"Proliferan por el mundo populismos ultraderechistas que, a pesar de su autoritarismo, se dicen liberales y se han apropiado, tras corromperlo, del término «libertario», tradicionalmente anarquista. Sostienen que combaten al Estado, pero su enemigo es el Estado social, son los servicios públicos, quieren bien fuertes a la policía y al ejército, una justicia subordinada al ejecutivo y fondos abundantes para lucrarse ellos y sus amigos. Un Estado sólido, pero a su servicio. En España, aunque también pretendan debilitar el Estado del bienestar"