Tarde o temprano llega el momento en el que debemos depositar nuestra confianza en una entidad bancaria. No es sencillo: los bancos son oligopolios; es decir, un reinado de pocas corporaciones multimillonarias que, a todos los efectos, suelen imponer sus propias leyes.
En estas circunstancias, es complicado escoger a cuál de estas empresas queremos confiarle la gestión de nuestro dinero. Sin embargo, es un paso ineludible de nuestra vida doméstica, pues ene nuestra cuenta bancaria recibiremos nuestra nómina de trabajador, pagaremos impuestos, obtendremos los préstamos con ASNEF que hayamos solicitado y, en definitiva, controlaremos nuestras ganancias y nuestros gastos semanales, mensuales y anuales.

Por lo tanto, la pregunta clave no es si debemos prescindir de un banco, porque no podemos. Lo que debemos preguntarnos es cómo elegir un banco.
Hay muchos criterios que podemos aplicar, muchas características financieras que podríamos tener en cuenta, pero algunas son más importantes que otras. Un rasgo imprescindible en cualquier banco es la solvencia, y entendemos este concepto como la capacidad de una entidad financiera para llevar a cabo una adecuada gestión del dinero de sus clientes. Es decir, su capacidad y su fluidez para protegerlo, para moverlo y para manejarlo en nombre de dichos clientes.
Esta solvencia a menudo se traduce también en situación legal. En otras palabras, es esencial que el banco elegido opere de manera oficial en el Banco de España, que es el organismo estatal que sincroniza y gestiona la red bancaria del estado.
La pertenencia de un banco a esta institución garantiza un marco legal y, por extensión, seguridad, políticas de protección de datos profesionales y, por supuesto, la mencionada solvencia. Será, por tanto, el rasgo fundamental, sobre todo si planeamos calcular una hipoteca en el futuro o en general emplear créditos de cierta cantidad en nuestra cuenta. Debemos sentir que nuestro dinero está a salvo.
Por otro lado, hemos de tener también muy en cuenta qué ofertas de permanencia nos ofrece y, por extensión, las comisiones que nos insta a pagar a cambio de una serie de servicios de alta. La interacción de todas estas características será clave.