metros y se sitúa en peores condiciones, más difíciles de recuperación.
25 de marzo. — Ante las nuevas dificultades que ofrece el rescate del artefacto, el mando de la «Task-Force» decide pedir al Pentágono el ingenio recuperador de torpedos «Curv».
28 de marzo. — Llega a Palomares el «Curv», dotado de cámaras de televisión y pinzas articuladas para la extracción de objetos del fondo submarino. La profundidad a que puede operar este aparato es sólo de 600 metros y sus pinzas no abarcan la anchura del artefacto que yace en la sima de Palomares.
1, 2, 3, y 5 de abril. — Se abre paréntesis informativo, mientras los técnicos trabajan intensamente en adaptar el «Curv» a las necesidades de la operación de rescate.
7 de abril. — La bomba es recuperada intacta.
Fuente: La Vanguardia Española, viernes 8 de abril de 1964.

Publica Actualidad Económica un artículo sobre los créditos rápidos donde las TAEs indicadas en los distintos ejemplos que destacan son errónea. Los cálculos correctos serian los siguientes:


Indican en El Economista que la sentencia sobre los aranceles de EEUU hará aumentar la deuda en 2,4 millones. Cantidad ridícula que solo pueden ser billones.
Aunque es algo no raro en El Economista, que aquí se quedan muy cortos, pero en otras ocasiones se pasan cinco pueblos, como en esta tabla sobre de datos económicos de Castilla y León, donde han puesto en las exportaciones millones, cuando deberían ser miles de euros.

Los americanos se han comprado un canal en Panamá
Han liberado medio mundo que no se quería liberar
Los americanos ponen bombas al servicio de la libertad
Sus antepasados exterminados por el bien de la
Comunidad
Abelica, abelica, abelica
Abelica Imperial
Abelica Espacial
Abelica dododo
Abelica Napalm
Abelica Tarzán
Abelica dododo
Abelica, abelica, abelica
Eres de chicle y napalm
Los abelicanos nos regalan bolas de colores pero a
Cambio han instalado una base de radar de seguimiento
Espacial
menéame