El presidente murciano acaparó, para el espectador de la tele pública, casi el doble de tiempo que las Vírgenes de los Dolores y de la Amargura juntas. El presidente permaneció en pantalla 18 minutos por 5 de la primera y 6 de la segunda. «Conduce los caballos con la misma seguridad con que lleva las riendas del Gobierno regional», una ocurrencia plausible, pero tal vez impropia de ser expresada desde la televisión pública.