El tabaco, Rosalía, no es libertad. Es un producto de corporaciones con un pasado esclavista y un presente que demuestra que no se han alejado de esas raíces, que no sólo esclaviza al individuo a través de la adicción, sino que impone al conjunto de la sociedad una factura sanitaria, económica y de libertades intolerable. El objetivo prioritario de la industria tabaquera son los niños y adolescentes: personas sin capacidad legal ni madurez neurológica para consentir. Sin nuevos adictos jóvenes, la industria desaparece.
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Además, ella sabrá. Con lo que gana ahora mismo seguramente se hará produstora, finluenser o vaya ustep a zabel
No se explica que no tengan restricciones y gravámenes similares a los del tabaco.
Cuando se enciende la mecha prohibicionista es lo que pasa... que hasta los que se alegraban por fastidiar a otros lloran cuando les toca irremisiblemente a ellos.
aguanto la insalubridad de las mierdas y meadas de vuestros perros en la puerta de casa y por todas partes hasta en las playas además de sus insoportables ladridos cuando os los dejais solos encerrados en el piso,
me intoxico con los residuos tóxicos de los envases de plastiquito de todas esas porquerías que coméis y te encuentras… » ver todo el comentario