Cuando el cáncer convirtió el futuro en estadística, las clases favorecidas compraron tiempo clonándose. Nunca hay dos activos a la vez: el original vive; los reemplazos esperan en suspensión, inventario orgánico para cuando hagan falta piezas.
Una descarga de datos involuntaria despertó a uno antes de tiempo. ADN idéntico. Recuerdos y contraseñas idénticos. Desde la cápsula observó otros cuerpos incompletos flotando alrededor: riñones ausentes, córneas extraídas, piel destinada a otro.
Con los recuerdos llegó algo no previsto: el miedo a desaparecer. Ese impulso, imposible de programar, alteró el equilibrio.
Ahora contempla el rostro agonizante de su original mientras las constantes se extinguen. El dron de seguridad desciende, examina el cadáver y después el cuerpo desnudo que permanece en pie.
Identidad validada.
El excedente es retirado.
Optimización registrada: instinto de supervivencia superior.