@blackheart1980 Para anécdota hilarante cuando el verano pasado, antes de entrar al lujoso despacho de un pseudo-oligarca ruso (nº setenta y pico más rico según la lista forbes local) se me rompieron los pantalones en un sitio muy delicado al enganchármelos con una especie de gancho en los almacenes de su empresa... suerte que llevaba una chaqueta que me llegaba por debajo del trasero La secretaria venga insistir en que le diera la chaqueta y yo diciéndole que gracias, que tenía fresquillo, todo eso bajo la atenta mirada de sus seguratas y el personal que pasaba por el pasillo en mangas de camisa en pleno mes de agosto