Se conocieron en las últimas semanas del otoño. Ella estaba cansada ya de tanto amor superficial y él, harto de relaciones largas y profundas, aunque, claro, los dos mintieron por lo que ambos querían haberse embarcado en la relación ideal. Lo pareció durante días, hasta que los temas de conversación parecían haberse acabado. A ella se le ocurrió decirle que si quería tema y él se abalanzó sobre ella. Lo miró con tristeza y le dijo que, por una vez, le habría gustado que alguien le diera un tema de conversación, aunque fuera sobre filosofía cuántica. Él quedó tan triste como ella pensando que, por una vez, le habría gustado que el único tema de charla fuera el de la pasión y el deseo.
Moderdonia
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