Tras el derrocamiento del Sha en 1979, las fuerzas islamistas, leales al carismático ayatolá Jomeini se movilizaron para aplastar a sus rivales, utilizando métodos violentos para suprimir a los comunistas, a los liberales nacionalistas y a las minorías nacionales. El recién establecido estado revolucionario islámico pivotaba sobre tres cargos: el Líder Supremo, el Presidente y el Primer Ministro. Los recientes disturbios en Irán marcan el cuarto gran levantamiento desde 2017.
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