▬ En Alemania, te tomas una cerveza y te invitan a dos más.
▬ Pues aquí en España te invitan directamente a la primera, a la segunda y la tercera, después subes al piso de arriba, echas un polvo y cuando bajas te invitan a otra.
▬ ¡Venga ya! ¿Cuándo te ha pasado eso?
▬ A mí nunca, pero a mi hermana un montón de veces.
@josde Ya he visto el comentario. En una noticia, por cierto, que casi todo el mundo ha interpretado mal, porque casi todos los comentarios hablan de que el estado va a acceder a nuestras búsquedas en Google y la noticia dice otra cosa.
@vazana Tan sencillo como lograr que participe absolutamente todo el mundo de forma obligatoria, incluyendo gente en mitad de la selva que no tenga contacto con la civilización moderna. @Pertinax@Catapulta@Asmode0@ronko
Y sin embargo, en Raissa hay a cada momento un niño que desde una ventana ríe a un perro que ha saltado sobre un cobertizo para morder un pedazo de polenta que ha dejado caer un albañil que desde lo alto del andamio exclama: —¡Prenda mía, déjame probar!— a una joven posadera que levanta un plato de estofado bajo la pérgola, contenta de servirlo al paragüero que celebra un buen negocio, una sombrilla de encaje blanco comprada por una gran dama para pavonearse en las carreras, enamorada de un oficial que le ha sonreído al saltar el último seto, feliz él pero más feliz todavía su caballo que volaba sobre los obstáculos viendo volar en el cielo a un francolín, pájaro feliz liberado de la jaula por un pintor feliz de haberlo pintado pluma por pluma, salpicado de rojo y de amarillo, en la miniatura de aquel libro en que el filósofo dice: "También en Raissa, ciudad triste, corre un hilo invisible que enlaza por un instante un ser viviente a otro y se destruye, luego vuelve a tenderse entre puntos en movimiento dibujando nuevas, rápidas figuras de modo que a cada segundo la ciudad infeliz contiene una ciudad feliz que ni siquiera sabe que existe”.
Según la mitología, había una mujer en Grecia llamada Casandra, tenía el don de ver el futuro, y la maldición de que nadie la creyese jamás. Hoy se ha perdido Maya coma y yo creo saber cómo se sentía Casandra.
Cada día me gustan más María Jesús Montero y Yolanda Díaz, porque son pura elegancia y además se conservan estupendamente.
Del partido de esta, me gustaba muchísimo Andrea Levi (hace tiempo que no la veo).
Rosalia: Peazo puta
Zendoya: Liar, liar, liar.
Rosalía: Que te cojo y te rajo
bsky.app/profile/badwolf48f.bsky.social/post/3mkzby6spn22n
Definitivamente, en español se insulta mejor.
@Amperobonus
▬ Pues aquí en España te invitan directamente a la primera, a la segunda y la tercera, después subes al piso de arriba, echas un polvo y cuando bajas te invitan a otra.
▬ ¡Venga ya! ¿Cuándo te ha pasado eso?
▬ A mí nunca, pero a mi hermana un montón de veces.
#chiste_de_yoma
La de estafas online que va a haber da miedito
Por cierto: yo también tengo que aprender. ¿Cómo se generan chatis virtuales tan buenorras?
¿Qué? ¿Qué sentido tiene eso?
Por cierto, "mis compañeros de curro", "mi negocio" => Contradicción detectada
@Pertinax @Catapulta @Asmode0 @ronko
Y sin embargo, en Raissa hay a cada momento un niño que desde una ventana ríe a un perro que ha saltado sobre un cobertizo para morder un pedazo de polenta que ha dejado caer un albañil que desde lo alto del andamio exclama: —¡Prenda mía, déjame probar!— a una joven posadera que levanta un plato de estofado bajo la pérgola, contenta de servirlo al paragüero que celebra un buen negocio, una sombrilla de encaje blanco comprada por una gran dama para pavonearse en las carreras, enamorada de un oficial que le ha sonreído al saltar el último seto, feliz él pero más feliz todavía su caballo que volaba sobre los obstáculos viendo volar en el cielo a un francolín, pájaro feliz liberado de la jaula por un pintor feliz de haberlo pintado pluma por pluma, salpicado de rojo y de amarillo, en la miniatura de aquel libro en que el filósofo dice: "También en Raissa, ciudad triste, corre un hilo invisible que enlaza por un instante un ser viviente a otro y se destruye, luego vuelve a tenderse entre puntos en movimiento dibujando nuevas, rápidas figuras de modo que a cada segundo la ciudad infeliz contiene una ciudad feliz que ni siquiera sabe que existe”.
Que sobramos muchos.