El punto de partida son unas fiestas de pueblo y el entorno ideal son zonas apartadas, fuera de la vista de la gente y, claro está, sin el más mínimo control policial. Por supuesto, el consumo de alcohol hace su efecto y, en esos descampados, varios chicos en grupo van vestidos de la misma manera. Suelen llevar capucha y un vestimenta negra, para dificultar el reconocimiento, la identificación.