Tras sufrir una crisis suicida, en febrero del 2024 una paciente fue derivada de la sanidad pública en el Hospital de Día del pasaje Córcega de Barcelona, que gestiona la Fundación CPB, para seguir su tratamiento. En la primera sesión, pidió hacer el tratamiento en catalán, pero se encontró que al cabo de dos días el enfermero le atendía en castellano y no podía cambiar de lengua.Ante su queja, la psiquiatra le dijo que no podía pedir a los trabajadores del centro que hablaran en catalán y, por tanto, no le podían garantizar el tratamiento