La educación es una de las políticas públicas más ingratas para políticos, las decisiones se cuecen despacio y tardan diez años en fructificar. Para cuando llega el momento de evaluar el impacto real de esas medidas, el político que las adoptó ya no está, y en diez años todo se olvida. Se ha cerrando cada aula de Infantil que se quedaba por debajo de la ratio, todas públicas, ninguna concertada. El Partido Popular suele explicar esta política educativa aludiendo a la ley del mercado -oferta y demanda-, piedra angular de la ideología neoliberal.