"Hace unas semanas, dos preciosas niñas chinas llamadas Lulu y Nana llegaron al mundo llorando, tan sanas como cualquier otro bebé". Así comenzaba el vídeo en el que He Jiankui, profesor de la Southern University of Science and Technology de China, anunciaba en noviembre de 2018 el nacimiento, por primera vez en la historia, de bebés modificados genéticamente de forma intencionada.
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Fácil: lo decide la empresa para la que trabaja el científico. Y lo decide en función de la rentabilidad que pueda sacar de la patente.
Todos los avances podrían tener consecuencias fatales, los que ya se han conseguido -v.g. bombas nucleares, virus a la carta, IA, etc- y los que están por venir. Y hasta que no haya una catástrofe, creo que no se detendrán dichos avances, porque es consustancial al ser humano. Ir más allá...hasta que lo rompes