Japón lleva décadas sorprendiendo al mundo por una paradoja que desconcierta a cualquiera que lo visita por primera vez: calles impecables, estaciones relucientes y, al mismo tiempo, casi ningún cubo de basura a la vista. Incluso organizan campeonatos oficiales de recogida de basura en la calle, donde equipos compiten por quién deja el entorno más impecable. El problema aparece cuando ese ecosistema cultural choca con el turismo masivo. Con decenas de millones de visitantes al año, Japón se ha llenado de viajeros que comen sobre la marcha, com