El día de la felicidad o, mejor aun, los días de la felicidad

Parece ser que el día 20 de marzo se ha erigido como el día mundial de la felicidad. Lo cierto es que empieza a ser difícil dar con un día que no sea el día mundial de...

Aun partiendo del hecho que cada cual puede hacer homenaje a lo que quiera y dedicar un día a determinado reconocimiento, a los niños, las mujeres, el cáncer, el de la felicidad, el del amor y la amistad... y, siendo respetuosos con la forma de pensar, de ser y de sentir de cada cual, también hay personas que no están de acuerdo con el día de... más bien por el hecho que el día de, sería, más bien, todos los días. 

Pero, el día 20 de marzo, nos tocaba ser felices. Si a alguno se le pasó por alto este día, siempre pueden celebrar la felicidad de la entrada de la primavera; una estación en la que explosionan las flores, los campos se llenan de color, los pájaros trinan más de lo que es habitual en invierno, la luz del sol nos calienta y alumbra por más tiempo; entonces, vamos a dedicar la felicidad a los 3 meses de primavera y los siguientes y los siguientes.

Porque, como todo en esta vida, también cada estación tiene su atractivo, el invierno blanco con sus paisajes nevados y gorros de lana; el verano, con los rayos de sol iluminando el día y recargándonos de vitamina D; el otoño, con sus increíbles paisajes formando alfombras de hojas secas, valles con tonalidades marrones y naranjas y amarillas, dignas del pincel de un pintor; y, cómo no, la primavera, estación que la sangre altera y la que, en este momento, ocupa nuestra atención.

¿Qué cosas nos pueden ayudar a tener un día feliz? Pues lo que sea que cada uno haya respondido, vamos a emplearnos en cumplir ese pequeño deseo o sueño que permanece en el espacio de las cosas que me quedan por hacer. La cuestión es, entonces, no dejar que el tiempo trascurra sin cumplir un deseo, pequeño, mediano o grande, vamos a cumplir deseos y sueños para nosotros, para los seres queridos, para los amigos...

Un viaje de fin de semana, un circuito spa, un masaje con chocolate en pareja, una cámara de fotos, un portátil, un crucero, un retiro espiritual... sea el que sea de cada cual, vamos a dedicarnos a ello en cuerpo, alma y voluntad. Que nada ni nadie nos detenga, ni nosotros mismos. 

Si es cuestión de falta de tiempo, siempre se puede sacar tiempo si se quiere, lo que sobra son excusas; si es cuestión de dinero, tampoco es excusa, podemos solicitar unos préstamos online, 500 € es la cifra que necesitamos, pues podemos entrar en un comparador de créditos y ver cuál de todos ellos es el que mejor se adapta a nuestras posibilidades y situación económica, es más, podemos llevarnos la sorpresa de que hay algunos prestamistas que nos ofrecen los primeros préstamos rápidos gratis, es decir, solo deberemos devolver la cantidad del préstamo solicitado, ni un céntimo más. ¿Qué les parece la idea? ¿Merece la pena dedicar tiempo, hacer una pausa y comprar el billete a un momento que nos aporte felicidad? Si es así, no hay tiempo que perder.