¡Un golpe maestro de la Policía Nacional que deja a los estafadores con las manos vacías y esposas en las muñecas!
En una operación que ha destapado una trama de falsedades y transferencias exprés digna de una película de suspense, los agentes de la Comisaría de Elche han detenido a tres personas –de entre 55 y 69 años– acusadas de defraudar 45.000 euros a una empresa local mediante la compra fraudulenta de dos vehículos. El cerebro: un exadministrador que usó su antiguo cargo como llave maestra para emitir facturas falsas, comprar coches con dinero robado y revenderlos a precio de saldo a cómplices, embolsándose un botín de 36.000 euros en solo meses.
¡El escándalo estalló cuando el empresario denunciante olió el humo y alertó a la UDEV, desatando una investigación que ha puesto al descubierto una red de engaños donde un coche de 26.620 euros terminó en manos de un particular por... 955 euros! ¿El colmo? Los compradores sabían del timo y jugaron su parte, convirtiendo esta "cagada" en un caso de receptación y pertenencia a grupo criminal que ya duerme en los juzgados de Elche.

La maquinación, orquestada con la frialdad de un reloj suizo, arrancó como un robo interno que nadie vio venir. El exadministrador, aún con acceso a las cuentas de la empresa ilicitana, emitió facturas fantasma sin que un solo euro entrara en caja: con los 45.000 euros transferidos desde la cuenta corporativa, se lanzó a una orgía de compras automovilísticas. Dos vehículos cayeron en sus garras, pero no por mucho tiempo: en un mes, los transfirió a una empresa pantalla por cifras ridículas, y de allí saltaron a otra sociedad y, finalmente, a un particular desprevenido –o cómplice– que pagó migajas por un tesoro robado. "La connivencia entre el denunciado y los compradores finales era evidente por los precios y modos de pago", revelan fuentes policiales, pintando un cuadro de complicidad donde cada paso era un eslabón en la cadena del engaño. ¿El beneficio neto? 36.000 euros que se evaporaron en el aire, dejando a la empresa con un agujero fiscal y emocional que duele solo de leerlo!
La investigación, un tour de force de la Policía Judicial de Elche, fue un baile de pistas que duró semanas pero culminó en redadas precisas. Todo empezó con la denuncia del administrador actual, un empresario que olió la podredumbre al revisar las cuentas y vio facturas que no cuadraban. La UDEV se puso manos a la obra: rastreó transferencias, analizó documentos y desenterró la red de empresas intermedias que servían de lavadora para el dinero sucio. "El exadministrador utilizó su condición previa para articular la trama", explican los investigadores, destacando cómo falsedades documentales y un grupo criminal improvisado convirtieron un puesto de confianza en un pozo de traición. Los tres detenidos –el cerebro y los dos receptadores– cayeron como moscas: uno por estafa y falsedad, los otros por blanquear el botín sobre ruedas. Ya en calabozos, el caso ha saltado a los juzgados de instrucción de Elche, donde un juez podría convertir estas detenciones en un juicio que muerda duro.
Este no es solo un robo de coches; es un recordatorio brutal de cómo la confianza interna puede convertirse en el arma más afilada contra una empresa. En un Alicante donde las tramas fraudulentas bullen como el sol de verano, esta operación de la Policía Nacional no solo recupera dignidad para la víctima, sino que envía un mensaje claro: ¡los timadores, por listos que se crean, terminan con las ruedas pinchadas! ¿Habrá más cómplices en el horizonte, o este trío era la punta del iceberg? En Agencia6, celebramos esta victoria que pone freno a los engaños: ¡la justicia acelera, y los estafadores se quedan a pie!
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