Una nueva investigación reveló que al menos 111 sustancias cuyo estatus de seguridad se desconoce han sido añadidas a alimentos, bebidas y suplementos vendidos en Estados Unidos sin alertar a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA). “Las empresas alimentarias están decidiendo por sí mismas añadir en secreto ingredientes químicos no revisados a sus productos, en lugar de seguir las directrices federales vigentes para garantizar que los alimentos sean ‘generalmente reconocidos como seguros’ (GRAS, por sus siglas en inglés)”