"La maternidad me ha arrebatado la salud, el tiempo, el dinero, la fuerza y el cuerpo". "El precio es demasiado alto y las consecuencias son permanentes". La profesora, de unos 40 años, forma parte de una comunidad oculta de mujeres que se arrepienten de haber sido madres. Este arrepentimiento rara vez se expresa en voz alta. "Me arrepiento de haber tenido hijos y de haberme convertido en madre, pero amo a los hijos que tengo... No querría que no estuvieran aquí, simplemente no quiero ser madre".