Lo prometido es deuda...

Esta parte cada cual se la tiene que gestionar como buenamente pueda. Yo en otoño cual ardilla desquiciada recojo nueces.
Saco caja y a cascar, el resultado 123 gramos. Y no llegué al 25 porque estaba hasta el higo. Y aún así la proporción quedó bien.

Una vez consigues sortear el tedio de partir las nueces, las metes en una bolsina zip y con un rodillo las apalizas. Saca tu ira!!! (Pero no mucho que no queden como polvo)
Y ya luego a tostar. Y cuando estén las dejas donde no estorben y sigues con lo siguiente.

Cortar setas, un bol, tazón de desayuno o como lo llameis. Y media cebolla. Que procedes a pochar y dos minutos después añade las setas y cuando esté todo bien hecho...

Añades las nueces, sal y pimienta y lo dejas a fuego bajo hasta que esté seco.
Y empezamos bechamel:
100 gr mantequilla
700 ml de leche entera
100 gr harina tamizada (esto es importante)

Derrites la mantequilla y cuando esté liquida le echas la harina tamizada y revuelves con ganas.
(Pero ojo! Esto es una maratón. Sed listos no gasteis toda la energía de primeras. Sin prisa pero sin pausa)

Vais incorporando la leche a poquitinos, cuando este bien integrada echáis un poco más y nunca, nunca, nunca se deja de revolver.

Cuando ya no quede leche echar sal. Tiene que quedar suave, cremosa, sin grumos.

Llegados a este punto se mezcla con las nueces, setas y demás y se extiende sobre una bandeja. Se tapa con film, es importante que esté en contacto con la bechamel, así evitar que quede costra dura en la parte de arriba.
Y ya cuando enfrie un poco a la nevera. Yo lo tuve unas siete, ocho horas y cuando lo saqué estaba perfect.

Y procedemos al tedio de enhuevar y panrrallar.

Y aquí cada maestrillo tiene su librillo. Yo corto cuadradinos, les doy una primera pasada por pan rallao para evitar quedar pegañosa. Les doy forma, huevo y pan rallao.
Las dejo así colocadas y evitando que se toquen porque tal como están las meto la congelador. Y mañana cuando estén como una piedra las meto en bolsita zip y ocupan menos espacio.

Freír y Chim Pum!
(Están ricas como ellas solas! Cremosinas con esa nuez que te encuentras y le da un poco de textura crunch pero sin joder la suavidad de la croqueta)
Receta antroxu (carnaval) por excelencia.
Mientres los facia, acordeme la mi güela. Metieste na so casa y golía a frixuelu, entraves na cocina y na mesa había un platau d'ellos.
Yeren como papel de fumar. Nun toy al nivel, pero como diz la mi ma, cortando cojones se aprende a capar...

Mezclar cuatro cucharadas de azúcar con dos huevos.

Añadir 400 ml de leche. Revolver. Y una cucharada de anís.

Tamizar 150 gramos de harina.

Cuando este todo mezclado y si no estáis muy fartones, lo suyo es meterlo en la nevera una hora. Pero si hay fame, pasáis a la sartén.

Importante sartén antiaderente. Una gotina de aceite para evitar que se pegue. Y echáis la menor cantidad posible pero que cubra toda la sartén.
Esto requiere práctica, así que no os frustreis. Yo que soy novata tengo un cosu al lao, si me paso echo el excedente y así me quedan un pelín más finos.

Normalmente, según vas echando al plato se le tamiza azúcar por encima. Pero como los iba a rellenar mejor no.
Por otro lado. Con la misma receta pero sin azúcar y anís y añadiendo sal. Hago unos frixuelos reyenos de centollu que están que te mueres. Ya subiré receta un día que tenga centollín (receta que le robé a papá por cierto)
Esta receta es muy sencilla y los ingredientes son fácilmente intercambiables. Si no te gustan los rebozuelos, puedes usar champiñones, setas de cardo, trompetillas, sitakes, etc. Lo mismo ocurre con el queso, si no te gusta el rulo puedes cambiar por cualquier otro (aunque si tiene un sabor demasiado intenso, como ocurre con quesos como los azules o el feta, puede tapar el resto de sabores). Soy de la vieja escuela, no peso la comida, la calculo a pizcas, poquicos y puñados. Como no es repostería, no necesitas medidas exactas, deja volar tu imaginación
Ingredientes:
1 patata hermosa por comensal.
1 yema de huevo por patata.
1 cebolla roja de tamaño mediano-pequeño por cada dos patatas (puede no ser morada pero queda muy resultona a la vista)
1 puñadico de rebozuelos secos por patata (si usas setas frescas deberás echar un puñadico más generoso)
1 medallón pequeño de rulo por cada dos patatas (si el medallón es grande, echa cuentas)
Si usas setas que no estén deshidratadas y tienes a mano un poco de caldo de verduras o carne, estupendo.
Queso parmesano
Trufa (totalmente opcional, pero queda rica, obviamente, es trufa, cómo no va a estar deliciosa).
Preparación:
Lava las patatas, salpimentalas estando húmedas, mételas en papel albal y ponlas a asar en el horno (normalmente, temperatura 200º, calor arriba y abajo, en patatas grandes se necesita una hora). Puedes comprobar que están bien cocidas pinchando con un palillo o brocheta que debe entrar con absoluta facilidad.
Mientras las patatas se asan, pon a hidratar los rebozuelos. Para ello, pon agua a hervir en un cazo (no pongas un exceso de agua calcula un vasito de agua por puñadico de setas). Cuando el agua hierva, la apartas del fuego y echas las setas. Las dejas infusionando cerca de una hora.
Mientras se asan las patatas y se hidratan las setas, pica la cebolla y póchala en una sartén.
Escurre los rebozuelos hidratados (importante, reserva el agua donde los has hidratado, que se habrá puesto de color marrón oscuro). Pícalos (no demasiado pequeños) y añádelos a la cebolla pochada hasta cocinarlos.
Saca las patatas del horno cuando estén asadas, córtalas longitudinalmente, vacíalas con una cuchara y cuidado, no queremos que se rompan, y echa el contenido en un bol. Añade a ese bol la mezcla de cebolla y setas, el queso rulo, la yema, salpimenta y añade (poco a poco, vete poco menos que a cucharadas) algo del líquido de hidratar las setas (si te pasas y queda muy líquida la mezcla no podrás rellenar las patatas). Lo que sobre del líquido puedes aprovecharlo para hacer risoto, por ejemplo. Mezcla bien los ingredientes. Si has usado setas frescas, en lugar del agua de hidratar los rebozuelos puedes usar un poquito de caldo que tengas a mano. Si no tienes, tampoco pasa nada.
Salpimenta las patatas vacías, rellénalas, ralla un poco de trufa y un poco de queso parmesano por encima y gratínalas en el horno.
Para acompañar, es perfecta una ensalada verde y crujiente, sin aliños pesados.
Hace unos días asistí en primera persona a la confidencia de un conocido que presumía de conocer el auténtico e infalible remedio para los constipados, gripes y otros malestares similares.
Este personaje, de sesenta y muchos años —una edad importante—, la verdad es que aparenta muchos menos. Se jubiló oficialmente hace unos meses (era autónomo), aunque sigue trabajando; se mantiene muy activo y, si te dice que tiene 58 años, pues nadie podría discutirlo.
Es un señor que se podría encuadrar en un perfil bastante reconocible en estos tiempos y que a muchos nos puede resultar familiar. Permítaseme hacer una breve lista de algunas de sus particularidades:
Hace unos días tuve la suerte de que me revelase el verdadero secreto para evitar gripes y constipados. Lo que escribo a continuación, juro por lo más sagrado, salió de su boca tal cual:
Su mujer trabaja en la limpieza de un gran hospital. Cada vez que nota que se va a poner malo, le pide a su mujer que le traiga amoxicilina, pero no en pastillas: de la de inyectar. La pone en un vaso, añade un poco de agua y se la bebe.
Y mano de santo. Al día siguiente se siente como nuevo, oiga.
Después de intentar explicar qué es un antibiótico, para qué sirve y para qué no sirve, cómo se usa… tiré la toalla.
De toda esta historia no sé qué es lo peor: la peligrosa ignorancia, sacar medicinas de un hospital de forma ilegal y que nadie las eche en falta, el uso absurdo de los antibióticos, la estulticia del susodicho…
Supongo que las probabilidades de que el mundo se acabe por una simple infección aumentan cada día que pasa.
Qué pena.
menéame