Lo normal, casi siempre, la historia del motor se ha contado casi siempre separando dos mundos: el de las motos y el de los coches.
Sin embargo, en los primeros años del siglo XX esa división apenas existía. La industria estaba naciendo y muchos fabricantes no tenían claro si su futuro pasaba por dos ruedas o cuatro. O por cualquier cosa que llevase un motor.