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Más de 1.700 personas permanecen confinadas a bordo de un crucero que llegó durante la noche del martes al miércoles a Burdeos procedente de Brest, tras la muerte de un pasajero y la sospecha de una infección digestiva aguda, según informaron las autoridades sanitarias. Entre los 1.233 pasajeros, en su mayoría británicos e irlandeses, además del fallecido —un hombre de más de 90 años—, unas cincuenta personas han presentado trastornos gastrointestinales y se están realizando análisis para detectar una posible presencia de norovirus.