Eso da igual, ¿estás a favor o en contra?

Estoy cansado, lo reconozco, cansado de que me llamen facha, podemita o equidistante según sea mi interlocutor.

Vivimos una época donde la exigencia es resumirse en una línea de emoticonos de cualquier red social:

Cuadradito rojo-amarillo-morado, bandera palestina, símbolo del género femenino, arcoiris, gatito-perrito

Cuadradito rojo-amarillo-rojo, bandera española, manitas rezando, brazo musculoso, crucecita, escudo

Y tú, ¿eres de derechas o de izquierdas?

Pues depende, depende de lo que me preguntes.

Si es por los derechos del colectivo LGTBIQ+, soy un puto rojo.

Si es por el uso de bloqueadores puberales en niños de 10 años, soy un maldito facha.

Si es por el derecho al aborto, rojo.

Si es por que abortes con 16 años, sin conocimiento de tus padres, facha.

Si es por la vivienda pública y los pisos turísticos, rojo.

Si es por los okupas, facha.

Si es por salirnos de la OTAN, rojo.

Si es por desarrollar armas nucleares, facha.

Si es por la Semana Santa, rojo.

Si es por el Ramadán, facha.

Si es por los derechos de los inmigrantes, rojo.

Si es por el control de la inmigración ilegal, facha.

Y así podía seguir unas cuantas líneas más.

Estoy cansado, cansado de que para ser de izquierdas tengas que cumplir el check list completo y si discrepas en algún punto, ya seas facha.

Check list, además, que viene dictado de arriba hacia abajo, desde las estructuras de poder de los partidos a los ciudadanos y no al revés.

El Roto, lo resumía magistralmente hace ya muchos años, en una de sus viñetas:

-¿Y tú qué piensas? preguntaba uno

-¿Sobre qué? respondía el otro

-Eso da igual, ¿estás a favor o en contra?