«No va a encontrar trabajo en la industria. Es el fin para ella, al menos en el mundo del cine», comentan expertos del sector. Este hecho no hace más que agrandar la proeza de la profesional, que se ha convertido en una de las pocas norteamericanas que, teniendo un espacio para expresar su opinión en público, no ha dudado en aprovecharlo para denunciar la barbarie.