Tras soportar cientos de misiles y más de 2.200 drones iraníes, Dubái y Abu Dhabi han llegado a una conclusión incómoda que Rusia aprendió antes en Ucrania: frente a drones baratos, numerosos y persistentes, a veces resulta más eficaz levantar enormes estructuras metálicas sobre depósitos de petróleo que gastar interceptores multimillonarios intentando destruir cada amenaza en el aire. Las imágenes aparecidas cerca del aeropuerto internacional de Dubái muestran precisamente eso: esas gigantescas “cope cages” rodeando tanques de combustible