A lo largo de la historia, en diferentes culturas, el tiempo se ha concebido de maneras diferentes. Una es el tiempo cíclico típico del pensamiento oriental: el tiempo es una rueda que gira, el universo vuelve a empezar, Brahma crea, Shiva destruye, y comienza de nuevo, como en el eterno retorno de Nietzsche. La concepción del tiempo lineal, que empieza en la creación y acaba en el Juicio Final, es propia de Occidente, y así la recogió, secularizada, la modernidad ilustrada.